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Impresionante vista del archipiélago de las islas Lofoten, en Noruega, con el sol de medianoche apareciendo al fondo entre las montañas.

La temporada de verano brinda la oportunidad de disfrutar de la costa de Noruega viviendo unas vacaciones diferentes a bordo de uno de los cruceros que recorren y hacen escalas en sus fiordos y ciudades, y contemplando sus maravillosos paisajes e infinidad de atractivos, con más horas de luz al día.

Tras cruzar el Círculo Polar Ártico los viajeros pueden descubrir las bellezas, cultura y gastronomía noruegas y desarrollar innumerables actividades, disponiendo de más tiempo de luz diurna, debido al ‘sol de medianoche’ o día polar, un fenómeno natural por el cual el sol no llega a ponerse en el horizonte, coloreando el cielo y la tierra de una luz amarillo-rojiza.

Uno de los puntos culminantes de este fenómeno tiene lugar en Kirkenes el lugar donde el sol nunca se apaga desde mediados de mayo hasta finales de julio, conocida como la capital de la región del estrecho de Barents y considerada “la ciudad noruega donde el este se encuentra con el oeste”.

Navegar en verano

“En su ruta clásica, los barcos navegan toda la costa noruega desde el oeste hacia el este y, una vez atracan en Kirkenes, el punto más al este de Noruega, dan la vuelta para regresar a la bella ciudad de Bergen y navegar hacia el oeste”, explica a Efe Àlex Pàmies, representante en España y Portugal de Hurtigruten, especialistas en el sector de cruceros de exploración por las regiones polares.

 

“Navegar en verano por tres de los fiordos más importantes y reconocidos de Noruega, como el Lynsefjord, en mayo; el Trollfjord, de mayo a agosto; y el Geirangerfjord, declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, de junio a agosto, es una experiencia inolvidable”, apunta.

Los pasajeros tienen la oportunidad de contemplar las hermosas vistas naturales y asombrarse por el caudal de las cascadas, gracias al deshielo, y contemplar la paleta de colores que ofrecen las flores de temporada que cubren las laderas y los valles.

Embarcados rumbo al norte, desde Bergen hasta Kirkenes, el viajero disfruta de las ciudades costeras con el denominador común de la cultura.  Durante las primeras jornadas, transita por las once curvas cerradas del paso de Trollstigen y, tras desembarcar en Ålesund, se deleita con la arquitectura Art Nouveau que caracteriza a esa ciudad.

En Trondheim, tendrá la oportunidad de visitar la gótica catedral de Nidaros, o el Museo Ringve de la música y, quienes deseen practicar alguna actividad emocionante, pueden hacer kayak por el río Nidelven, rodeando el centro de la ciudad o pasear en bicicleta por el casco histórico.

Cruzar el Círculo Polar Ártico

“Tras cruzar el Círculo Polar Ártico en Noruega, en el cuarto día de navegación a bordo de uno de los buques de nuestra compañía, Hurtigruten, el viajero tiene la oportunidad de disfrutar de una infinidad de ‘highlights’ (puntos destacados) en la época de verano, además de contemplar los maravillosos y coloridos paisajes durante las 24 horas del día”, señala Àlex Pàmies (www.hurtigrutenspain.com).

Uno de los ‘highlights’ más destacados es visitar las Islas Lofoten, que destacan por su belleza y por ser el lugar donde el visitante puede contemplar los idílicos pueblos pesqueros entre las escarpadas montañas.

Otras actividades inolvidables, además de conocer en primera persona a los vikingos, consisten en realizar una excursión al glaciar Svartisen, el segundo glaciar más grande de Noruega, y viajar en bote neumático en Salstraumen, la zona de corrientes de marea más fuerte del mundo, de acuerdo a este experto.

A lo largo de la navegación y las estancias en tierra, el viajero está en contacto con la naturaleza, ya sea con el avistamiento de ballenas o la visita de Tromsø y el Wilderness Centre, donde puede descubrir a los perros ‘husky’ y sus crías y aprender conceptos básicos sobre el tiro de trineos o caminar por sus senderos naturales.

Una vez se alcanza el puerto de Honningsvåg, es aconsejable una excursión al espectacular Cabo Norte, “el fin del mundo” en Noruega.

Esta pequeña ciudad es imprescindible para todo amante de las aves, ya que la reserva natural de Gjesværstappan alberga más de tres millones de especies.

Aquí, el viajero puede conocer la historia de la localidad y visitar pueblos pesqueros como Kamøyvær y Skarsvåg, y adentrarse en la cultura ‘sami’, conocer una familia, sus trajes tradicionales, su forma de vida y sus tiendas denominadas ‘Lavvo’.

El sol de medianoche

Al norte del Círculo Polar Ártico los meses de junio a agosto son los mejores para poder observar este fenómeno. Una época en la que el clima suele ser bastante estable y las temperaturas dan un respiro. Aunque este fenómeno se da en todo el país, si quieres admirarlo mejor, sin duda, la zona para hacerlo es el norte de Noruega.

En Kirkenes, la última parada del viaje a bordo del crucero, el viajero también puede disfrutar de actividades como un safari en lancha o en ‘quad’ hasta la frontera con Rusia, visitando el mirador de Kjerrigstupet o realizar un paseo con perros ‘husky’.

“En Kirkenes el viajero puede visitar Andersgrotta, el refugio antiaéreo de la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial, antes de trasladarse en autobús para acercarse hasta Storskog, una ciudad fronteriza entre Noruega y Rusia”, apunta Pàmies.

“Otra experiencia única es hacer

‘El safari del cangrejo real’, una excursión donde se observa cómo se pescan estos crustáceos desde un bote para, después, degustar sus delicias en una casa tradicional con vistas al fiordo”, señala a Efe.

Rumbo sur, el viajero continúa a bordo a través de fiordos y valles hasta Hammerfest, la ciudad más septentrional del mundo, donde podrá disfrutar del concierto a medianoche en la Catedral Ártica de Tromsø, o la belleza de las islas Vesterålen y Lofoten, así como contemplar y vivir la naturaleza con un paseo a caballo por la costa o practicando la pesca o el senderismo.

También puedes visitar el archipiélago de Vega (Vegaøyan), inscrito en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde el año 2004, donde cobra protagonismo su paisaje agrícola, la historia de sus habitantes y el pequeño pueblo de Nes.  Un tour guiado por el municipio de Brønnøysund y su piscifactoría de salmón o la Carretera Atlántica, reconocida como la “Estructura noruega del siglo”, en 2005 y un recorrido por Bergen, una de las grandes ciudades históricas del país que ha sabido conservar el ambiente de los antiguos puertos medievales.

Además de llevar ropa de verano, es recomendable tener a mano algún suéter, una chaqueta impermeable ligera, gorro, guantes finos y un calzado ligero de ‘trekking’, ya que durante la estación estival el clima puede ser variable.

Si vas a Noruega

Aunque sólo sea un día, vale la pena quedarse en un hotel en Oslo, Capital Verde Europea en 2019. Se trata de una ciudad de contrastes que respeta la naturaleza y que apuesta por la arquitectura contemporánea, el arte, los carriles bici y, por supuesto, los peatones. Una visita obligada es al Parque de las Esculturas de Vigeland, con 212 esculturas de tamaño natural que representan varios estados de ánimo.  Otra que no debes perderte es al Museo Noruego de Historia Cultural, un espacio en el que hay 155 edificios históricos traídos de todas partes del país.

La fortaleza de Akershus es otro de los principales iconos de Oslo, así como el Museo de los Barcos Vikingos o la reluciente Ópera de Noruega, un edifico de mármol y vidrio, con una arquitectura innovadora.La ciudad cuenta con una gran vida cultural. Puedes pasear por las calles llenas de arte urbano del barrio de Grünerlokka y disfrutar de algunas de las cafeterías más modernas de la ciudad, así como de un ambiente creativo en continua ebullición.


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