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Es recomendable comenzar el día de visitas en la Torre Eiffel, una de las atracciones más visitadas que, en 2016 rompió su récord de visitantes al recibir más de siete millones de personas.

París es de esas ciudades cuyos encantos son interminables. La que es considerada como una de las capitales más bellas de Europa es uno de los destinos más “soñados” del mundo.

En una ciudad que tiene más de 130 museos, decenas de palacios, teatros, catedrales y monumentos, es indispensable el manejo efectivo del tiempo para disfrutarla al máximo.

Aquí te presentamos una guía para los que visitan la ciudad por primera vez.

Día 1 (Mañana) Torre Eiffel:

Es recomendable comenzar el día de visitas aquí por ser una de las atracciones más visitadas. En 2016 rompió su récord de visitantes al recibir más de siete millones de personas. La Torre se construyó provisionalmente con motivo de la celebración de la Exposición Universal de 1889.

Luego de largas controversias por su estilo arquitectónico diferente para esa época se convirtió en una estructura permanente e ícono de la ciudad. La estilizada edificación de acero consiste de 1,050 pies de alto y tres niveles de observación. Por las escaleras sólo se puede subir hasta los primeros dos niveles.  Para llegar al tercero y más alto puesto de observación, es indispensable subir en ascensor. La perspectiva panorámica de este tercer nivel es impresionante.

Para continuar los paseos puede tomar el Metro en la cercana estación Champs de Mars e ir hasta Louvre-Rivoli que queda muy cerca del Museo Louvre, el próximo destino a visitar.

Día 1 (Tarde) Museo del Louvre:

Según los expertos en arte, este museo construido en 1793 es el más importante de Francia y el más visitado del mundo edificado en un solo edificio. En 2013 recibió sobre 9 millones de visitantes que caminaron algunos de los 545,000 pies cuadrados y disfrutaron unas pocas de las 35,000 piezas de arte expuestas.

La inmensa colección de obras de diversos estilos está organizada de forma temática en diferentes salas de exhibiciones.  Entre las pinturas más importantes del museo están La Mona Lisa de Leonardo da Vinci y la inmensa pintura Las Bodas de Caná de Veronés. Entre miles de esculturas, las más sobresalientes son: La Venus de Milo y La Victoria Alada de Samotracia esculpida en mármol en el año 190 a. C.  Visitar detalladamente a Louvre pudiera tomar meses. Luego de tanto caminar es recomendable el descanso.

Por eso, se recomienda tomar el Metro desde Louvre-Rivoli hacia la estación Champs Elysée - Clemenceau para llegar a la avenida más espectacular de París, la avenida de Los Campos Elíseos donde hay múltiples opciones para descansar y almorzar. La misma discurre desde el Arco del Triunfo hasta la Plaza de la Concordia.

Es considerada por los parisinos como “la avenida más hermosa, famosa y elegante del mundo”. En ella hay incontables tiendas exclusiva y de las más caras del mundo. Los restaurantes, hoteles y cafés son lugares de reunión de locales, personalidades del mundo del espectáculo y por turistas por igual.

Luego del almuerzo puede visitar la Plaza de la Concordia que se distingue por obelisco monolítico de piedra obsequiado por el gobierno egipcio. Desde esta plaza puede tomar el Metro en Concorde hasta llegar a la estación Kléber que lo llevará a la avenida del mismo nombre y muy cerca del famoso Arco del Triunfo que será la próxima visita.

Este monumento es otro de los más representativos de París y del imperio francés. Ha sido testigo de innumerables momentos históricos entre los que se destacan el paso de los restos mortales de Napoleón el 15 de diciembre de 1840 y los desfiles militares al terminar las dos guerras mundiales en 1919 y 1944, respectivamente.

A pesar de tener una altura inferior a la de la Torre Eiffel, las vistas desde la parte superior del Arco son muy particular, ya que es la confluencia de doce de las principales avenidas de la ciudad que convergen allí y se interconectan por medio de una enorme rotonda. Luego de tanto caminar y ver en un primer día de visitas es recomendable regresar al hotel para descansar. Desde la estación Kléber puede hacer las transferencias hasta su hotel por medio del excelente sistema de metro.

Día 2 (Mañana) Catedral de Notre Dame:

Esta catedral está céntricamente ubicada en el sector conocido como la Île de la Cité. La Catedral se construyó del 1163 al 1245 y es una de las catedrales góticas más antiguas del mundo. Indistintamente las preferencias religiosas de los visitantes hay que reconocer su valor artístico, hermosura y ocho siglos de historia.

Ha sido reconstruida en varias ocasiones, siendo la más importante la de mediados del siglo XIX. Entre las mejoras se incluyó un hermoso vitral o rosetón al lado sur, se reconstruyeron las capillas y se añadieron estatuas.  Las dos torres de su fachada principal se pueden acceder hasta la parte superior al subir 387 escalones.  La catedral no tiene ascensores para llegar hasta las mismas.  Las vistas de la ciudad y del Sena son fantásticas desde lo alto.

Palacio Nacional de los Inválidos: Este palacio no estaba destinado a ser lo que es en la actualidad. En 1670 el rey Luis XIV encomendó la construcción de un hospital para atender las necesidades de los veteranos de guerra que habían participado activamente en los combates de la armada francesa.  En él se edificó la elaborada y magnífica iglesia de Saint Louis, cuya cúpula dorada está forrada con hojas de papel de oro. Actualmente es sede del Museo del Ejército y están las sepulturas del primer emperador de Francia, el conquistador Bonaparte.

Día 2 (Tarde) Montmartre:

Es uno de los barrios más atractivos y bohemios de París. Sus pequeñas plazas con artistas las convierten en galerías y sus calles estrechas se llenan de turistas por sus cafés, bares y pequeños restaurantes de rica gastronomía. Luego, puede visitar la basílica del Sagrado Corazón, reverente y hermosa que posee una gran vista de París desde su cúpula que se sube por un lateral y requiere un pago de admisión.

Su ubicación es un lugar muy acogedor, artístico y romántico fuera del centro de la ciudad y en lo alto de una montaña. En Montmartre hay arte, música, artesanía y mucho más. Desde la estación Abbesses puede regresar a la ciudad hasta la estación Chaussée d’Antin-Lafayette muy cerca de la hermosa tienda por departamentos Galleries Lafayette, una de las más hermosa y grande de Europa. Visitar su interior es como ver un museo, esto por su decoración, estilo y buen gusto.

Galleries Lafayette: Esta gran tienda se construyó en 1912 y posee una arquitectura y decoración extraordinaria. Es un ícono de las marcas de excelencia, lujo y elegancia está ubicada en el 40 de Boulevard Haussmann. Tiene aproximadamente 210,000 pies cuadrados distribuidos en tres edificios, cada cual con mercancía particular que hace de la experiencia una diferente por su belleza y diversidad de productos que totalizan sobre 350 marcas locales e internacionales. Salga de Galleries Lafayette en dirección a Rue Lafayette y camine hasta la parada del Metro Chaussée d’Antin – La Lafayette desde donde puede regresar hasta su hotel según la línea que corresponda.

Día 3 (Mañana y Tarde) Palacio de Versalles.

Para visitar este monumento, una opción es tomar el Metro hasta la gigantesca estación Gare du Nord. A ella llegan trenes de la periferia de Paris conocidos como RER y también hay múltiples estaciones del Metro. Ya en esa estación tome la línea C del RER (Amarilla) en dirección hacia Versalles Rive-Gauche.  En 35-40 minutos llega a la estación y camina según las señales hacia el chateau o Palacio de Versalles.

En pocos minutos sentirá la grata sensación de estar frente a uno de los palacios más bellos y grandes del mundo. Al comprar el boleto de entrada tiene la opción de contratar un guía privado, unirse a un grupo, alquilar unos auriculares que narran el recorrido por las salas en múltiples idiomas, incluyendo español.

Entrar sin ninguna de las anteriores es otra opción, pero, se recomiendan los auriculares por el caudal de información que se obtiene por medio de ellos. Podrá observar el gigantesco tamaño y lujo del Palacio y sus larguísimos y elaborados jardines que tomarían muchas horas recorrerlos. Luego de dedicar un tiempo razonable en esta visita puede regresar a la misma estación del RER, pero en dirección hacia París.  En Gare du Nord se recomienda tomar la línea del Metro que lo lleve lo más cercano a su hotel para pasear, cenar y descansar para el siguiente díaconcluir su visita en París.

Día 4 (Mañana)

Este sería su último día en la gran ciudad. Para despedirse recomiendo otra perspectiva, un paseo desde un pequeño barco recorriendo el río Sena. Una opción es tomar el Batobus (Bateaux Parisiens). Este sistema es similar al de los autobuses turísticos Hop on-Hop off, pero la diferencia fundamental es que las paradas y el recorrido es por el Sena. Igual a la transportación en los autobuses, los Batobus hacen paradas en determinados destinos cerca de los lugares famosos. Es una forma alterna de repasar lugares ya visitados o de ver algunos que no se pudieron visitar en los días anteriores. Esto le tomará toda la mañana y parte de la tarde, depende del tiempo que tome en sus paradas.  Al concluir estos recorridos debe regresar al hotel a preparase.

Día 4 (Tarde y noche):

Para terminar los cuatro días, una de las mejores opciones es comprar un boleto o excursión que incluye tres experiencias turísticas inigualables. Vivir estas experiencias es como ponerle un broche de oro al corto viaje por París.

La excursión incluye una cena en el restaurante de la Torre Eiffel donde disfrutará de la excelente gastronomía francesa y la brillantez de una ciudad vista desde la altura. Luego, se procede a tomar un pequeño barco que discurre apacible por el Sena mientras ve la ciudad iluminada.

Un paseo por el río Sena en un Batobus es otra manera de conocer la ciudad.

Finalmente, la noche de despedida incluye un espectáculo en el mundialmente conocido Moulin Rouge, una de las presentaciones artísticas más entretenidas y simbólicas de París.  Terminado el espectáculo y la botella de champán incluida, un autobús lo regresa a su hotel para el descanso necesario luego de estos cuatro intensos de visitas.

Luego de recorrer París por cuatro días, ampliará su opinión de lo que es una gran ciudad y entonces comprenderá por qué la llaman la “Ciudad Luz”.


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