El Norwegian Joy debutó en Norteamérica con una primera parada en Vancouver.

Como uno de los puertos más importantes de salida para Alaska, Vancouver, Columbia Británica, en Canadá, está “acostumbrado”, a recibir barcos grandes, nuevos y modernos. Por eso cuando uno llama tanto la atención, sus buenas razones tiene que tener..

Eso fue lo que sucedió hace solo una semana, cuando el Norwegian Joy causó sensación al llegar a su “Canada Place”, en Vancouver, que es el puerto más grande en el país, al extremo que muchos se apostaron en ese puerto, que está en pleno centro de la ciudad, para tomarse selfies y despedir a este gigante barco de Norwegian Cruise Line, uno de los más coloridos y alegres en su exterior.

Vista aérea de la pista de go-karts del Norwegian Joy. (Suministrada)
Vista aérea de la pista de go-karts del Norwegian Joy. (Suministrada)

El Joy entró “con buen pie” a Norteamérica en esa, que fue su primera parada en Vancouver, y donde solo estuvo un día. Ya la siguiente tarde, enfiló rumbo a Los Ángeles, California, para luego llegar a Seattle, Washington, que es su puerto base de salida para los itinerarios de siete días que iniciaron el 4 de mayo y que lo llevará a varias ciudades pintorescas de lo que es uno de los destinos más solicitados del verano, Alaska.

La travesía desde Vancouver fue muy corta, pero suficiente para dejar una gran impresión en los que navegamos durante dos días y medio. Primero, la salida desde ese puerto es hermosa, pasando por debajo del Puente Lions Gate

Ese día todos esperamos ese momento en el exterior, para además disfrutar de los paisajes de la ciudad y del Parque Stanley. Entramos tan pronto pasamos por allí porque la temperatura, que rondaba los bajos 60, se sentía aún más fría en la cubierta.

Norwegian Joy en Vancouver. (Gregorio Mayi/Especial para GFR Media)
Norwegian Joy en Vancouver. (Gregorio Mayi/Especial para GFR Media)

Teníamos la esperanza de que al día siguiente y a medida que nos acercáramos a Los Ángeles, el sol y el calor animara a muchos a lanzarse por las chorreras o a divertirse con las otras actividades acuáticas, pero el calor no se dejó sentir. 

Lo que sí se sintió fue el ánimo de los pasajeros durante el tiempo que duró la travesía especial que no pararon de disfrutar de todas las atracciones, de sus más de dos docenas de restaurantes y bares, y de los espectáculos de este barco. De hecho, la corta travesía no fue suficiente para probar ni siquiera la mitad, pero sí para echarle un buen vistazo, como es usual en los viajes inaugurales.

Y a la llegada y primer viaje del Joy, hay que decirle inaugural porque aunque este barco debutó en el 2017, estuvo asignado a China hasta ahora. Ciertamente no estrenó este año, pero sí es correcto decir que está como nuevo.

Piscina The Haven en The Courtyard del Norwegian Joy- (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)
Piscina The Haven en The Courtyard del Norwegian Joy- (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)

“Tuvimos una fantástica temporada en Alaska en el Norwegian Bliss en su debut en el 2018 y la empresa decidió tras ese éxito, traer al Joy, uno del mismo tamaño y con la mayoría de las actividades y restaurantes similares. Los pasajeros tendrán un barco como nuevo, con una extensa remodelación de más de $50 millones y por eso quisimos presentarlo, para mostrarles todas las novedades de este crucero, las atracciones exclusivas que trae y darles una primicia de la experiencia que tendrán cuando viajen por Alaska, uno de los destinos más codiciados donde te conectas con la naturaleza impresionante del área”, dijo Frank Medina, vicepresidente para América Latina, de Norwegian Cruise Line, quien nos acompañó en el viaje junto a su equipo de trabajo.

Andy Stuart, presidente y CEO de Norwegian Cruise Line, estuvo a bordo y puntualizó que el barco completo había que disfrutárselo. Stuart recomendó que, aunque fuera corto el tiempo que íbamos a estar a bordo, había que ir al Galaxy Pavilion.

Entretenimiento virtual

Mucha razón tenía porque no habíamos visto unas instalaciones de entretenimiento con realidad virtual tan avanzadas, en un solo sitio, en ningún otro barco, con actividades que incluyen simuladores de autos de Fórmula 1 y “Walk the Plank”, que te hace sentir que caminas sobre una tabla al aire libre. ¡Hay opciones para toda la familia!

Go karts eléctricos en el Norwegian Joy. (Gregorio Mayí /  Especial para GFR Media)
Go karts eléctricos en el Norwegian Joy. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)

Las atracciones de ese enorme pabellón tecnológico tienen un  costo de $29 por vuelta, pero ofrecen una oferta que puedes comprar por todo el viaje o combinado con otras. Entre ellas, hay que destacar dos de  las que más gustan: El “race track”, o la pista de carreras de “go karts” de dos niveles, que fue la primera en un barco de crucero (costo de $15).

Como curiosidad, el debut de esta atracción en Norte América fue en el Norwegian Bliss, que estrenó el año pasado en Miami. 

Ambas pistas son impresionantes, llevándonos a pensar en la evolución que ha tenido el entretenimiento para todas las edades en altamar. Los go-karts son eléctricos y bastante silenciosos por lo que no hay que temer impacto negativo al medio ambiente y es una de las actividades imperdibles.

Laser tag. (Gregorio Mayí  / Especial para GFR Media)
Laser tag. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)

También en el exterior se encuentra el enorme laberinto de Laser Tag, único de la clase Breakaway-Plus a la que pertenece el Joy y el Bliss. Buscando tus objetivos y ganándole a tus contrincantes, pasarás un rato muy divertido ($10 por juego).

Estas actividades están abiertas de día y de noche y puedes separar un día para hacerlos o varias veces durante tu viaje, en cuyo caso es más conveniente comprar la oferta de  las tres (los go-karts incluidos) que son buena opción si los vas a usar en múltiples ocasiones.

Si te preguntas por qué se menciona tanto el Bliss cuando se habla del Joy, es que ambos barcos son gemelos y casi idénticos, pero como siempre en estos casos, traen sus diferencias. Una de ellas es que el Joy estaba enfocado en el mercado chino y tenía espacios y decoración más dedicados a ese tipo de viajero.

Suite en The Haven. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)
Suite en The Haven. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)

Ahora, y tras la millonaria renovación, no solo se cambió mobiliario, alfombras y decoración, sino que también se transformaron todos los menús, se integraron nuevos restaurantes (nos dijeron que los asiáticos tenían solo marcada predilección por los bufés) e incluso se cambiaron espacios completos, como un pequeño y exclusivo casino adicional en el área de The Haven. En esa área  están las cabinas más costosas y exclusivas y ahora pasó de casino a biblioteca para los huéspedes que viajan en ese sector del barco.

Las piscinas y el parque acuático también fueron renovados completamente. Se mantienen  las dos enormes y desafiantes chorreras acuáticas, el Ocean Loops, con una caída casi vertical y con un tubo transparente que tiene una porción que sobresale del barco, y el Aqua Racer que te desliza en balsas mientras das vueltas. Esto, además de las dos piscinas, una zona de juegos acuáticos para niños y varios jacuzzis en diferentes partes del barco, así como Spice H2O y Vibe Beach Club, con sillas, sombrillas y jacuzzis para disfrutar de las vistas al mar.

Espectáculos musicales

Los espectáculos también son nuevos y desde ya se perfilan como un tremendo hit

Footloose, el musical de Broadway debutó consiguiendo todos los elogios de quienes lo vimos en su primera presentación. El nivel artístico de este musical, basado en la película del mismo nombre, las canciones, sonidos y la escenografía, le valieron aplausos de pie. 

También atractivo y, especialmente una buena opción para quienes no les gustan los musicales o prefieren un espectáculo de variedades, es Elements, con buena dosis de magia y entretenimiento. 

Entrada a The Cavern. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)
Entrada a The Cavern. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)

Pero además está The Cavern Club, con música de los Beatles, representando el famoso club de Liverpool, Inglaterra donde ellos se presentaban; el Social Comedy Club y música en vivo en otros lugares del barco, donde la noche se hizo para disfrutarla. 

Menú distintivo

La mejor recomendación para disfrutar de una gastronomía de un nivel superior es disfrutar de los restaurantes de especialidad (hay ofertas disponibles para algún ahorro). Algunas son como precios a la carta y otras con un cargo fijo, pero cada una tiene su tema y menú distintivo.

Desde el asiático y muy popular Teppanyaki, hasta el italiano La Cucina, el de mariscosOcean Blue, el creativo The Food Republic o el de carnes, Cagney’s, que es un clásico en la flota. 

Restaurante Teppanyaki. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)
Restaurante Teppanyaki. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)

Pero también trajo Q Texas Smokehouse, con comida tejana a la BBQ, (buenísimas las costillas y variedad de salchichas), sus enormes postres, entre ellos pudín de pan, además de música en vivo. También tiene American Diner, casual y con un menú “confort food” que incluye hamburguesas, pollo frito, flatbread y pastas.

Todos los anteriores valen la pena probarlos, pero los incluidos son extraordinarios y, al estar divididos en tres opciones de comedores formales, (Savor, Taste y The Manhattan Room), ofrecen  un ambiente íntimo y más elegante. 

Además, está el Garden Café, con variado menú y The Local, en el centro del barco, abierto las 24 horas, desde donde se disfruta del entretenimiento del lobby.

The Manhattan Room, uno de los comedores principales del barco. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)
The Manhattan Room, uno de los comedores principales del barco. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)

Para que las comidas estén completas, hay infinidad  de bebidas para escoger, desde Starbucks para recargar baterías si no puedes estar sin este café (el del barco es bastante bueno), hasta una amplísima carta de vinos en todos los restaurantes.

También está Cellars, ideal para los enófilos, el Sugarcane Mojito Bar, The District Brew House, con cervezas artesanales regionales y hasta un bar de whisky.



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