Avistamiento de elefantes del desierto de Kalahari durante un safari en barco en el Parque Nacional de Chobe. (EFE)

Botsuana, un país del sur de África sin salida al mar, con una de las economías de más rápido crecimiento y una desarrollada industria turística tras independizarse del Reino Unido en 1966, es una tierra de espacios amplios y raros contrastes.

En ella se pueden encontrar desde amplios humedales que florecen en entornos desérticos, hasta las palmeras que crecen en medio de las salinas, todo ello con una variada vida silvestre.

Un comienzo desde el aire

Algunos de estos viajes a Botsuana incluyen una visita a las espectaculares cataratas Victoria, un salto de agua de 108 metros de alto y de 1,700 metros de anchura y donde habitualmente se forma una de las mayores cortinas de agua del mundo durante la temporada de lluvias.

Estas cataratas, que son una frontera natural entre Zambia y Zimbabue y a la vez un parque natural, son un preludio espectacular para visitar los parques nacionales y reservas privadas más bellos y emblemáticos de Botsuana.

Impresionanetes Cataratas Victoria. (EFE)
Impresionanetes Cataratas Victoria. (EFE)

“Las mejores épocas para observarla son de junio a septiembre, cuando no están muy secas ni son muy caudalosas, aunque el clima puede influir y ocurrir variaciones, y de abril a junio, cuando llevan más caudal y se puede ver el ‘humo que truena’, indica Roberto Beltrán, gerente de producto del turoperador Ratpanat, especializado en viajes al continente africano.?

“Botsuana es también uno de los destinos sobresalientes en safaris por su gran variedad de fauna, actividades y paisajes y destaca por su diversidad: su fauna, con el mayor número de elefantes y de mayor tamaño de África; sus espectaculares safaris en barco por el río Chobe; su gran migración de cebras en Nxai Pan; y la experiencia de observar sus puestas de sol alrededor de un fuego de campamento”, apunta Beltrán.

“En el país también se pueden disfrutar los safaris y uno de los más destacados es el ‘Botswana Explorer’ que ofrecemos desde Ratpanat (www.ratpanat.com), que recorre siete parques nacionales y varias reservas privadas de la región”, añade.

Parque Nacional de Chobe

“En el Parque Nacional de Chobe se congrega el mayor número de elefantes del mundo, más de 120,000 ejemplares. Son los elefantes del Kalahari, los más grandes de la especie, a pesar de que sus colmillos tengan el marfil algo más frágil y corto”, según Beltrán.

Safari en 4x4 el Parque Nacional de Chobe. (EFE/Foto cedida por Raptanat)
Safari en 4x4 el Parque Nacional de Chobe. (EFE/Foto cedida por Raptanat)

Añade que el río Chobe es la columna vertebral de este increíble ecosistema. “Un lugar único donde se recomienda hacer un safari en barco para contemplar los grandes grupos de estos animales que se reúnen en sus orillas, además de leones que los siguen atentamente, antílopes acuáticos, hipopótamos, marabús y búfalos”.

Reserva de Kwando

“Como reserva privada, una de sus principales ventajas que tiene la Reserva de Kwando, es poder hacer safaris nocturnos. Un auténtico privilegio que solo pueden disfrutar los que se alojan allí, en Lebala Camp, que significa “espacios abiertos”, indica el experto.

Sobrevolando el delta en Kwando. (EFE/Foto cedida por Raptanat )
Sobrevolando el delta en Kwando. (EFE/Foto cedida por Raptanat )

“Desde ese punto es fácil avistar antílopes, elefantes, leones, hipopótamos, jirafas y búfalos”, apunta Beltrán.

Delta del Okavang

“El ecosistema que conforma el mayor delta del mundo, lleva el nombre de un río, el Okavango, que tras un viaje de 1,400 kilómetros desaparece en medio de la arena del desierto, formando un curioso tapiz en tonos verdes y azules”, señala.

“Cuando la riada serpentea río abajo, extendiéndose lentamente a través del delta, llena lagunas y canales, sumergiendo las llanuras de inundación y triplicando el área de humedales del Okavango, dando lugar a un oasis de más de 15,000 kilómetros cuadrados rebosantes de vida, a orillas del desierto del Kalahari”, apunta.

En este paisaje el safari a pie y los paseos en “mokoro” (embarcación tradicional tipo canoa) permiten deslizarse entre la densa vegetación del delta, descubriendo su gran variedad ornitológica y sus animales salvajes, como leones nadadores, jirafas, cebras, búfalos, elefantes o hipopótamos, según Beltrán.

Reserva de Moremi

Considerado el corazón del delta del Okavango, la Reserva de Moremi es un lugar húmedo rodeado de agua, vegetación y todo tipo de fauna, donde es habitual contemplar escenas de caza al anochecer y al amanecer.

“También es uno de los mejores enclaves para ver al “Big Five”: rinocerontes, búfalos, elefantes, leones y leopardos”, según Beltrán.

Parque Nacional Central Kalahari

Al sur del Okavango y dominando el centro de Botsuana, la Reserva de vida animal del Kalahari Central es una de las mayores áreas protegidas en África.

Su vida silvestre diversa y su maravilloso paisaje junto a la aridez del desierto y los salares, ofrecen un sorprendente contraste con el resto del país.

“La reserva forma la base del desierto del Kalahari, y esta vasta extensión plana cubierta de dunas e intercalada con los valles de los ríos antiguos, es el hogar de un espectro fascinante de diferentes plantas y animales que se han adaptado a este ambiente tan áspero”, indica Beltrán.

Además en sus límites se encuentran unos de los mayores salares del mundo, el Makgadikgadi”, añade.

Parque Nacional de Nxai Pan

Uno de los mayores atractivos del Parque Nacional de Nxai Pan es la segunda mayor migración de mamíferos del mundo, en la que las cebras de llanura recorren 500 kilómetros, desde el río Chobe en la frontera entre Namibia y Botsuana, hasta Nxai Pan, en Botsuana, desde noviembre hasta abril, informa Roberto Beltrán.

Grupo de cebras en el Parque Nacional Nxai Pan. (EFE)
Grupo de cebras en el Parque Nacional Nxai Pan. (EFE)

“En este parque también son populares los baobabs, árboles centenarios que son casi idénticos a los de las pinturas del artista y aventurero Thomas Baines, hechas hace 150 años”, apunta.

“Otra experiencia muy atractiva en Nxai Pan es una caminata con un rastreador bosquimano, que permite aprender cómo vivía esta tribu nómada del desierto, cómo cazaban, recolectaban alimentos, utilizaban fuentes de agua, rastreaban huellas y qué plantas usaban con fines medicinales”, concluye Beltrán.

Botsuana ante el coronavirus

Al cierre de esta edición, Botsuana permanecía como uno de los pocos países del continente africano que no ha reportado casos de contagio con el COVID-19. Sin embargo, el martes pasado cerró la frontera con su vecino Zimbabwe, luego de que ahí se registrara una primera muerte a causa del temible virus.


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