La estructura de la Iglesia del Espíritu Santo domina el horizonte del centro histórico de Heidelberg por su fachada. (Philipp Rothe/Suministrada)

Hay vistas que hechizan y una de las más inolvidables tiene que ser la que se disfruta desde las alturas del Castillo de Heidelberg en Alemania. El paisaje romántico de la villa visto desde esta fortaleza atrae anualmente a 12 millones de visitantes y le confieren a la pequeña ciudad de 156,000 habitantes un ambiente animado y cosmopolita.

Patio central del Castillo de Heidelberg, el símbolo romántico de la ciudad.
Patio central del Castillo de Heidelberg, el símbolo romántico de la ciudad. (Tobias Schwerdt)

A lo largo de sus 800 años de historia a Heidelberg se le ha conocido como la “ciudad del romanticismo”. El epíteto lo sustenta el conjunto urbano que forma su intacto casco antiguo, repleto de antiguos edificios y comercios tradicionales. Bordeadas por la tranquila corriente del río Neckar, sus pintorescas calles se encuentran a la sombra de las ruinas de su famoso castillo, el símbolo romántico de la ciudad.

El viajero boricua que quiera visitar Heidelberg, la encuentra a menos de una hora del aeropuerto internacional de Fráncfort y accesible por tren o auto a otras interesantes ciudades alemanas como Mannheim o Karlsruhe.

Castillo más romántico

La apariencia del Castillo de Heidelberg no ha cambiado mucho desde el siglo XVIII, cuando una serie de fuegos y conflictos bélicos marcaron su suerte. Quien lo ve suele asociar sus ruinas a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial pero afortunadamente, ni una sola bomba descendió en ese tiempo sobre el palacio o sobre Heidelberg.

El encanto que ejercen sobre sus visitantes los altos muros rojizos y los jardines de este castillo renacentista no parece haber disminuido a través de las épocas sino que sigue inspirado a nativos y visitantes por igual. 

El escritor norteamericano Mark Twain, quien en el 1878 vivió en Heidelberg, se refería a la ciudad y su castillo como “la última posibilidad de lo bello”.

Castillo de Heidelberg (Wanda Mártir)
Castillo de Heidelberg (Wanda Mártir)

 Un nuevo centro de visitantes y los más variados recorridos guiados permiten descubrir las muchas historias de este palacio, como la leyenda de Perkeo, el bufón del rey. Se cuenta que era capaz de beberse los 200,000 litros de vino del barril de vino más grande de Europa que se exhibe en la taberna del palacio. Eso hasta el día en que por equivocación le dieron una copa de agua y del susto acabó en la tumba.

 Actualmente son muy populares los recorridos románticos que se ofrecen para parejas que quieran celebrar o inmortalizar aquí sus compromisos nupciales así como los relajados paseos por su hermoso “Hortus Palatinus” o Jardín Palatino. Desde sus verdes terrazas bordeadas por elegantes balaustradas y céspedes arbolados se disfruta de la mejor vista de Heidelberg.

 La visita en estos meses veraniegos viene complementada con un espectáculo de luces y fuegos artificiales que en las noches ilumina las ruinas y con la música clásica que se disfruta hasta el 4 de septiembre como parte del festival “Heidelberger Schlossspiele”.

Zona de compras  

La exploración del casco antiguo de Heidelberg amerita ponerse las tenis. La villa entre el río Neckar y las escarpadas colinas del bosque de Oden invita a explorar su “Hauptstrasse” o calle principal que forma junto a otras callejuelas colindantes la zona peatonal de compras más larga de Europa. Aproximadamente media milla  de tiendas, boutiques , cafés, restaurantes y plazas para disfrutar.

 El largo recorrido desemboca en la “Marktplatz”, la plaza principal repleta de soleadas terrazas gastronómicas y adornada por los altos muros de la catedral protestante del Espíritu Santo y la hermosa fachada del 1592 del Hotel Zum Ritter, el local comercial en uso más antiguo de la ciudad.

De regreso al casco viejo por el puente se topará con la figura de bronce del gato disfrazado de mono que da buena suerte.  (Wanda Mártir)
De regreso al casco viejo por el puente se topará con la figura de bronce del gato disfrazado de mono que da buena suerte. (Wanda Mártir)

 En el histórico entramado urbano de Heidelberg el viajero curioso encuentra originales comercios como la Grüner Engel Absinthemonde, un local dedicado a la venta del estimulante licor verde francés, o la Käthe Wohlfahrt tienda que se dedicada todo el año a vender artesanales decoraciones navideñas. 

Pero el local más popular de Heidelberg es la “Zuckerladen” o tienda de azúcar. Esta minúscula y atiborrada tienda de dulces en la calle Plöck 52 ofrece las golosinas y chucherías más originales para todos los que aún conservan los gustos infantiles.

 El bullicio incesante de la “Hauptstrasse” de Heidelberg puede fatigar. Por fortuna las estrechas callejuelas adyacentes ofrecen el refugio perfecto. Aquí encontrará a los nativos y universitarios de la ciudad ocupando las minúsculas terrazas de los cafés o comprando en sus pintorescas tiendas vecinales. 

Ciudad de estudiantes y leyendas

 La animada atmósfera del casco antiguo de Heidelberg no surge solamente de su espíritu mercantil y turístico sino también de su alma universitaria. Y es que cada año la universidad más antigua de Alemania alberga a unos 39,000 estudiantes provenientes de todo el mundo.

 La Universidad Ruprecht-Karls de Heidelberg fue fundada en el 1386 y sus principales facultades se encuentran repartidas por todo el centro viejo de Heidelberg. 

La Universidad de Heidelberg es la más antigua de Alemania, fundada en el siglo XIV.  (Wanda Mártir)
La Universidad de Heidelberg es la más antigua de Alemania, fundada en el siglo XIV. (Wanda Mártir)

Turísticamente interesantes resultan su impresionante Biblioteca, la relajada atmósfera de jardín cervecero de la cafetería universitaria “Zeughaus-Mensa” en los antiguos establos reales y los centenarios grafitis que pintan las paredes del “Studentekarzer”, una prisión en donde entre 1778 y el 1914 se encerraba a los estudiantes que cometían delitos triviales o provocaban disturbios nocturnos.

 Típicas de Heidelberg son sus antiguas tabernas estudiantiles, como el Zum Roten Ochsen o la Kulturbrauerei Heidelberg, con largas mesas de madera y paredes repletas de viejas fotografías y centenarios grafitis universitarios. 

La robusta comida alemana y la cerveza casera que se sirve en estos locales ha animado durante siglos las tertulias universitarias en donde participaban legendarias personalidades del mundo intelectual como Hegel, Twain, Arendt, Habermas, o Weber.

El río Neckar es el gran protagonista de la ciudad de Heidelberg, por donde puedes hacer un romántico crucero para disfrutar de los hermosos paisajes.
El río Neckar es el gran protagonista de la ciudad de Heidelberg, por donde puedes hacer un romántico crucero para disfrutar de los hermosos paisajes. (Tobias Schwerdt)

 El rastro estudiantil también se deja seguir caminando el sendero de los filósofos o “Philosofenweg”, en la orilla contraria del Neckar. Esta ruta y los prados del “Neckarwiese” es todavía hoy lugar favorito de encuentro estudiantiles. 

Quién persiga en esta orilla intereses más románticos y menos académicos puede colgar su candado de amor de la “Liebesstein” o piedra del amor que se encontra al lado del “Alte Brücke” o puente antiguo de Karl Theodor. Cruzándolo de regreso al casco viejo se topará a un lado con la figura de bronce del mono del puente o “Brückenaffe”.

 Se dice que el mono da buena suerte y que a quien frota su espejo le llega dinero; a quien frota sus dedos el regreso a Heidelberg y a quien frota los pequeños ratones de bronce que lo acompañan se le concede fertilidad. 

Mi recomendación es tomarse una foto frotando la mano del mono y así, en la memoria o en la realidad, el regreso a Heidelberg, la ciudad del romanticismo, de los estudiantes y de los viajeros, le será concedido. 

Enlaces útiles 

www.heidelberg-marketing.de/en 

- www.schloss-heidelberg.de/en 

- www.hotel-ritter-heidelberg.com 

- www.heidelberger-zuckerladen.de 

- www.roterochsen.de 

- www.heidelberger-kulturbrauerei.de 

- www.theaterheidelberg.de/festival/heidelberger-schlossfestspiele



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