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Casco antiguo de Oporto.

Portugal es un paraíso a menudo ignorado por turistas que viajan al Mediterráneo y el resto de Europa Occidental. Esto es solo una de las ventajas que ofrece el país, ya que aún no está tan saturado de personas y su cultura y tradición es fácilmente asequible. 

Los portugueses son personas amables, sonrientes y hospitalarias, que dejarán una impresión muy positiva en aquellos viajeros que decidan visitar el país de gran legado histórico y riqueza cultural y gastronómica. El norte es un buen punto de partida para explorar la región, ya que ofrece una rica agenda que incluye tres hermosas ciudades, algunas con más de 2,000 años de historia, tradición gastronómica, variada geografía y muchas historias que contar. 

OPORTO

Cidade Invicta (Ciudad invicta)

Es la segunda ciudad más grande de la nación, que yace a lo largo del Río Duero, en el norte del país y también la metrópolis que dio el nombre a Portugal. Su historia se remonta al siglo IV durante la ocupación romana de la península ibérica. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996 y Capital Europea de Cultura en 2001, Oporto (Porto, en portugués) es internacionalmente conocido por su producción y elaboración de vinos. Para todos los viajeros que visiten la ciudad es recomendable subir al funicular desde el centro histórico hasta llegar al Duero y luego dar un paseo a lo largo de la Casa da Ribeira, a orillas del río con vistas espectaculares, bares y restaurantes. Aquí podrán degustar platos suculentos portugueses como tripas à moda do Porto, bacalhau à Gomes de Sá, francesinha, entre otros. La Ribeira de Gaia es un must-see para viajeros interesados en degustar vino y visitar bodegas donde se almacena la bebida en grandes barriles. En la actualidad es posible hacer una visita guiada de estas casas-museos (caves do vinho do Porto) para conocer más de cerca la historia del Oporto, uno de los vinos de más refinada calidad en el mundo. Se recomienda visitar La Casa Sandeman, fundada en 1790 por George Sandeman, miembro de una antigua familia escocesa que se especializó en vino oporto y jerez. Las botellas que se exponen en el Museo de Oporto Sandeman forman una de las colecciones de botellas antiguas fabricadas gracias a la técnica de producción de vidrio propia de la época. 

Oporto, sin embargo, no se limita a sus vinos, ya que la metrópolis cuenta con una variada oferta cultural, religiosa y gastronómica. Puede ser visitada durante todo el año, aunque se recomienda la primavera y el verano. Moverse tanto a pie como en transporte público (trenes, autobuses, ferrocarriles y el antiguo y característico tranvía) es sencillo y conveniente, ya que la ciudad está muy bien comunicada entre sí.

Otros lugares de interés

Mercado de Bolhão: Un colorido y pintoresco mercado localizado en el casco histórico de la ciudad. Encontrarás puestos que venden productos locales, artesanía, fruta, pescado y mucho más. También es posible almorzar en uno de los restaurantes dentro del mercado donde sirven pescado fresco y otras especialidades típicas.

Catedral de la Sé de Oporto: Construida en la parte más alta de la ciudad, es el edificio religioso más importante de Porto desde donde se pueden observar vistas panorámicas de toda la ciudad.

Iglesia y Torre de los Clérigos: Uno de los símbolos de la metrópolis. Si se asciende por una de las torres, las más altas de Oporto, también se logran ver bonitas vistas de la ciudad.

Estación de São Bento: Construida a principios del siglo IX sobre los restos del antiguo convento de San Bento del Ave María, esta estación de trenes es una de las visitas más especiales de Oporto desde donde puedes viajar a otras partes de la ciudad o del país.

Casa de la Música: Fue construida en 2001 como parte de los proyectos adscritos a su estatus de Capital Europea de la Cultura. Es un símbolo de arquitectura vanguardista y uno de los íconos de la nueva ciudad.

Jardines del Palacio de Cristal: Un bonito y placentero lugar para descansar. Porto está rodeado de jardines y parques, sin embargo, este muestra ser uno de los favoritos entre viajeros por sus encantadores miradores con vistas de toda la ciudad.

Para alojamiento en Oporto se recomiendan el Hotel Vice Rei (Rua de Julio Dinis 779, tel. (35) 122 543 0120) y el Residencial Cristo Rei (Rua dr. Alves da Veiga 21, http://www.residencialcristorei.net/). Ambos hoteles son céntricos, cómodos, cuentan con un amable staff dispuesto a ayudar a viajeros en sus necesidades y cobran solo 30€ ($ 41 aproximadamente) por una habitación doble.

BRAGA

Cidade dos sinos (Ciudad de campanas)

Las campanas de la catedral de Braga invitan a la celebración de la primavera, la Semana Santa y otras festividades de esta época del año. Con una población actual de 180,000 habitantes, la antigua ciudad de Bracara Augusta, tiene sus orígenes desde los romanos, y su catedral, es la primera en Portugal. Braga es también la Capital del Barroco y sus numerosos monumentos de talla labrada son muestra de ello. Puede ser visitada fácilmente desde Porto, a una hora en tren o autobús. Merece la pena explorar Braga, sobre todo, porque la ciudad alberga una gran cantidad de museos, iglesias, restaurantes, bares y, una amplia oferta gastronómica que con sus muy diversos platos típicos (bacalhau à Braga, arroz de pato à moda de Braga, papas de sarrabulho, entre otros) su muy rica repostería (se recomiendan los deliciosos pasteis de nata) y su gran gama de vinos regionales (sobre todo el vinho verde), la convierten en una meca de turismo cultural. La metrópolis marca un contraste entre lo antiguo y lo moderno, ya que es también un importante centro universitario y núcleo comercial del norte del país.  Para alojamiento se recomienda el céntrico, económico y acogedor Truth Hostel (Ave. Liberdade 738) con habitaciones dobles con balcón y vista panorámica en 30€. 

FADO

El género musical portugués más conocido en el mundo que se popularizó a principio del siglo IX, pero que probablemente tiene sus orígenes en años anteriores. Fado se caracteriza por ser una música de melodía triste, apenada y de lamento, sobre temas relacionados al mar, la vida cotidiana, la pobreza y la melancolía (saudade en portugués). Tiene una dimensión cada vez más importante en la vida cultural portuguesa y cuenta también con una proyección internacional que alcanzó su integración con la candidatura de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2011. Enlazado de manera muy característica con la poesía y la música, su matiz cultural es reflejo de una gran libertad de creación y utilización de las expresiones literarias y musicales portuguesas. A pesar de ser considerado por lo general un estilo musical triste y de lamento, hoy en día el fado combina su tradición de guitarra portuguesa con otros géneros musicales, acrecentando de esta manera la alegría de otros ritmos. El fado es muy popular en todo Portugal, pero en Braga se recomienda un espectáculo gratuito en el local Espaço Mavy  (Rua do Souto, casco viejo), que tiene lugar varias noches en semana. Si tienes suerte presenciarás la animada voz de Maria Jose Cunha, profesora de la Universidade do Minho en Braga y también cantora de fado sambado.

GUIMARAES

Aquí Nasceu Portugal (Aquí nació Portugal)

Ciudad de origen medieval cuyas raíces se remontan al siglo X. Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2001, capital europea de la cultura en 2012 y símbolo de identidad portuguesa, por ser considerada la cuna del país. La ciudad puede ser visitada desde Braga en menos de media hora por carro o bus y merece la pena hacerlo. Su pintoresco casco antiguo está muy bien conservado y sus estrechas calles albergan docenas de cafés, bares, restaurantes y tiendas donde se pueden adquirir artesanías y productos locales. Además del centro, Guimarães provee una agenda cultural y arquitectónica que atrae a muchos viajeros de todo el mundo. Entre los lugares a visitar se recomiendan las siguientes edificaciones.

Castelo de Guimarães

En el siglo X, la condesa Mumadona Dias, después de haber quedado viuda, mandó a construir un monasterio bajo el nombre Vimaranes, hoy en día llamada Guimarães. Los constantes ataques por parte de los moros y normandos crearon la necesidad de construir una fortaleza para proteger la comunidad cristiana que vivía en los alrededores. De esta manera, nace el Castelo de Guimarães y en el siglo XII una vez se formó el Condado Portucalense, fueron a vivir en este castillo el conde D. Henrique y su mujer doña Teresa. El castillo se considera un símbolo heroico del periodo de fundación de nacionalidad, razón por la cual también se le llama Castillo de la Fundación, ya que sirvió a lo largo de su historia como muro de protección durante los conflictos reales. 

Paço dos Duques de Bragança

Este monumento nacional, una majestuosa casa señorial del siglo XV, fue mandada a edificar por don Alfonso, futuro duque de Bragança e hijo ilegítimo del rey D. João. Un palacio de vastas dimensiones, con características arquitectónicas del periodo señorial de la Europa Setentrional, que constituye un ejemplo único en la península ibérica. De las colecciones existentes,  aún conserva tapices pintados a mano en el siglo XV por el  artista portugués, Nuno Gonçalves, en las que se ilustran las batallas de conquista del norte de África, que representan una valiosa contribución para la historia de los descubrimientos portugueses. En el interior del palacio se pueden observar muestras del inmobiliario portugués típico del periodo posdescubrimiento influenciado por estilos indo-portugueses e hispano-árabes. Una visita guiada al palacio ofrece una ventana a la vida cotidiana durante el Medioevo en Portugal. Enormes mesas de madera, donde los visitantes solían celebrar banquetes yacen en el interior del palacio junto a una gran colección de porcelana de las principales fábricas de la época. 

Una de las partes más interesantes del palacio es la habitación de doña Catarina de Bragança, quien fue reina de Inglaterra, Escocia e Irlanda (1662-1685) y la mujer del rey Carlos II. Cuenta una leyenda que doña Catarina (1638-1705), a quien le encantaba beber chá (té en portugués), se trasladó a Inglaterra con su marido, donde la bebida no se consumía con regularidad. Allá, a menudo la duquesa invitaba a sus amigos a tomar una taza y al ofrecerla decía, "Isto é para ti" (Esto es para ti). La frase al ser repetida por los ingleses, que obviamente no hablaban portugués, fue reduciéndose a un simple ''t'', o en inglés, tea.  A la duquesa también se le atribuye el haber traído la porcelana en forma de platos y tazas a Inglaterra.

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