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Entrada de Gatorland (horizontal-x3)
Entrada de Gatorland (Foto: Gregorio Mayí)

La estampa es intimidante, pero, a la vez, muy curiosa. A cada lado de unas pequeñas verjas de madera, las enormes fauces de cientos de caimanes se abrían amenazantes, como esperando a quién atrapar en ellas. Solo pasos adelante, pero en la copa de los árboles, cientos de aves anidaban y cuidaban a sus pichones, acabados de nacer. ¡De lo aterrorizante a lo sublime!

Así fue el recorrido que hicimos por Gatorland Orlando, uno de los parques de atracciones más clásicos de la ciudad, en el que descubrimos que hay mucho más que lagartos. Una visita al parque, que muchos conocen como “La Capital de los Caimanes”, tiene un alto componente educativo, función que han llevado muy bien desde su apertura en 1949.

Todavía hoy puede verse la efectividad de la voz cantante que llevan en la prevención de ataques y en la información que brindan a la comunidad, sobre los lagartos y los cocodrilos, especialmente a los miles de niños de edad escolar que lo visitan. Como muestra, un botón. En mayo de este año, una niña de Orlando fue mordida en una pierna por un enorme lagarto de nueve pies, mientras nadaba en un lago, y la valiente chiquita de 10 años lo enfrentó, usando su astucia y su instinto de supervivencia, para lograr que abriera su boca y poder escapar. Al ser entrevistada dijo “usé técnicas que aprendí cuando visité Gatorland, recordé que debía bloquearle la respiración tapando su nariz y que así abriría la boca para poder respirar”, y eso junto, a su capacidad de control y pensamiento rápido, sin duda, salvó su vida.

El parque sigue siendo una empresa familiar, que ha pasado a nuevas generaciones. Fue fundado por Owen Godwin, su esposa y sus cuatro hijos, convirtiéndose en la primera gran atracción turística de la Florida Central, enfocada en lagartos y serpientes. Aunque se estrenó como el Instituto de Vida Silvestre de Florida, y más tarde se llamó “Villa de las Serpientes y Granja de Caimanes”, fue en 1954 cuando cambió su nombre al actual, Gatorland.

Con los años, llegaron los cambios, nuevas atracciones y también nuevos animales, como las primeras cebras de la Florida Central, traídas por Godwin de sus safaris en África. Aunque su fundador murió en 1975, sus hijos y otros familiares, siguen trabajando arduamente no solo para lograr sobrevivir en medio de la feroz competencia de los parques en Orlando, sino también buscando novedades que atraigan y complazcan más visitantes, sin olvidar su esencia y el look de la Florida de antaño.

Un día de visita

Los dos temas centrales del parque, se mantienen, así que prepárate a ver la mayor cantidad (miles), de lagartos que puedas ver en la región, tan de cerca. “Caimanes, que no es lo mismo que cocodrilos, valga la aclaración, aunque hay de los dos”, nos dijo Julie Baross, directora de Mercadeo. Aunque la gente los confunde, tienen diferencias, incluyendo que los cocodrilos son más grandes y su hocico más delgado.

Gatorland
(Foto: Gregorio Mayí)

Y desde que llegas, cuando te encuentras con la icónica y legendaria mandíbula de lagarto, (diseñada por el hijo de Godwin) y punto obligado para fotos, no paras de conocer sobre ellos, y por supuesto, de verlos, de diferentes tamaños y especies, y sobre todo, aprender sobre sus hábitos y costumbres, y muy importante, sobre cómo protegerte y también respetarlos a ellos.

Los caimanes, cocodrilos (incluyendo de agua salada y del Nilo), y las actividades están divididas por áreas, pero una de las que no te puedes perder es ver a los Lagartos Albinos. Gigantes, de unos 12 pies de largo y 800 libras, su color crema y ojos azules los hace únicos. En el mundo solo hay 12, y Gatorland tiene cuatro.

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Lagarto albino (Foto: Gregorio Mayí)

También hay serpientes, haciendo honor a su nombre original. Verás variedad de serpientes de la Florida en exhibición en vidrieras de cristal, y aprenderás que estas especies “históricamente han recibido mala reputación, pero que en realidad hay muchas que no son venenosas y que son completamente inofensivas para los humanos”.  Pero, estos no son los únicos animales que encontrarás allí, pues también hay un aviario y granja donde puedes alimentar a los animales, y donde hay cabras, ovejas y venados.

Dos de los shows que presentan son de las actividades más populares: el “Gator Wrestlin’ Show”, que se ofrece varias veces al día, donde grandes y chicos disfrutan de ver cómo uno de los valientes expertos en lagartos, los agarra por la cola o abre su mandíbula. El otro espectáculo, “Gator Jumparoo”, arranca gritos de asombro, cuando los lagartos demuestran con qué rapidez y fuerza defienden su alimento, en un show que tiene su dosis de comedia, de asombro y de competitividad.

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Gator Wrestling Show (Foto: Gregorio Mayí)

Pero, no puedes dejar de caminar libremente y a tu paso, por el “Camino Pantanoso”, un tablado donde está la laguna que es el criadero natural de lagartos y el santuario de aves. Es ahí donde verás aves de todo tipo, algunas exóticas, anidando, un espectáculo que llama la atención no solo de los turistas visitantes, sino de fotógrafos de la Florida que acuden durante la temporada de primavera bien temprano en la mañana para obtener sus mejores fotografías.

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Santuario de aves (Foto: Gregorio Mayí)

Los niños querrán montarse en el Gatorland Express, un pequeño tren que es símbolo del parque, pero los adultos (y quienes tienen más de 37 pulgadas de estatura), no se querrán ir sin recibir una buena dosis de adrenalina, cuando se deslicen por el “Screamin’ Gator Zip Line”. El nombre lo tiene bien puesto, porque gritarás a pulmón mientras recorres desde 56 pies de alto, los 1,200 pies de distancia, que no serían diferentes a otros zip lines de no ser porque debajo verás puros lagartos y cocodrilos, que parecen estar esperándote, mientras haces el recorrido. Esa actividad tiene costo adicional.

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Área de juego de niños (Foto: Gregorio Mayí)

Si estás de visita y tienes el tiempo limitado, puedes disfrutar del parque en unas cuatro horas, pero hay quienes se pasan todo el día, caminando y conociendo más los animales. Allí hay también cafetería, un área de juego y algunas actividades acuáticas para niños, y un gift shop, donde encontrarás todo tipo de souvenir desde los históricos hasta los relacionados con los lagartos.

 La nueva era de Gatorland

En el parque están trabajando en su mayor expansión en la historia, y muy pronto, este otoño, estrenarán el “Stompin' Gator Off-Road Adventure”, un paseo en un “monster vehicle” de 12 pies de alto construido exclusivamente para Gatorland. Estos, tres en total, y con capacidad para 12 pasajeros, con costo adicional al de la entrada, te llevará por pantanos, presentando los diferentes eco sistemas que abundan en los 110 acres de terreno que ocupan.

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Monster Vehicle (Foto: Gregorio Mayí)

Otra novedad es la reciente apertura de la “Baby Gator Marsh”, una exhibición de 50 lagartos americanos bebés, todos menores de un año, todos nacidos en el parque. Ellos tienen su propia área para nadar, jugar y ser alimentados, y estarán allí hasta que cumplan los 18 meses.

Si vas

Gatorland, abierto todos los días, está ubicado entre Orlando y Kissimee, en 14501 S. Orange Blossom Trail, Orlando, FL  32837

El costo de admisión es de $26.99 para adultos y $18.99 para niños de 3 a 12 años, más impuestos y hay tours y actividades especiales con precio adicional.


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