Por lo regular las excursiones para nadar con mantarrayas duran de tres a cuatro horas y algunas incluyen “city tour”. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)

Aunque compartimos la misma región geográfica, las islas del Caribe tenemos grandes diferencias entre unas y otras, que van desde el idioma hasta la moneda y numerosas costumbres autóctonas, pero cuando te dicen que algo queda “cerquita” se parecen a nosotros. Así que cuando te digan que vas en  bote a alguna atracción y que  solo toma unos minutos, podrían estar hablando de más de media hora. Ese es el tiempo que tomará una vez abordes un botecito, para llegar a la “Ciudad de las Mantarrayas”, en Gran Caimán que estaba “bien cerca” de tierra según creían algunos turistas.

Esta  es la principal atracción de la más grande de las Islas Caimán, a cuya capital George Town llegamos en “tender”, desde el crucero Carnival Horizon, de Carnival Cruises.

Aunque el trayecto es bonito, con un mar azul intenso, y por suerte de aguas tranquilas en esos días, no veíamos otros botes cerca y mucho menos indicios de aguas de poca profundidad. Algunos de los 20 pasajeros que iban en nuestra excursión estaban preocupados porque lo encontraban lejos,  y no se divisiva dónde anclaríamos, pero la mayoría disfrutó de la brisa cálida y el sol intenso.

Los guías turísticos aconsejan a las personas sobre cómo interactuar con las mantarrayas. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)
Los guías turísticos aconsejan a las personas sobre cómo interactuar con las mantarrayas. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)

De pronto y como si estuvieran escondidos en medio del mar, divisamos varios botes y gente en el agua. Allí “en el medio de la nada” como dijeron algunos, se encuentra un banco de arena, con aguas impresionantemente cristalinas, de unos cuatro pies de profundidad, y donde viven miles de mantarrayas.

Desde el bote se divisaban ya docenas de ellas y como verlas, aprender algo de ellas y nadar en su hábitat natural, eran la razón del tour, rápidamente todo el mundo fue al agua. 

Lo curioso es que ellas saben que están en su territorio, así que el recién llegado tiene que acomodarse a ellas. Cientos de especímenes, de diversos tamaños, algunas gigantes, nadaban alrededor del barco y pasaban por las piernas, y entre los pies de los pasajeros, algunos temerosos.

Ante el temor natural de algunos sobre la posible peligrosidad de esto animales marinos (cómo olvidar al australiano “Crocodile Hunter” Steve Irwin, que murió por las heridas provocadas por una gigante raya), el guía nos recordó las reglas básicas que nos había dicho antes de salir: “Nunca se paren encima de ellas, no traten de tocarlas por la boca, y simplemente acarícienlas suavemente por la parte superior sin tocar la cola, que es dos veces más grande que su cuerpo. Estas, que están en su ambiente natural tienen su aguijón en la cola (filoso y peligroso), pero según Johnny y otros guías con quien hablamos, ninguno de ellas recuerdan accidentes con turistas.

De acuerdo con ellos, las mantarrayas llegaron al área porque los pescadores usaban esos bancos de arena poco profundos para limpiar su pesca, y el alimento las atrajo. Cada vez son más, porque en vez de ahuyentarse con el ruido del motor de los botes, esto las atrae porque lo asocian con comida, así que los tours que son los más populares en la isla, lo que hacen es atraer más de esta especie al lugar. En el tour proveen comida para atraerlas más aun.

En el agua se puede permanecer de 45 minutos a una hora, dependiendo de lo que incluya la excursión, una muy recomendada e inolvidable, que además tiene la ventaja de que pueden hacerla aun quienes no saben nadar, por la poca profundidad del agua (en el barco había chalecos salvavidas para quien quisiera).  

La excursión también incluía una parada posterior para practicar snórkel, de otros 45 minutos.

Nuestro grupo viajero cambió de planes a última hora, así que la decisión de hacer el tour también fue sin planificación previa, pero definitivamente fue una buena elección. Comprada directamente en el puerto costó $45 por persona, que incluía el transporte ida y vuelta al muelle del bote, botellas de agua y la garantía de que estaríamos a tiempo para regresar al barco, ya que los kioscos que están en el puerto, son de operadores que también trabajan con las compañías de crucero.

Lo ideal es reservarla por adelantado, y en el mismo crucero la ofrecen para quienes deseen comprarla a través de ellos, además de que así se puede escoger varios horarios, incluyendo temprano en la mañana. También hay variedad de botes, catamarán o veleros para escoger de acuerdo a su preferencia. 

Por lo regular las excursiones duran de tres a cuatro horas y algunas incluyen “city tour” y parada en otras atracciones de la isla como The Hell (El Infierno), donde hay interesantes formaciones rocosas de corales y la Granja de Tortugas. Si haces solo el tour en la mañana, al regresar puedes dar una vuelta por el muelle, donde hay restaurantes, tiendas y museos, o ir a la playa de Seven Mile, considerada una de las más hermosas del Caribe.


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