


La vulnerabilidad de Puerto Rico ante fenómenos naturales como huracanes, terremotos e inundaciones ha convertido la preparación y la resiliencia empresarial en elementos esenciales para la sostenibilidad económica.
En este contexto, la Oficina de Recuperación y Resiliencia ante Desastres (ODR&R, por sus siglas en inglés) de la Agencia Federal de Pequeños Negocios (SBA, por sus siglas en inglés), desempeña un rol clave en la mitigación del impacto económico tras un evento adverso.
Así lo explicó Germán Hernández Garcés, líder de asuntos públicos de la ODR&R quien sumó que, a diferencia de los programas tradicionales de la SBA donde la agencia actúa como garantizador de préstamos, en situaciones de desastres esta asume un rol directo como prestamista. “Nos convertimos en el banco más grande de la nación americana (en tiempos de desastres) dando préstamos directos”, señaló Hernández resaltando que, cuando la banca privada no puede responder, este programa permite que el gobierno federal intervenga con financiamiento accesible y de tasas de intereses “extremadamente bajas”.
Sin embargo, Hernández descolló la importancia de interpretar estas asistencias como préstamos que deben ser repagados, pues “a diferencia de otras agencias como FEMA, que otorgan subvenciones, la SBA ofrece préstamos a bajo interés… lo que ha generado cierta confusión entre los solicitantes”, indicó a su vez añadiendo que estos préstamos representan una de las principales fuentes de liquidez tras un desastre.
Estos programas de asistencia, disponibles para individuos, pequeños negocios u organizaciones sin fines de lucro, se activan tras una declaración presidencial de desastre o emergencia y están diseñados para atender tanto daños a la propiedad inmueble y bienes personales, como pérdidas económicas.
“La mayor parte del dinero que corre en la economía de las comunidades luego de un desastre… va a través de préstamos de nuestra agencia”, afirmó Hernández Garcés, subrayando el impacto macroeconómico de estos fondos.
Entre las opciones disponibles, el también abogado enumeró préstamos para reparar viviendas y reemplazar bienes personales y pérdidas económicas para los negocios afectados, alcanzando hasta un máximo de $2 millones en ayuda, conforme al tipo de solicitante y al daño sufrido. Sin embargo, estas ayudas no cubren ingresos compensados por otras garantías como aseguradoras u otras fuentes de asistencia, aunque sí contempla moratorias iniciales en el pago, lo que brinda un “respiro financiero” en momentos críticos.
Para solicitar este programa, Hernández Garcés indicó que todo solicitante debe presentar la documentación necesaria que valide su identidad e interés sobre los daños alegados, recomendando la duplicación digital de los documentos personales y de negocios.
Sobre este particular, la experiencia del huracán María impartió lecciones importantes a estos efectos, pues “los negocios que lograron recuperarse con mayor rapidez fueron aquellos que contaban con inventarios actualizados, listas de suplidores y planes de acción definidos”, acertó Hernández Garcés, enfatizando la importancia del capital humano en la recuperación.
Para el especialista de asuntos públicos, la SBA ayuda a estabilizar la economía local en momentos de crisis y su rol ha ayudado a miles de personas a recuperarse dignamente de las pérdidas acarreadas por desastres naturales, pues “en medio de un evento catastrófico… la inyección de dinero trae paz, tranquilidad y fe en la recuperación”, sostuvo.
A su vez señaló que la resiliencia empresarial depende tanto de una preparación adecuada de parte de la población como de una compromiso estratégico y robusto hacia la recuperación posdesastre de parte del gobierno.
“La SBA ofrece no solo financiamiento, sino orientación y alianzas que fortalezcan la capacidad de los individuos y negocios a sobrellevar una situación de emergencia”, aseveró Hernández Garcés, recordando que el adoptar una cultura de planificación anticipada, mantener documentación actualizada y conocer los recursos disponibles son pasos esenciales para enfrentar con éxito los desafíos en tiempos de emergencia.
Por último, a través de iniciativas y colaboraciones con municipios, organizaciones comunitarias y el sector privado, la SBA ha creado plataformas públicas para ofrecer orientación, talleres y acceso a información antes de la temporada de huracanes. Estas iniciativas buscan educar a los empresarios sobre cómo prepararse, qué documentos tener y cómo acceder a los programas disponibles ante una declaración de desastres.
Asimismo, la agencia ha desarrollado herramientas digitales y plataformas informativas que permiten a los usuarios explorar opciones de financiamiento, requisitos y ofrecimientos libre de costo.
Para más información, accede a https://www.sba.gov/funding-programs/disaster-assistance
La autora es periodista colaboradora de Suplementos.

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