


El ecosistema empresarial de Puerto Rico atraviesa una etapa de transformación marcada por el crecimiento de sectores clave, una mayor demanda de acceso a capital y nuevas oportunidades impulsadas por políticas públicas y programas federales.
Así lo expuso Ricardo Martínez, director de distrito interino de la Agencia Federal de Pequeños Negocios (SBA, por sus siglas en inglés) para Puerto Rico y las Islas Vírgenes, quien detalló cómo la agencia federal, al mando de la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está adaptando sus estrategias para responder a las realidades económicas del archipiélago
Para Martínez, la SBA procura apoyar en el desarrollo de industrias que lideran el crecimiento económico en Puerto Rico, como “la industria de la salud (la cual) sigue siendo la más dominante”, una tendencia que se ha mantenido constante desde el 2023 y que sumó sobre $27 millones para el año fiscal de 2025 en apoyo financiero. A este sector, le sigue la industria hotelera, restaurantes y servicios de alimentos y el comercio al detal, el cual representa un volumen significativo de los préstamos otorgados por la agencia. Asimismo, el líder de la división en Puerto Rico destacó el crecimiento en los servicios profesionales como arquitectos, ingenieros y contadores públicos como un componente clave en el desarrollo económico.
Sin embargo, para Martínez, una de las industrias de mayor crecimiento es la manufactura, pues “este sector ha experimentado un crecimiento cercano al 80 %, impulsado, en gran medida, por un alineamiento poco común entre las prioridades del gobierno federal y estatal que están enfocados en robustecer la manufactura a nivel local y nacional ”, indicó subrayando la importancia estratégica de este sector para el futuro económico de Puerto Rico.
A estos efectos, la iniciativa federal Made in America presenta nuevas oportunidades para la manufactura local pues, según Martínez, este enfoque busca fortalecer la producción nacional, reducir la dependencia de importaciones y facilitar el acceso a mercados a través de una base de datos que conecta a suplidores y productores dentro de Estados Unidos. Esto, indicó, “permite identificar proveedores confiables y reducir costos operacionales con productos de excelente calidad hechos en Estado Unidos”.
En cuanto al perfil del empresario que acude a la SBA, el director interino observó una diversificación significativa en su audiencia, notando un auge en emprendedores jóvenes con formación académica e individuos procurando el autoempleo como vía hacia la independencia económica. A tales fines, Martínez señaló que “hay muchos jóvenes educados… y programas disponibles para darles las capacidades libre de costos, lo que ha contribuido al fortalecimiento del ecosistema empresarial”, añadiendo que la SBA ha impactado a individuos con barreras estructurales ofreciendo herramientas de emprendimiento como alternativa para mejorar su calidad de vida e impactar positivamente a sus comunidades.
Además, según Martínez, parte del compromiso con el estímulo empresarial en Puerto Rico, se centra en promover las vías de acceso al capital. Por eso, los programas de la SBA han evolucionado para ofrecer condiciones más favorables que algunas vías de financiamiento tradicional, incluyendo “un programa que puede llegar hasta $5 millones y en algunos casos, garantizar hasta el 90 % del préstamo si el negocio enfrenta competencia internacional adversa”, puntualizó destacando que estos préstamos cuentan con garantías federales que reducen el riesgo para las instituciones financieras.
A pesar de que la banca local funge como canal principal a través del cual se otorgan estos préstamos garantizados, las cooperativas están emergiendo como actores clave en la expansión del acceso a capital. La reciente aprobación de la Ley 15-2026 permite a estas instituciones ampliar su capacidad para ofrecer financiamiento comercial. “Nos interesa que las cooperativas locales puedan participar de nuestros programas… porque están en contacto con sectores específicos, principalmente las comunidades rurales”, afirmó Martínez haciendo eco del potencial de estas entidades para cerrar brechas de financiamiento.
A pesar de estas oportunidades, Martínez reconoció que los empresarios locales enfrentan retos importantes en aspectos relacionados a la burocracia, el acceso limitado a financiamiento tradicional y la competencia global. Para atender estos desafíos, la SBA ha implementado mecanismos para agilizar la emisión de permisos y los canales para reportar regulaciones que obstaculizan las operaciones individuales. A través de su oficina de abogacía, la SBA se dedica a evaluar estos reclamos con el objetivo de encontrar soluciones que faciliten el desarrollo empresarial.
Por otra parte, la SBA continúa adaptando sus programas para responder a las necesidades del mercado, pues además de financiamiento, la agencia promueve el acceso a consultoría, incubadoras y redes de colaboración que fortalecen el ecosistema empresarial para emprendedores en cada etapa de desarrollo. Este enfoque integral no solo busca fomentar la creación de nuevas empresas, sino también apoyar su crecimiento y expansión por lo que “a través de sus programas y alianzas estratégicas, la SBA continúa facilitando el acceso a recursos y promoviendo un entorno más competitivo y sostenible para las pequeñas empresas”, finalizó Martínez.
La autora es periodista colaboradora de Suplementos.

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