


En enero de 2026, el Gobierno de Estados Unidos presentó una guía alimentaria que ha puesto a la nutrición en el centro del debate: la nueva Pirámide Alimentaria que sustituye el modelo MyPlate y recupera la guía visual de pirámide, pero invertida.
1. La proteína ahora es protagonista: Las recomendaciones sugieren entre 1.2 y 1.6 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal por día, lo que representa un aumento significativo con respecto a las guías anteriores (que rondaban los 0.8 g/kg). Esto aplica tanto a las proteínas animales (huevos, carnes, pescado), como a las proteínas de fuentes vegetales (habichuelas, lentejas, nueces, semillas).
2. Regreso de los lácteos enteros: La nueva guía recomienda tres porciones diarias de productos lácteos enteros, como leche, yogur o queso natural, siempre sin azúcares añadidos. Antes se recomendaban versiones bajas en grasa o descremadas.
3. Granos integrales desplazados a la base: Aunque no desaparecen del todo, los granos integrales —como la avena, la quinua o el arroz integral— ahora ocupan la parte más estrecha de la pirámide, lo que indica un menor énfasis visual, aun cuando las guías continúan recomendando entre 2 y 4 porciones diarias.
4. Grasas saludables y cambios polémicos: La guía incluye fuentes de grasa como el aceite de oliva, el aguacate, la mantequilla e incluso la grasa de res entre las opciones. El texto sigue recomendando que el total de grasas saturadas no supere el 10 % de las calorías diarias, lo que resulta difícil de cumplir con la inclusión de alimentos altos en grasas saturadas.
5. Azúcares añadidos
En lugar de límites específicos (“una bebida para mujeres, dos para hombres”), tal como indican las recomendaciones anteriores, la nueva guía simplemente recomienda reducir el consumo de alcohol para mejorar la salud general.
A favor:
Algunos especialistas celebran el enfoque en los alimentos reales, evitando los alimentos ultraprocesados y con azúcares añadidos.
En debate:
El mensaje sobre las grasas saturadas ha sido calificado como “contradictorio”, ya que las guías promueven los alimentos ricos en estas grasas y, al mismo tiempo, mantienen un límite bajo de consumo. Además, la ubicación prominente de carnes rojas y grasas animales ha sido cuestionada por no alinearse con décadas de evidencia sobre su riesgo cardiovascular.
También han surgido inquietudes sobre si realmente necesitamos consumir más proteína. Muchos expertos señalan que la mayoría de la población ya alcanza sus necesidades proteicas con una alimentación variada, y que un aumento significativo puede no ser necesario para todos.
Algunos profesionales de la salud han señalado la necesidad de ofrecer una orientación más clara, especialmente en lo que respecta a priorizar las fuentes de proteína saludables, como las de origen vegetal, el pescado y las carnes magras y a limitar el consumo de carnes con alto contenido de grasas saturadas.
A pesar de la nueva presentación visual, varias recomendaciones tradicionales se mantienen:
A nivel individual, más allá de seguir la pirámide al pie de la letra, la guía enfatiza principios prácticos que pueden adaptarse a la realidad de cada persona y familia:
La autora es presidenta de la Comisión de Alimentación y Nutrición de Puerto Rico y directora del Programa de Internado en Dietética de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ciencias Médicas.

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