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Consulta con un dietista para preparar un plan individualizado que se ajuste a tus necesidades nutricionales, gustos y preferencias.
Consulta con un dietista para preparar un plan individualizado que se ajuste a tus necesidades nutricionales, gustos y preferencias. (Shutterstock)

Los riñones son dos órganos, parecidos a la forma de una habichuela, que llevan a cabo funciones importantes en el cuerpo como: filtrar la sangre, eliminar desechos y el exceso de líquidos, balancear los electrolitos (como el sodio, potasio, calcio y fósforo), producir de ciertas hormonas como la eritropoyetina, que estimula la producción de glóbulos rojos; y activar la vitamina D, que ayuda a mantener la salud ósea y el control de la presión arterial.

La enfermedad renal crónica (CKD, por sus siglas en inglés), ocurre cuando la función de los riñones comienza a deteriorarse y progresivamente hay una pérdida de su capacidad para filtrar la sangre y trabajar adecuadamente. La diabetes mellitus y la hipertensión son las causas más comunes que pueden afectar la salud de tus riñones. Si padeces de estas condiciones, dile a tu médico que te realice pruebas para saber cómo están funcionando.

Cuando los riñones fallan

La enfermedad renal crónica, condición que se define como anomalías en la estructura del riñón o su función por más de tres meses, con implicaciones a la salud (KDIGO 2020), se clasifica en cinco etapas (G1-G5), dependiendo del por ciento de filtración glomerular (eGFR), que mide la cantidad de sangre que filtran los riñones; y tres etapas de albuminuria (A1-A3), la cual indica la presencia de proteínas en la orina. A medida que la filtración glomerular disminuye, la función renal es menor.

Las etapas de G3-G5 son estadios que se consideran más avanzados, en donde el paciente puede presentar complicaciones como acumulación de desechos metabólicos, deficiencia de vitamina D, hemoglobina baja y retención de líquidos.

En la etapa G5, con filtración glomerular menor de 15, el paciente presenta fallo renal permanente y requiere del tratamiento de diálisis para realizar parte de las funciones que el riñón ya no puede hacer.

La tercera causa de muerte en Puerto Rico

El Departamento de Salud, en su Informe de Salud para el 2015, reportó que la diabetes fue la tercera causa de muerte. En un 69 % de casos nuevos de pacientes que comenzaron tratamiento de diálisis, la diabetes es el diagnóstico primario y un 49 % de los pacientes presentan fallo renal permanente sin recibir servicios en el área de nefrología, según reporta el Consejo Renal de Puerto Rico en su informe Estadístico para el 2015.

Enfermedad a raya

Vivir bien con enfermedad renal significa realizar cambios en los estilos de vida que ayuden a evitar la progresión y las complicaciones de la enfermedad renal.

Para proteger la salud de tus riñones es de suma importancia mantener en control las causas que los afectan. El paciente puede ayudar a disminuir la progresión de la enfermedad renal, haciendo modificaciones en su estilo de vida, como son:

  • Mantener estables los niveles de glucosa. Monitoreo continuo de los niveles de glucosa para un mejor el control glucémico y monitoreo de la HgA1C.
  • Control de la presión arterial.
  • Evitar el alcohol y el cigarrillo.
  • Bajar de peso.
  • Realizar ejercicios.
  • Mantenerse hidratado.
  • Modificar los hábitos alimentarios.

Plan nutricional

La nutrición juega un rol importante en la enfermedad renal crónica. La meta de la terapia médico nutricional es reducir la progresión de la condición, evitar la malnutrición, mantener el balance de los electrolitos, disminuir los riesgos de condiciones cardiovasculares y enfermedad ósea y evitar infecciones.

El tratamiento toma en consideración la etapa donde se encuentra la función renal, la edad, el peso, los laboratorios y otras condiciones de salud existentes.

En las primeras etapas, una disminución de la ingesta de proteínas es necesaria para disminuir la progresión del daño al riñón. Estudios recientes recomiendan disminuir las proteínas de fuente animal (carnes, aves, pescados, huevos y productos lácteos) y aumentar el consumo de proteínas de fuente vegetal para mejorar la salud del riñón. Granos, nueces y semillas, leche de soya, tofu y quinua son fuentes de proteína vegetal.

Otro aspecto importante es el control en la ingesta de sodio. Las guías dietarias para pacientes con diabetes y enfermedad renal crónica recomiendan limitar a menos 2 gramos diarios de sodio en la dieta. La sal de mesa, algunos condimentos, carnes curadas y ahumadas, y productos procesados y enlatados aportan una gran cantidad de sodio a la dieta.

Aumentar el consumo de alimentos frescos, frutas, vegetales y cereales de grano íntegro, además de aportar fibra, ayuda a disminuir la ingesta de sodio. Puedes utilizar hierbas y especias naturales para realzar el sabor de los alimentos. Lee la etiqueta nutricional para hacer una mejor selección de los alimentos. Limitar la ingesta de bebidas azucaradas, refrescos y productos refinados también ayuda a disminuir el consumo de calorías vacías y a mejorar sus niveles de glucosa.

En etapas más avanzadas, dependiendo de los niveles de laboratorio, es posible que necesites restringir algunos alimentos que aportan minerales como el potasio y el fósforo. La acumulación de estos minerales puede ser perjudicial para tu salud. El potasio mayormente se encuentra en las viandas, la papa, los plátanos, el aguacate, el agua de coco y en ciertas frutas como: mangó, guineo, china, frutas deshidratadas, jugo de china y jugo de ciruela.

El fósforo está presente en muchos alimentos. Hay que tomar en consideración el tipo de fósforo y su biodisponibilidad (por ciento de fósforo que el cuerpo absorbe). El fósforo orgánico está presente de forma natural en los alimentos de fuente animal como carnes, aves y pescados; leche y quesos; y de fuente vegetal como granos, cereales y nueces. La biodisponibilidad del fósforo presente en los alimentos de origen vegetal es menor que el fósforo presente en los alimentos de origen animal. Es decir, que el cuerpo absorbe menos cantidad de fósforo de alimentos de fuente vegetal. El otro tipo de fósforo es el inorgánico. Este es añadido a los alimentos como aditivo [por la industria de alimentos] en forma de sales. Su biodisponibilidad es mayor, por tanto, el cuerpo absorbe todo el fósforo presente en ese alimento.

Puedes verificar la lista de los ingredientes en la etiqueta nutricional. Encontrarás estos aditivos con la palabra phos. Algunos ejemplos de aditivos que puedes encontrar son disodium phosphate y dicalcium phosphate. Los alimentos procesados, enlatados y refrescos se deben evitar en la dieta, para disminuir la ingesta de fósforo. Consulta con un dietista para preparar un plan individualizado que se ajuste a tus necesidades nutricionales, gustos y preferencias.

El incremento de personas que padecen condiciones renales es alarmante. Tomar acción, empoderarse, educarse sobre la condición, seguir el tratamiento prescrito y realizar modificaciones en estilos de vida y hábitos alimentarios te ayudarán a vivir mejor.

La autora es nutricionista dietista, miembro del Colegio de Nutricionistas y Dietistas de Puerto Rico.

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