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La época en que expresar las emociones provocaba vergüenza es parte del pasado; ser compasivo con uno mismo y los demás es la prioridad. (Shutterstock)

La ansiedad debido a la aparición de una nueva enfermedad, el confinamiento como medida de salud pública y el enorme cambio en la rutina diaria ha perjudicado la salud mental de las personas, pero expertas aseguran que la pandemia del COVID-19 también provocó que los seres humanos aceptaran y examinaran sus emociones.

Las emociones, según la psicóloga Patricia Acevedo Colón, son la forma en que cada persona reacciona a las circunstancias que enfrenta, y, aunque no se pueden elegir los estados de ánimo, suprimir las emociones podría ser perjudicial tanto psicológica como biológicamente.

“En muchas ocasiones, la gran mayoría de las personas no expresan sus emociones de forma adecuada porque son algo nuevo. En vez de gestionar las emociones, las suprimimos porque, de cierta forma, evitamos aquello que no nos gusta o no nos causa placer”, sostuvo.

Se amigan con las emociones

El exceso de tiempo libre que trajo consigo la pandemia ocasionó que las personas “se amiguen” con sus emociones, y, como consecuencia, se conviertan en seres más vulnerables, de acuerdo con Acevedo Colón. Sin embargo, la consejera resaltó que la susceptibilidad no es sinónimo de debilidad.

“Muchas veces, pasábamos por alto compartir en familia o abrazar a nuestros seres queridos y, cuando llegó la pandemia, eso no lo pudimos hacer. Precisamente, ese impedimento nos hace ser vulnerables y chocar con nuestra realidad”, explicó la psicóloga.

Acevedo Colón señaló que, a pesar de que la mayoría de las personas hayan redescubierto su derecho a sentir y padecer, el factor de la personalidad y las experiencias que cada una vive dictaminarán de qué manera se expresan.

Por su parte, para Bárbara Torres Colón, quien maneja la cuenta de Instagram “PsicoBoricua”, el confinamiento produjo una reconexión de cada individuo con “su ser interior”, pues, antes del impacto por el COVID-19, las personas habían olvidado ser humanas.

“Tener un tiempo, dentro del caos, para reconectarnos nos hace ver lo que nosotros, realmente, sentimos y pensamos. Podemos tener una reconciliación con nosotros mismos, perdonar, crecer y poder identificar cosas que ya no queremos que estén en nuestras vidas”, subrayó Torres Colón, quien cursa una maestría en Psicología Social en la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras.

Ambas coincidieron en que, debido a que toda la sociedad está compartiendo experiencias similares, las personas ahora se sienten más cómodas al hablar sobre sus sentimientos y mostrándolos en público. Asimismo, destacaron que hay más empatía y respeto con las situaciones que otros enfrentan.

Barreras a prueba de expresiones comienzan a desaparecer

Buscar la felicidad en las metas profesionales o en lo material dejó de ser la prioridad, pues, según Acevedo López, la pandemia causó que las personas se dieran cuenta de que la alegría se encuentra, por ejemplo, en las conversaciones entre familiares y amigos o en las muestras físicas de afecto.

“La esencia de nuestra felicidad no está basada en lo material, aunque sí es parte. Pero aquello que nos ayuda a cultivar nuestra felicidad y a buscar nuestro bienestar son cosas que antes teníamos y ahora no tenemos”, apuntó la psicóloga.

Sostuvo, además, que la cultura de autoexigencia en la que la sociedad se ha desarrollado ha abonado a que las personas busquen plenitud en aquello que otros dictan y no en sus verdaderas necesidades.

Por otro lado, la consejera y Torres Colón subrayaron que la aceptación de la validación de las emociones ha impactado tanto a mujeres como hombres porque ambos géneros tienen la misma capacidad de sentir.

“Mujeres y hombres tenemos las mismas emociones, aunque esto no significa que las gestionemos de la misma forma. Cada ser humano es diferente, y gestiona los sentimientos según las vivencias que ha experimentado”, subrayó Acevedo López, al resaltar que negarle estas emociones, especialmente a los niños, podría ser contraproducente en su adultez.

Continúan con sus objetivos

A pesar del confinamiento obligatorio y el distanciamiento físico, las organizaciones comunitarias que brindan apoyo psicológico a la ciudadanía han continuado con sus iniciativas de empoderamiento emocional.

Taller Salud, una entidad feminista dedicada a mejorar el acceso de las mujeres a la salud, no ha cesado en el ofrecimiento de sus servicios terapéuticos, y, de igual forma, ha utilizado sus plataformas digitales para promover la gestión y aceptación de las emociones.

Por su parte, la organización Proyecto Patria, iniciativa de la Universidad de Puerto Rico y la Federación Hispana fundada tras los huracanes Irma y María para velar por el bienestar de la población puertorriqueña, han organizado seminarios virtuales en los que conversaron sobre el manejo, durante la pandemia, de los pensamientos y sentimientos.

Si te sientes triste frecuentemente o mantienes sentimientos de desesperanza por largos períodos de tiempo, o esto le pasa a una persona que conoces, busca ayuda. Puedes llamar a la Línea PAS (Programa de Asistencia Social) al 1-800-981-0023.

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