Los individuos con una condición autoinmune desarrollan, por lo general, más de una de estas afecciones.
Los individuos con una condición autoinmune desarrollan, por lo general, más de una de estas afecciones. (Shutterstock)

A principios de mayo de este año, se publicó un comunicado de prensa que anunciaba la necesidad de que los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH, en inglés) ampliaran y profundizaran más en sus estudios sobre las condiciones autoinmunes.

En este comunicado, igualmente, se incluyó la definición más reciente sobre esta condición:

Las enfermedades autoinmunes ocurren cuando el sistema inmunológico, que normalmente defiende el cuerpo contra enfermedades e infecciones, funciona mal y ataca, de forma equivocada, células, tejidos y órganos saludables. Estas enfermedades son crónicas, de por vida, y pueden causar disfunción significativa –física y psicosocial—al impedir las actividades cotidianas, la productividad y la calidad de vida. Los individuos con una condición autoinmune desarrollan, por lo general, más de una de estas afecciones. Algunas pueden ser fatales, y no hay cura conocida.

Seis condiciones autoinmunes prevalentes en Puerto Rico

Entre las seis enfermedades autoinmunes que atiende como especialista en medicina interna, el doctor Edwin Rodríguez Allende destacó las siguientes:

Tiroiditis de Hashimoto: “La tiroides regula muchos procesos del cuerpo”, explicó el especialista del Hospital Menonita Aibonito. “Cuando ocurre esta tiroiditis, la glándula no produce la hormona tiroidea, haciendo que funcione más lentamente. Esto puede causar hinchazón, arritmia cardíaca, caída del cabello, problemas hepáticos, obesidad, falta de energía, temblores, visión borrosa y disminución en el libido”, dijo.

En cuanto al tratamiento, el internista señaló que esta tiroiditis puede tratarse con el suplido de la hormona tiroidea con medicamentos.

Artritis reumatoide (AR): “Es una enfermedad crónica que afecta a las articulaciones. Los primeros síntomas se reportan primero en una de las coyunturas, pero la condición también afecta la que todavía no parece estar inflamada”, destacó. “Igualmente, [los pacientes] sienten fatiga y malestar general en el cuerpo, como ‘la fiebre rompe huesos’.

Como pasa con las enfermedades autoinmunes, la AR produce un ataque a los tejidos internos de las articulaciones. Aunque puede ocurrir en cualquier etapa de la vida, hay estudios que documentan un aumento en la condición en personas en edad reproductiva.

“Gracias a las investigaciones y al desarrollo de medicamentos más efectivos para la inflamación, es posible manejar esta condición”, afirmó el doctor. “Es bien importante que los medicamentos se utilicen bajo la supervisión del médico para evitar interacciones”, detalló.

Esclerosis múltiple (MS): “Ocurre cuando la vaina de mielina —la membrana que envuelve el axón de una célula nerviosa— se destruye, produciendo una inflamación”, señaló Rodríguez Allende. “Eso hace que el impulso nervioso se reduzca o se detenga, y produce unos síntomas particulares que afectan las funciones corporales, nerviosas y cognitivas”, añadió.

No hay una causa específica para la MS, y Rodríguez Allende mencionó que quizás se deba a un asunto genético. “Aunque la padecen muchas personas, cada uno de los pacientes es un universo particular. Sus manifestaciones nunca son iguales”, recalcó.

Algunos de los síntomas de MS incluyen: incontinencia urinaria y fecal, problemas progresivos de movilidad (particularmente en las extremidades), temblores y falta de coordinación, espasmos musculares o entumecimiento. “Por supuesto, también afecta la salud emocional, y el paciente diagnosticado puede tener episodios de depresión, o mostrar problemas de memoria”, recalcó.

Psoriasis: “La piel está constituida por una serie de capas que se desgastan y se regeneran en un proceso natural que puede repetirse en períodos de seis a ocho semanas”, explicó el galeno. En el caso de la psoriasis, señaló, “la más común es la que se manifiesta en placas, formadas por unas escamas plateadas sobre una base rojiza”. Este fenómeno se da por un crecimiento anormal de las células en su proceso de regeneración.

“Hay personas que manifiestan picor, ardor y molestia en esas áreas afectadas, aparte de que crea incomodidad por su apariencia estética”, admitió. “Eso hace que la persona se perciba como ‘degradada’, lo que afecta su salud mental”, añadió. La psoriasis también puede causar artritis psoriásica. “De igual manera, puede afectar distintos órganos, incluyendo los ojos con una uveítis –o inflamación del globo ocular”, anotó.

Artritis psoriásica: “La mayoría de las personas diagnosticadas desarrollan artritis, y las placas pueden aparecer al mismo tiempo que los problemas con las articulaciones, que son típicos de esa condición”, señaló.

Los síntomas se parecen a los de la artritis reumatoide. “Puede haber dolor, rigidez e hinchazón en las articulaciones, en los tendones de las extremidades bajas y en el área lumbar. Hay momentos en que las placas parecen ceder al tratamiento o controlarse, es decir, hay una remisión de los síntomas”, dijo.

También, puede producir una condición llamada uveítis, una inflamación del globo ocular. “Causa dolor en los ojos y visión borrosa; si no se trata a tiempo, incluso pudiera provocar pérdida de visión”, apuntó el internista.

Lupus: “Hay pacientes que manifiestan dolor, fatiga y otros síntomas que requieren análisis de sangre, particularmente unas proteínas muy específicas que tienen que ver con el sistema (inmunológico). Todo eso nos va dando luz para certificar ese diagnóstico”, expuso.

Entre los síntomas, Rodríguez Allende destacó un tipo de sarpullido “en forma de mariposa” que puede afectar la cara, los brazos y el pecho. “Por lo general, no produce picor, pero, estéticamente, causa incomodidad y, en el caso de la exposición al sol, puede agravarse”. También puede producir lesiones en el interior de la boca y la nariz; otra señal particular es la sensibilidad a la luz. “Como en otras condiciones autoinmunes, el lupus inflama y debilita las articulaciones de las extremidades”, apuntó.

Una vez se determina el diagnóstico, hay que proceder con la selección del mejor tratamiento disponible, pero no es un proceso sencillo, subrayó el doctor. “Depende de la condición y su estadio, el grado de afección, y otras condiciones preexistentes y ciertos hábitos, como el consumo de alcohol y tabaco, así como una dieta desbalanceada”, expuso.

¿Qué pasa después del diagnóstico?

Para Rodríguez Allende, la precisión del diagnóstico y el apoyo multidisciplinario apoyará al paciente desde todos los escenarios, incluyendo su salud mental. El cuidado clínico primario es complementado por personas que apoyan al médico a cargo del paciente.

El internista se muestra esperanzado en que continúen los esfuerzos que han propuesto los NIH para continuar los estudios clínicos y el desarrollo de nuevos medicamentos para tratar estas condiciones autoinmunes.

“Contamos con [el armamento] de medicamentos inmunomoduladores e inmunosupresores que calman el sistema inmune, sobre todo en momentos de crisis. Estos medicamentos pueden tratar la condición de una manera más efectiva. Por eso, la investigación es importante y bien necesaria”, recalcó.

No obstante, el internista subrayó la importancia de una buena relación médico-paciente para el éxito del tratamiento de una condición autoinmune.

“El médico debe tomarse el tiempo para escucharlo, reflexionar sobre la situación (que expone su paciente) y consultar con sus colegas para proveerle a ese paciente la mejor calidad de vida posible, dentro de sus circunstancias”, concluyó Rodríguez Allende.

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