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La variante delta tiende a ser más contagiosa y presenta entre sus síntomas: dolor de cabeza, secreción nasal y dolor de garganta, además de tos y fiebre.
La variante delta tiende a ser más contagiosa y presenta entre sus síntomas: dolor de cabeza, secreción nasal y dolor de garganta, además de tos y fiebre. (Shutterstock)

Con la llegada de la variante delta al escenario ya complicado del COVID-19 en Puerto Rico, la preocupación de los padres se activó de inmediato.

Esta variante de este coronavirus, que ha impactado a la comunidad global, tiende a ser más contagiosa y presenta entre sus síntomas: dolor de cabeza, secreción nasal y dolor de garganta, además de tos y fiebre.

Para aquellas personas que tienen niños entre los cero y los doce años, hay una mayor preocupación, porque las vacunas no se han autorizado para uso en esa población. Sin embargo, la neumóloga pediátrica María del Milagro Álvarez Montes –quien forma parte del equipo de médicos de esa especialidad en el Hospital Pediátrico del Recinto de Ciencias Médicas, en Río Piedras— confirmó las buenas noticias sobre este tema.

“Ya se había anticipado que la vacuna aprobada para el COVID-19 se administraría a los menores de doce años antes de finales de año”, explicó Álvarez. “Lo que ocurre es que los niños no se incluyen en la investigación [para el desarrollo de las vacunas] por razones de protección, lo que se hace es revisar cuáles son los efectos en los adultos. De ahí, entonces, se determinan las posibilidades de presentarlas a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) para su aprobación”, dijo.

Otro factor positivo es que, a pesar del proceso errático que se ha vivido en algunas partes del mundo con la distribución de las vacunas y la vacunación en sí, hay más de cuatro mil millones de personas vacunadas. “Ya tenemos suficiente información para que eso suceda [la autorización de la vacuna en los niños]. Pudiera ocurrir que se hagan ajustes en las dosis de los adultos para administrarla a los niños. Pero, sí está planteado y esperamos que así suceda”, enfatizó.

Una explicación

Antes de diferenciar los síntomas asociados con esta variante frente al catarro común o la alergia, Álvarez explicó cómo se manifiestan en los niños.

Catarro

En el caso del catarro, puede ser que presente tos, pero, a lo mejor, no le da fiebre o, si la tuviera, no es mayor de 38.0 °C.
En el caso del catarro, puede ser que presente tos, pero, a lo mejor, no le da fiebre o, si la tuviera, no es mayor de 38.0 °C. (Shutterstock)

“Por lo general, el catarro es más leve. Las secreciones tienden a ser más espesas y, usualmente, tienen color amarillo o verdoso. En el caso del catarro, puede ser que presente tos, pero, a lo mejor, no le da fiebre o, si la tuviera, no es mayor de 38.0 °C. La tos que da en un catarro no es persistente; pudiera durar unos cinco días, a lo sumo una semana. Usualmente, no pasa de ahí”, señaló la especialista.

“En el caso de los niños, tanto con catarro como con asma, es posible que tengan silbido [o ‘pito’, síntoma típico cuando hay una inflamación de los bronquios]. No debe pasar de ahí”, aseguró.

Alergias nasales

La alergia se puede presentar con un episodio de asma, aunque el asma se produce por una alergia.
La alergia se puede presentar con un episodio de asma, aunque el asma se produce por una alergia. (Shutterstock)

“Estas alergias son las más comunes entre los niños”, admitió Álvarez. “En los niños, específicamente, la alergia se puede presentar con un episodio de asma, aunque el asma se produce por una alergia”, aclaró.

En el caso de este tipo de alergia común, las secreciones son claras. Hay mucho estornudo, nariz tupida y picor, ya sea en los ojos, la nariz, los oídos o la garganta. “Aquí, lo más importante es que un paciente con alergia no presenta síntomas de fiebre”, dijo la neumóloga.

Un artículo publicado en abril por el New York Times citaba varios estudios en los que, de diversas formas, se confirmaba una reducción significativa de episodios alérgicos vinculados con los cambios estacionales en Estados Unidos. Sin embargo, la reportera Dani Blum aseguró que, a pesar de los datos científicos publicados, todavía hace falta estudiar más a fondo este efecto protector de las mascarillas.

“Los niños de dos años en adelante pueden y deben usar mascarillas”, indicó Álvarez. “Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) determinaron esto desde el principio, y aclararon que, en menores de dos años, sería peligroso porque podría afectar su respiración, porque son muy pequeños y afecta la toma de aire”. Como esos niños están más vulnerables, la doctora fue enfática al recalcar que “los menores de dos años no deben salir de las casas. Eso es algo que los CDC dijeron desde el principio y las personas pensaron que a ellos no se les podía contagiar el COVID-19, pero hemos visto el aumento en casos pediátricos”, puntualizó.

Asma

Si el niño tiene secreciones y picor, es muy posible que presente, en los próximos días, un episodio de asma.
Si el niño tiene secreciones y picor, es muy posible que presente, en los próximos días, un episodio de asma. (Shutterstock)

El asma en los niños, según mencionó la doctora, se produce por alergia, no así ocurre con la bronquiolitis o la bronquitis, que son infecciones virales. “Los síntomas se parecen al asma, pero no tienen ‘pito’. En los adultos, entran otras consideraciones, pero, igualmente, pudiera ser una respuesta alérgica similar al mecanismo que se desencadena cuando hay alergias nasales”, sostuvo Álvarez.

“Si la persona a cargo del niño nota que hay secreciones y picor, debe prepararse porque es muy posible que el niño presente, en los próximos días, un episodio de asma. No siempre pasa”, destacó. “Si hay un historial, mamá o papá pueden iniciar, de forma preventiva, la terapia con albuterol dos veces al día, como medida de prevención”, sostuvo.

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