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Cómo envejecer con un corazón funcional y qué lo daña sin que lo notes

El cardiólogo Steven García explica las decisiones cotidianas que marcan la diferencia entre un corazón que envejece fuerte y uno que se deteriora antes de tiempo

22 de febrero de 2026 - 12:00 AM

El estado de nuestro corazón será el producto del trato que le dimos de jóvenes. (Shutterstock)

Con tantos avances médicos, la pregunta ya no es cuántos años vamos a vivir, sino en qué condiciones lo haremos. Para eso, hay que prestarle atención al corazón, que comienza a deteriorarse silenciosamente antes de que aparezcan los síntomas.

Las enfermedades cardiacas son la principal causa de muerte en Puerto Rico y el 8 % de los boricuas mayores de 18 años padece alguna de estas afecciones, según datos del Departamento de Salud.

“Para, en la adultez mayor, poder tener una buena autonomía, una buena calidad de vida, es importante cuidar el corazón lo mejor que podamos para vivir más tiempo y mejor”, apuntó el cardiólogo Steven García Santiago.

Aunque existen enfermedades genéticas que predisponen al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, el especialista aseguró que el problema principal de la “inmensa mayoría” de los pacientes es su estilo de vida.

Tres hábitos no negociables

Por eso, destacó tres reglas básicas que, al incluirlas en nuestro diario vivir, ayudan a prevenir y controlar los factores de riesgo: hipertensión, diabetes, colesterol elevado, obesidad abdominal y sedentarismo.

1. Actívate

“Hay que movernos más y estar menos tiempo sentados”, resaltó.

La recomendación es realizar, al menos, 150 minutos de ejercicio aeróbico a la semana, como caminar, nadar o correr bicicleta.

También se aconseja hacer actividades de fuerza (ejercicio anaeróbico) con pesas o de resistencia, como mínimo, dos veces por semana.

“Esto ayuda a que las arterias se mantengan flexibles, regula la presión arterial y fortalece el músculo cardiaco”, detalló el médico.

2. Alimentación balanceada y control de peso

Para los puertorriqueños, quizás, esta es la parte más complicada, pero es imperativo reducir los alimentos ultraprocesados, el exceso de sodio, las frituras (grasas saturadas) y las carnes rojas.

“La alimentación es muy importante. Se recomienda una dieta mediterránea, que incluya granos, frutas, vegetales, nueces, legumbres y proteínas limpias, como pescados y pollo”, sostuvo. “Y hay que mantenernos hidratados”.

Esto ayudará a controlar nuestro peso corporal, ya que el sobrepeso provoca que el corazón “tenga que trabajar extra”, lo que a largo plazo pudiera desencadenar problemas cardiovasculares.

3. Control y monitoreo

Es fundamental, añadió el miembro de Puerto Rico Cardiology, mantener un monitoreo y control de la presión arterial, el colesterol y la glucosa en sangre.

Actualmente, la tecnología –como los wearables– ayuda a vigilar los parámetros de riesgo cardiaco.

Cuatro “enemigos”

Por otro lado, existen cuatro potenciales riesgos que debemos eliminar de nuestro estilo de vida:

1. Fumar

“Es el enemigo número uno de la salud”, sentenció. “Hay que evitar fumar a toda costa”.

El humo del cigarrillo es tóxico y causa inflamación en las arterias. Esto reduce el flujo sanguíneo y aumenta el riesgo de infartos.

2. Alcohol

Existe un aumento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares en aquellos hombres que suelen consumir regularmente más de dos bebidas alcohólicas al día; en féminas, una.

“Eso de que una copa de vino todos los días es beneficioso se cae”, aclaró. “Lo ideal es tratar de evitar el alcohol, pero el problema son los excesos”.

3. Dormir poco

Es vital tener entre siete u ocho horas diarias de sueño.

“Dormir bien mantiene un control hormonal balanceado y ayuda a regular la presión arterial”, explicó García Santiago. “Si tenemos malos hábitos de sueño durante décadas, pueden tener efectos detrimentales”.

4. El estrés

Aunque consciente de los tiempos en los que vivimos, el experto urgió a encontrar actividades que ayuden a relajarnos.

Y es que el estrés crónico hace que el cuerpo libere cortisol en exceso, lo que aumenta la presión arterial.

¿Se puede revertir el daño?

En algunos casos, mejorar los hábitos puede estabilizar e incluso mejorar ciertos indicadores.

“Sin embargo, revertir por completo el daño es bien poco probable”, afirmó. “Por eso, le doy mucho énfasis a la prevención porque, una vez tenemos un diagnóstico, es bien difícil retroceder”.

Recuerda, no todos los problemas cardiacos comienzan con dolor en el pecho. Otras señales son: palpitaciones, fatiga inusual, falta de aire al hacer esfuerzos que antes eran tolerables e inflamación en las piernas.

Qué hacer, según la edad

Para finalizar, el doctor ofreció consejos para cada grupo de edades vulnerables:

A los 30 años: construye hábitos sostenibles y comienza las evaluaciones médicas rutinarias, mínimo una vez al año.

“Normalizamos que nos tocará tomar medicamentos porque nuestros padres lo hacían, pero la realidad es que se pueden prevenir o retrasar su uso”, enfatizó.

A los 45 años: monitorea todo y corrige a tiempo.

“Lo importante es estar bien alerta para tratar de minimizar o controlar”, manifestó.

Y a partir de los 60 años: mantén la movilidad, adhiérete a los tratamientos –no los dejes porque te sientes “bien”– y no olvides los seguimientos médicos constantes.

“La clave es implementar hábitos saludables en nuestro estilo de vida para prevenir. Al final, el estado de nuestro corazón será el producto del trato que le dimos de jóvenes”, puntualizó.

El autor es periodista colaborador de Puerto Rico Saludable.

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Este contenido fue redactado y/o producido por el equipo de Suplementos de GFR Media.

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