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No es que la menopausia haga engordar a las mujeres como por arte de magia, sino que el aumento de peso asociado a la menopausia está relacionado con la edad.
No es que la menopausia haga engordar a las mujeres como por arte de magia, sino que el aumento de peso asociado a la menopausia está relacionado con la edad. (Shutterstock)

La menopausia es parte de algo más grande que se conoce como el climaterio. Este período de transición se prolonga durante años, antes y después de la menopausia, y está relacionado al agotamiento ovárico. Mientras, la menopausia se define como la desaparición definitiva de la menstruación. Esta etapa de vida estará acompañada de cambios fisiológicos.

“El climaterio es la pérdida de la función ovárica en las pacientes por finalizada la vida de los ovarios como tal, en términos de reproducción. La menopausia, en cambio, es estar seis meses a un año sin ver la menstruación por la falta de ovulación, porque los ovarios dejaron de funcionar”, explica la ginecóloga Yarí Vale Moreno.

Según la organización No Pausa, la cual busca visibilizar el climaterio y la menopausia con una perspectiva de género, esta etapa todavía es un tema tabú, pero sus síntomas impactan la calidad de vida de quienes la atraviesan e inciden en la relación con su entorno social y laboral.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el 75% de las personas durante la menopausia experimentan síntomas que impactan su calidad de vida. Aun así, el 70% llega a esta etapa sin información suficiente para decidir cómo abordarla, sin siquiera conocer su impacto físico y psicológico.

En realidad, la menopausia no te hace engordar

Uno de esos síntomas es el aumento de peso. No obstante, de acuerdo con la Oficina para la Salud de la Mujer (OASH, por sus siglas en inglés), adscrita al Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, “muchas mujeres ganan un promedio de 5 libras después de la menopausia. Los niveles de estrógeno más bajos pueden desempeñar un papel en el aumento de peso después de la menopausia. Sin embargo, el aumento de peso también puede ser causado por una ralentización del metabolismo a medida que envejeces”.

Por consiguiente, no es que la menopausia haga engordar a las mujeres como por arte de magia, sino que el aumento de peso asociado a la menopausia está relacionado con la edad. Es decir, con el envejecimiento natural del ser humano y con cambios, por un lado, en el metabolismo y en cómo este modifica el gasto energético; y, por otro, cambios en el estilo de vida, la manera en la que las personas se alimentan, la menor actividad física y las alteraciones del sueño, expone No Pausa en su página de internet.

El aumento en grasa o en peso a medida que vamos envejeciendo es porque el metabolismo se está poniendo lento, pues se acumula en el área del abdomen y en la pelvis. Cuando ganamos peso, aunque sean cinco o diez libras de más, la gente lo que tiende a ver es que no hay una distribución uniforme en el cuerpo, sino que, básicamente, esas libras se ven en el área del abdomen y la pelvis”, expone Vale Moreno.

Por lo tanto, lo que ocurre es una relocalización de la grasa corporal asociada a los cambios hormonales. Esto significa que hay una transición de un patrón ginecoide (grasa en caderas y muslos) a uno androide (grasa abdominal), establece No Pausa.

“Esto está bien influenciado por la falta de hormonas, que también tiene una influencia en cómo se distribuye la grasa. La disminución de estrógeno y de progesterona y, además, por la pérdida de masa ósea”, menciona la ginecóloga.

¿Cómo afecta la calidad de vida de las mujeres?

De acuerdo con la OASH, el aumento de peso puede elevar el riesgo de sufrir hipertensión, colesterol, diabetes, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. El riesgo es mayor si ya tienes sobrepeso, no eres una persona activa o no comes saludablemente.

“Si las personas empiezan a ganar peso en el área del abdomen, se afecta su autoimagen. Hasta el proceso de pérdida de peso se vuelve bien cuesta arriba o bien difícil porque el metabolismo está más lento. También, el aumento en la grasa abdominal está relacionada con un detrimento de la actividad cardiovascular. A mayor masa abdominal, menos saludable está el corazón”, menciona Vale Moreno.

A pesar de que el aumento de grasa abdominal o de peso puede tener implicaciones para la salud física, las tiene, también, para el bienestar y la salud mental. El aumento de peso y la autoestima están estrechamente relacionados. Somos un cuerpo físico y un cuerpo emocional indisoluble.

La Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) afirmó en un estudio que el aumento de peso y la obesidad en las mujeres se asoció con un incremento de un 37% en depresión grave. También, halló una relación significante entre las mujeres con obesidad y pensamientos de suicidio.

¿Qué se puede hacer para eliminar o reducir esa grasa abdominal?

Lo primero es entender cómo funciona nuestro organismo. Existe un vínculo estrecho entre la energía que consumimos y la que gastamos. Para mantener el peso o mejor dicho para bajar (quienes notaron el cambio), es necesario generar un déficit de energía (gastar más de lo consumido). En el caso contrario, donde la ingesta es mayor al gasto, se produce un superávit, que produce el aumento de peso. En todos los casos, es necesario trabajar en las dos partes de esa relación, ya sea aumentando el gasto de energía o bajando el consumo, explica No Pausa.

“La mayoría de las mujeres que suelen visitar anualmente el ginecólogo, como mínimo, usualmente les preocupa que ya no pueden bajar de peso con tanta facilidad como antes. Presentan ciertas dudas y preguntas de por qué están ganando más peso. Es importante dejarles saber a las pacientes la importancia del uso de pesas cuando estén haciendo ejercicio, para aumentar la masa muscular y para ayudarles en esa intención de pérdida de peso o, por lo menos, manejar su peso de una manera razonable”, dice Vale Moreno.

En cuanto a la alimentación saludable, es la misma que en todas las etapas de la vida. Pero, durante la menopausia se ve el efecto acumulado de malas decisiones tomadas en el pasado. Por ejemplo, es recomendable tratar de comprar menos comida elaborada y alimentos de paquete, y comer lo más simple y casero posible, recomienda No Pausa.

Según No Pausa, “por lo menos el 80% de la alimentación debería estar compuesta por alimentos con función protectora, que son aquellos que, por su cantidad y calidad de proteínas, vitaminas y minerales, al ser incorporados en la dieta en cantidades suficientes, protegen al organismo de enfermedades de carencia (anemia, osteoporosis y otras). Entre ellos, se encuentran: las frutas, las verduras, los productos lácteos, los huevos, las carnes (pescado y carnes magras), las legumbres, los frutos secos, las semillas, los aceites vegetales y los cereales integrales”.

De igual forma, Vale Moreno sugiere una buena nutrición, descanso y ejercicio. Hacer mucho énfasis en lo que las personas consumen a diario para evitar la ganancia de peso.

“También, mantenerse activa y considerar estilos de vida que no la lleven a necesitar una dieta severa o una dieta más estricta para poder absorber esa grasa en el vientre. Así que hacer ejercicios cardiovasculares, pero también otros ejercicios que ahora son populares como CrossFit o ejercicios que le ayuden a relajarse como el yoga o pilates, ya que muchos de estos utilizan nuestro propio cuerpo y no necesitan un equipo sofisticado para realizarlo. Esto ayuda a que la gente se sienta mucho mejor y a mantener la grasa al mínimo”, añade la médica.

La menopausia es una etapa más de la vida en la cual es necesario incorporar hábitos saludables. La clave está en llevar un estilo de vida activo, ejercitarse de manera frecuente y estar consciente de que la alimentación debe ser la más completa y natural posible.

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