

Después de las fiestas navideñas llega el remordimiento por los excesos de comida durante la época. Entonces, las redes sociales se llenan de dietas estrictas, productos que ofrecen resultados casi mágicos y consejos extremos sin base científica.
Este mes es cuando la palabra detox se vuelve casi una moda y a la vez una promesa de que las libras de más, el cansancio y la falta de rutina quedarán atrás.
Sin embargo, la licenciada Keyla Ortiz, nutricionista-dietista, explicó que desde una perspectiva de salud, no todo lo que se presenta como detox es realmente beneficioso.
Según la especialista, cuando hablamos de un detox posnavideño desde la salud y no desde la moda, debemos alejarnos de la idea de limpiar el cuerpo de forma rápida o extrema.
“Para muchas personas este término puede significar bajar de peso rápido, eliminar toxinas a través de métodos trendy que no están basados en evidencia científica”, señaló Ortiz, a la vez que aclaró que un detox saludable no va por ese camino.
La nutricionista-dietista explicó que, de manera saludable y sostenible, lo que se debe buscar es retomar e implementar gradualmente y de forma consciente hábitos que apoyen el funcionamiento adecuado del cuerpo, pero nunca una especie de castigo para este.
“Nuestro cuerpo ya hace todo ese proceso, es maravilloso”, dijo la especialista. Tras un periodo marcado por excesos, cambios en los horarios, pausas en la actividad física y un aumento en el consumo de alcohol, azúcar y grasas saturadas, el verdadero detox consiste en volver a hábitos que favorezcan ese funcionamiento natural.
Cuando el cuerpo habla, hay que escucharlo y, luego de las fiestas, suele enviar señales claras de que necesita ajustes.
“Nuestro cuerpo es tan capaz de avisarnos, de diferentes formas, que algo está pasando y que debemos prestarle atención”, aseguró.
Entre las señales más comunes mencionó la distensión abdominal, el estreñimiento, el reflujo, la acidez y otros cambios gastrointestinales. También pueden presentarse hinchazón en manos, pies o rostro, aumento rápido de peso —que generalmente responde a retención de líquidos—, cansancio persistente y falta de motivación. Además se pueden experimentar “más antojos de azúcar y carbohidratos refinados, cambios en el estado de ánimo”. Aunque no todo se debe exclusivamente a la alimentación, muchos de estos cambios sí están relacionados con alteraciones en la rutina, en la forma de comer, en la compra de alimentos y en el aumento de comidas fuera del hogar.
Por eso, Ortiz invitó a escuchar estas señales sin entrar en pánico, sino reconociendo que el cuerpo necesita volver a una estructura más balanceada y haciendo todo lo posible para que esto suceda.
Uno de los errores más comunes en esta etapa es buscar soluciones rápidas a través de pastillas, tés o métodos que se venden como efectivos para acelerar el proceso de desintoxicación del cuerpo.
“Nuestro cuerpo ya cuenta con sistemas ultrasuficientes de desintoxicación a través de órganos como el hígado, los riñones, el sistema digestivo y los pulmones”, mencionó y explicó que “no hay evidencia científica que respalde que productos o dietas extremas aceleren ese proceso”.
Para convertir el detox posnavideño en un punto de partida real, Ortiz sugirió dejar atrás esa palabra cargada de dietas de moda y enfocarnos en hábitos saludables y sostenibles.
“El verdadero trabajo comienza cuando nos sentamos a evaluar qué hábitos debemos modificar y cuáles necesitamos implementar. La planificación y la organización son clave, porque todo detox saludable va dirigido a transformar hábitos, no a eliminarlos de forma drástica”, sugirió.
Esto implica trabajar la relación con la comida, buscar apoyo profesional cuando sea necesario y priorizar el balance sobre la perfección.
“Nutrirnos no es restringirnos… Nosotros somos los aliados de nuestro organismo y nuestro rol es apoyarlo con decisiones conscientes”, recalcó.
Ortiz aseguró que el verdadero detox ocurre cuando dejamos la culpa a un lado y actuamos desde la educación y la conciencia. “Cuando entendemos qué alimentos nos nutren, permitimos que el cuerpo haga, de forma natural, lo que siempre ha sabido hacer: cuidarnos”, añadió.
Para que el proceso de retomar —o comenzar— hábitos saludables sea efectivo y sostenible, debe ajustarse a la realidad de cada persona. Por eso, Ortiz aconsejó evaluar “el hogar, los ingresos, los gastos y el tiempo disponible, ya que lo que se implemente debe ser realista. Solo así se convierte en un cambio que se puede sostener en el tiempo”.
Mejorar los horarios es uno de los primeros pasos. Dormir mejor —entre siete y ocho horas diarias— es parte esencial del detox posnavideño, porque el descanso adecuado permite al cuerpo recuperarse del estrés físico y metabólico acumulado. Dormir entre siete y ocho horas “juega un rol muy importante en la regulación hormonal y en la inflamación”, explicó la especialista. También recomendó alcanzar al menos 150 minutos semanales de ejercicio cardiovascular e incorporar ejercicios de fuerza.
A esto se suma la importancia de planificar las comidas, hacer una compra más consciente y priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados. “Debemos minimizar el consumo de fast food y restaurantes”, señaló.
Lograr un estilo de vida saludable ocurre cuando te enfocas en consumir alimentos reales que ayuden a los órganos a funcionar adecuadamente.
Entre los alimentos que recomienda incorporar de forma consciente se encuentran los vegetales de hoja verde oscura, como kale, lechuga y brócoli, que aportan fibra, antioxidantes y compuestos bioactivos. Las frutas ricas en agua, como melón, papaya, piña y cítricos, contribuyen tanto a la hidratación como al tránsito intestinal gracias a su contenido de fibra.
Las legumbres y la quinoa ayudan a mantener un tránsito intestinal adecuado, mientras que las grasas saludables apoyan la reducción de la inflamación. Ortiz también sugirió integrar alimentos fermentados como yogur y kombucha, que “apoyan la microbiota intestinal y ayudan en un proceso de detox natural”.
“El agua sin nada añadido, los caldos bajos en sodio y los alimentos ricos en agua ayudan a reducir la retención de líquidos”, explicó.
Por otro lado, la especialista no recomienda hacer ayunos prolongados sin supervisión ni tomar laxantes, tés “detox” o suplementos milagrosos. Tampoco aconseja eliminar grupos de alimentos completos o seguir planes de jugos de tres días.
Estos métodos pueden provocar deshidratación, pérdida de masa muscular, deficiencias nutricionales, fatiga, estreñimiento, alteraciones gastrointestinales, aumento del cortisol y desbalances hormonales, lo que los hace “sumamente peligroso”, advirtió.
Para la especialista, el enfoque debe cambiar hacia uno de cuidado y no de autocastigo.
“No se trata de qué eliminar, sino de qué retomo, qué sostengo, qué implemento, qué incluyo y qué modifico. Incluso el lenguaje importa, porque la palabra eliminar es negativa y afecta nuestro propósito”, concluyó.
La autora es periodista colaboradora de Puerto Rico Saludable.

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