



El cáncer de cuello uterino (o cáncer cervical) ocurre cuando las células del cuello del útero crecen de forma anormal. Si no se detecta y trata a tiempo, puede causar la muerte. En Puerto Rico, este tipo de cáncer afecta a muchas mujeres. Según datos recientes publicados por la Organización Mundial de la Salud, en el 2022 se diagnosticaron 212 casos nuevos y alrededor de 100 mujeres fallecieron por esta enfermedad.
Más del 90 % de los casos de cáncer de cuello uterino están relacionados con una infección persistente por ciertos tipos del virus del papiloma humano (VPH). La infección por VPH es una de las infecciones de transmisión sexual más comunes en Puerto Rico y Estados Unidos. Las personas pueden tener el virus sin presentar síntomas, por lo que desconocen que están infectadas.
Afortunadamente, el cáncer de cuello uterino se puede prevenir. La vacunación contra el VPH y realizarse las pruebas de cernimiento regularmente son herramientas muy efectivas para protegerse de esta enfermedad. Entre estas pruebas se encuentran la identificación de la presencia del VPH y la evaluación de las células del cuello uterino (conocida como Papanicolaou).
Las pruebas de laboratorio para la detección de VPH en el cuello uterino son muy eficientes, ya que pueden identificar la presencia del virus antes de que este cause daño. La prueba de VPH además de detectar si el virus está presente, indica si el virus detectado pertenece a uno de los tipos de mayor riesgo para el desarrollo de cáncer. Estas pruebas son de alta sensibilidad, exactas y confiables porque detectan el material genético del virus.
La evaluación microscópica de las células del cuello uterino permite identificar de forma temprana cambios anormales en dichas células, los cuales podrían ser indicativos de una etapa inicial en el desarrollo de este tipo de cáncer.
Además de las pruebas ya mencionadas, existe otra prueba complementaria que analiza la presencia de dos proteínas (p16 y Ki-67) en las células del cuello uterino. La evaluación de p16 provee información sobre cuán activo está el virus de VPH en la paciente, mientras que la proteína Ki-67 indica con cuánta rapidez se están dividiendo las células. La presencia simultánea de ambas proteínas en la misma célula sugiere un riesgo mayor de desarrollo de cáncer cervical.
Toda esta información puede obtenerse de una sola muestra de células de cuello uterino tomada en minutos durante una visita médica. Realizarse estas pruebas de laboratorio y vacunarse contra el VPH son acciones que pueden salvar vidas. Conocer tu estado y actuar a tiempo reduce drásticamente el riesgo de desarrollar cáncer asociado al VPH. ¡No esperes a que sea demasiado tarde: hazte la prueba y cuida tu salud hoy!
La autora es Scientific Director en Southern Pathology Services Inc.

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