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Sigue los consejos de los expertos para cuidar tu piel y mejorar su apariencia.
Sigue los consejos de los expertos para cuidar tu piel y mejorar su apariencia. (Shutterstock)

No me gustan los números, igual que —curiosamente— a muchos de los que estudiamos comunicaciones o periodismo, que preferimos dejarnos seducir por las palabras. Pero, de todos los dígitos, el que peor me cae, ¡y por mucho! es ese 11 impropio y epidérmico que insiste en estampillar mi frente, entre ceja y ceja.

Feliz o miserable, impávida o emocionable, abstraída o entretenida… siempre está ahí. Ya bien advertía mi madre que no fuera tan “muecosa” ni expresiva. Que no frunciera el ceño cuando estaba concentrada estudiando, debatiendo un argumento, frente a la computadora, o cuando cogía un buen coraje. Pues, no tengo poker face. Pero, créanme, yo ni cuenta me daba.

Así las cosas, desde hace algunos años, ese 11 del demontre se domicilió en mi rostro. Me lo encuentro en cada espejo, en cada fotografía, ¿y ahora qué?

Seguro que no soy la única. Sí, sí, los años no pasan en vano, pero ni es este el lugar, ni la ocasión para abundar en el tema. No obstante, lo que sí aprendí es que el rostro es la zona del cuerpo más expuesta a agresiones externas y que, entre las arrugas —porque esa es la palabra, guste o no— están las que se clasifican como dinámicas o de expresión, que vienen como consecuencia del movimiento repetitivo de los músculos del rostro (o simplemente por poseer una chispeante personalidad. Eso lo añado yo).

Debido al movimiento, dichas arrugas se localizan precisamente donde las contracturas musculares son mayores. Por ejemplo, en el entrecejo, la frente, el contorno de los ojos (en forma de patas de gallo), el dorso de la nariz, alrededor de la boca y la nariz (surco nasogeniano, peribucales o código de barras y comisuras), e incluso en el mentón y el cuello.

Por otro lado, están las arrugas estáticas. Estas son las que están relacionadas con la pérdida de elasticidad. Las que se han rendido al efecto de la gravedad.

Pero, para algunos psicólogos, como los que reseña el artículo “What Facial Appearance Reveals Over Time: When Perceived Expressions in Neutral Faces Reveal Stable Emotion Dispositions”, publicado en junio de 2016 en la página web Frontiers in Psychology, vale la pena investigar y darle importancia empírica, con su correspondiente face reader, a las expresiones faciales, pues las arrugas también revelan cosas de ti e inciden en la manera en que otros te perciben. Además, entran en juego otros factores como el género, la cultura, la raza y la edad.

Como detalle interesante, en esta investigación original, los científicos sociales introducen su trabajo con la siguiente frase de Mark Twain: “Wrinkles should merely indicate where smiles have been”. ¿Estás de acuerdo?

Por ejemplo, las arrugas pueden reflejar, cual espejos, nuestra disposición o estado de ánimo. Hay quienes relacionan las “patas de gallo” o arrugas alrededor de los ojos con sinceridad, con autenticidad, con ser genuino. O, si eres como el conejo, que arrugas la nariz cuando ríes en grande (de ahí la expresión en inglés, como esta, que es parte de una famosa canción de Frank Sinatra y Billy May: “and that laugh, wrinkles your nose, touches my foolish heart...”). ¿Y un rostro neutro, con qué se relaciona? Pues, con actitud soberbia.

“Las arrugas verticales de la frente, alrededor de los ojos o los labios, se relacionan con expresiones negativas como el coraje”, dijo al Vogue de Italia el cirujano cosmético Dario Tartaglini. “Pero, si tienes ‘patas de gallo’ con patrones horizontales, esas son las expresiones de júbilo, de gozo, felicidad, sorpresa. Esas son las que marcan el rostro de una manera agradable”.

Cuán “rayada” o “rayado” quedes, a fin de cuentas, también dependerá de la genética (el 11 de mi entrecejo es de los Vázquez. ¡Mi madre tiene 83 años y nada que ver!). Pero, también de las decisiones que tomes con respecto a tu estilo de vida, la condición de tu piel, los productos de belleza o tratamientos que utilices, la modificación de ciertos hábitos y otras maniobras que puedan estar a tu alcance, inclusive, sin recurrir al bisturí.

Lee tu rostro

“Las arrugas son líneas y pliegues que se van formando en la piel a través del tiempo particularmente en la cara y el cuello”, dijo Lilliana Bras, esteticista médica y propietaria de Bras Medical Spa.

“Son una señal de envejecimiento y ocurren principalmente en áreas con mayor exposición al sol. El color de piel y el uso del cigarrillo también pueden contribuir a su formación”, prosiguió la experta, para quien el cuidado del rostro debe considerarse, en vez de un gasto, como una inversión.

¿Pueden prevenirse?

“Las arrugas no se pueden prevenir, ya que son el resultado de un proceso natural en el cuerpo”, respondió Bras. “Sin embargo, protegiéndonos del sol, manteniendo una buena hidratación, llevando una dieta saludable y evitando fumar podemos minimizar su severidad e intensidad”.

¿Se suavizan?

“Entre los tratamientos no quirúrgicos que existen para tratar las arrugas se encuentran varios, como las cremas tópicas basadas en retinoides, la exfoliación química o por láser, la microdermabrasión y el tratamiento de microagujas con o sin radiofrequencia”, enumeró Bras. “Aunque estos tratamientos no son invasivos, es importante recalcar que necesitan llevarse a cabo en centros de estética bajo una supervisión médica”.

¿Cuándo combinar un tratamiento estético con Botox o implantes blandos, entre otros?

“La toxina botulínica tipo A (botox) y los rellenos faciales como el ácido hialurónico se pueden utilizar en combinación con los tratamientos estéticos de la piel en cualquier momento, ya que estos se inyectan debajo de la piel”, explicó la esteticista médica.

“En el caso del botox, se inyecta en ciertos músculos de la cara para provocar una parálisis y disminuir las líneas de expresión en la piel. Mientras que el ácido hialurónico se inyecta justo debajo de la piel, creando un efecto de relleno, que permite mejorar ciertos pliegues y surcos en la cara”. Con todo, continuó la fundadora de Bras Medical, “recalco que estos tratamientos, por la complejidad anatómica envuelta y porque son medicamentos con receta, deben ser colocados solamente por un médico entrenado, como un cirujano plástico o un dermatólogo. Así reduces los riesgos de que ocurra algo que afecte la salud de la persona”.

Una lectura divertida

De acuerdo al sitio en internet laseraway.com, hay otra manera de “leer” las arrugas.

¿En el entrecejo?

¡Eres terca! Te cuesta soltar y dejar que las cosas fluyan.

¿En la frente?

Aventurera y amante de las actividades al aire libre.

¿Pliegues nasolabiales?

Optimista. Te ríes mucho y la gente disfruta de estar a tu alrededor.

¿En los labios?

Romántica empedernida, bebes muchos líquidos con sorbeto, te gusta pitar y dar besos.

¿Patas de gallo?

Trabajadora, curiosa, detallista y tiendes a ser perfeccionista.

15 consejos antiarrugas

1. Lleva una dieta saludable.

2. Reduce tu consumo de azúcar.

3. Bebe agua suficiente.

4. Disminuye el consumo de bebidas alcohólicas.

5. Reduce la cafeína.

6. No fumes.

7. Ejercítate.

8. Reduce la exposición solar y usa protección cuando estés en actividades al aire libre.

9. Duerme y descansa. (El beauty sleep es de verdad).

10. Reduce tus niveles de estrés.

11. No te estrujes los ojos. Lleva gafas e hidrátalos.

12. Incluye la vitamina C tópica en tu rutina de belleza, pues estimula la producción de colágeno.

13. No descanses la barbilla, las mejillas y el rostro en tus manos (como una “y”).

14. Evita fruncir el ceño. Relájate, quizás tengas menos dolores de cabeza.

15. No entierres la cara contra la almohada. Duerme boca arriba.

Fuente: Lilliana Bras, esteticista médica y propietaria de Bras Medical Spa.

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