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A través de los estudios médicos, es posible detectar la presencia de enfermedad obstructiva del corazón antes de que ocurra algún síntoma.
A través de los estudios médicos, es posible detectar la presencia de enfermedad obstructiva del corazón antes de que ocurra algún síntoma. (Shutterstock)

Hablar de un ataque al corazón es un tema serio con el cual nadie quiere tener que lidiar. Sin embargo, a pesar de que sí es una condición peligrosa, es posible que, luego de un infarto, el paciente pueda recuperar su salud cardiovascular y tener calidad de vida.

El doctor William Borges, cardiólogo del Centro Cardiovascular de Puerto Rico y del Caribe, explicó cómo es que ocurre un ataque al corazón.

“Es un evento donde se obstruye o se tapa una de las arterias coronarias en el corazón. Las arterias coronarias son los conductos por donde llega la sangre al músculo del corazón para que pueda estar funcionando 24 horas. Esa arteria se puede tapar súbitamente por completo o casi completamente, y esa disminución súbita de la cantidad de sangre que llega al músculo del corazón, afecta todo el territorio de donde se suple esa coronaria. Ese músculo empieza a dañarse tan pronto no recibe suplido de sangre y oxígeno, y eso es un infarto”, explicó el médico.

En el caso de las personas que sufren de ataques cardíacos, el especialista afirmó que suelen presentar unas características clínicas que incluyen: dolor de pecho, falta de aire, sudoración y puede llevar hasta la pérdida del conocimiento.

Es preciso vigilar de cerca la salud del corazón para determinar si hay señales que nos pueden dar indicios de que algo no anda bien a nivel cardiovascular.

“Hay unas pruebas que se hacen para detectar el infarto: el electrocardiograma y unas pruebas de sangre, y con eso uno tiene suficiente información para saber lo que está ocurriendo y empezar un tratamiento rápido”, afirmó.

El cardiólogo aseguró que, a través de los estudios médicos, es posible detectar la presencia de enfermedad obstructiva del corazón antes de que ocurra algún síntoma. Pero, para esto, hay que tener seguimiento constantecon un especialista del corazón.

“Puedes ir a tu cardiólogo o cardióloga y hacer unas pruebas para ver si hay presencia de arteriosclerosis, que es la presencia de colesterol y calcio pegado en las arterias coronarias, pero que todavía no está obstruyendo o tapando suficientemente para que te dé dolor. Esa persona está a mayor riesgo de tener un infarto que una persona que no tenga arteriosclerosis en sus arterias coronarias. Eso nos da paso a ser más agresivos en la parte de prevención en este tipo de personas”, enfatizó.

Los factores de riesgo para un ataque al corazón son la edad y las enfermedades como la diabetes, el colesterol alto y la hipertensión.

“Entre los 35 y los 45 años, empieza a aumentar —poco a poco— el riesgo de tener eventos cardiovasculares, las personas que son diabéticas, quienes tienen colesterol alto, los que tienen hipertensión, las personas que fuman y las que están expuestas al cigarillo tienen mayor riesgo de tener eventos vasculares”, advirtió el cardiólogo.

Asimismo, las personas que tienen estilos de vida sedentarios también tienen mayor riesgo de tener problemas cardíacos, al igual que los que tienen historial familiar de muchos eventos cardiovasculares, y más si son a edades jóvenes.

Entonces, ¿es posible tener calidad de vida después de un infarto? El doctor Borges afirmó que sí, es posible recuperarse de un infarto y gozar de una calidad de vida óptima.

“¡Claro que sí! Con las herramientas que tenemos disponibles ahora mismo para tratamientos de eventos de infartos, en donde los podemos identificar bien rápido y ofrecerles un tratamiento rápido. Aparte de la educación que tiene mucha gente, ahora la población sabe reconocer cuándo puede ser un infarto y llegan al hospital rápido; juntando todas esas cosas, hemos podido reducir mucho la probabilidad de muerte y mejorar la calidad de vida después de un evento de infarto”, dijo.

“Sí se puede tener una calidad de vida bien cercana a lo normal o a lo que tenías antes de haber tenido un evento cardiovascular, pero va a depender de muchos factores. Incluso, del seguimiento y de los cambios a nivel personal que puedan hacer los pacientes”, afirmó el médico.

Lo que tienes que hacer para lograrlo

1. Controla los factores de riesgo

Lo primordial es identificar todas las condiciones de riesgo y controlarlas: hipertensión, azúcar, colesterol, son las más importantes.

2. Baja de peso

Si estás en sobrepeso o en obesidad, hay que hacer un plan para lograr un peso más saludable porque eso también te va a ayudar a reducir el riesgo de problemas cardíacos y a reducir los síntomas secundarios que puedas tener después de un evento cardiovascular.

3. Modifica tu nutrición

Usualmente, se recomienda la dieta mediterránea. Como regla general, se recomienda aumentar el consumo de vegetales, frutas, granos completos, proteínas, en modo proporcional. Además, se aconseja reducir o eliminar completamente, las carnes procesadas porque se ha visto que aumentan el riesgo de tener problemas cardiovasculares.

4. Realiza actividad física

A medida que el paciente se recupere del infarto, debe llevar una actividad física regular, porque eso ayuda a mejorar el balance vascular a nivel sistémico. Lo más básico es que camine, por lo menos, media hora la mayor parte de los días de la semana, es decir, cuatro o cinco días.

5. Imprescindible que dejes el cigarrillo

Si el paciente fuma, hay que darle las alternativas de tratamiento para dejar de fumar porque eso sí aumenta significativamente el riesgo de tener un segundo o tercer infarto.

6. Adhiérete a los medicamentos

Es bien importante que, aunque se hagan todos los cambios en estilos de vida, que son vitales, ya el paciente tuvo un infarto, por lo que hay una serie de medicamentos que son probados que reducen el riesgo de un segundo evento. Estos medicamentos son: la aspirina, los betabloqueadores y los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, que son una combinación de medicamentos que se ha probado que, en personas que ya sufrieron un infarto, reducen significativamente la probabilidad de que les vuelva a dar uno.

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