El tratamiento del VIH ha ido evolucionando para permitir una mejor calidad de vida a los pacientes.
El tratamiento del VIH ha ido evolucionando para permitir una mejor calidad de vida a los pacientes. (Shutterstock)

El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) lleva 41 años con nosotros y aunque la búsqueda de una cura efectiva o de una vacuna que permita la prevención de la infección continúa, se han logrado avances que ayudan a las personas con VIH a mantenerse saludables e intransmisibles.

El diagnóstico temprano, el acceso a servicios integrados, los nuevos tratamientos de larga duración, medicamentos con efectos secundarios leves, así como la conciencia sobre la adherencia al medicamento son las herramientas que hoy día ayudan a las personas con VIH a tener calidad de vida y llevar la condición como cualquier otra enfermedad crónica.

“Lo más reciente, y lo que cambió el manejo del VIH, es el medicamento inyectable que se aprobó en enero del 2021. Es un tratamiento completo que suprime el virus de manera efectiva, sin tener que combinarse con otros medicamentos orales”, informó la infectóloga de los Centros de Prevención y Tratamiento de Enfermedades Transmisibles (CPTET) del Departamento de Salud, Marisel Bosques Rosado.

Quiere decir que este tratamiento suprime y controla el virus, lo que evita su transmisión, pero, a diferencia del medicamento oral, la persona solo tiene que ir a la clínica una vez al mes o cada dos meses. De esta manera, el paciente puede liberarse de la rigurosidad de tomar una pastilla diaria. Ciertamente, es esencial el compromiso del paciente de regresar siempre a tiempo para su tratamiento.

“El medicamento está aprobado para darse cada mes y también está aprobada una dosis más alta que es cada dos meses. Por consiguiente, el paciente puede estar libre de pastillas y recibiría su tratamiento seis veces al año a través de inyección”, detalló Bosques Rosado, quien lleva 13 años ofreciendo servicio a pacientes con VIH.

La infectóloga explicó que para los pacientes acceder a este tratamiento tienen que estar con supresión viral de por lo menos tres meses.

“Un paciente que llega nuevo a la clínica no lo podemos poner en este tratamiento. Primero, tenemos que hacer una supresión viral y eso se logra con medicamentos antirretrovirales, luego se pasa a la inyección”, destacó.

Este medicamento está disponible en Puerto Rico bajo todos los planes médicos; lo único que se necesita es que el virus esté suprimido, que no sean alérgicos a algunos de sus componentes y que lo puedan tolerar. “Hoy día, sea oral o inyectable, los medicamentos tienen una eficacia brutal”, expresó la especialista en enfermedades infecciosas.

Según los estudios realizados sobre el medicamento, el efecto secundario más común es dolor en el área donde se inyecta, que es en el glúteo. “Trabajo con varios pacientes en mi clínica con este tratamiento y lo pueden tolerar y manejar. Se van acostumbrando y los síntomas desaparecen. Realmente, el hecho de no tener que tomar tanta pastilla contrarresta cualquier efecto secundario, especialmente porque es tolerable y leve”, dijo Bosques.

Uno de los retos más grandes de los profesionales que trabajan con la infección está en la adherencia al medicamento. “Cuando los pacientes no se toman los medicamentos como está indicado se corren el riesgo de que aumente el virus en la sangre. El problema es que, cuando el virus en la sangre está detectable, puede mutar. Por consiguiente, podría destruir la posibilidad de continuar dándole ese medicamento, porque se vuelve resistente. La resistencia realmente es un problema, porque limita los tratamientos que se le pueden dar a la persona”, comentó Bosques.

Por tal razón, la galena anticipó que el manejo del VIH va a ir cambiando a estos medicamentos inyectables que son de larga duración. Uno de los medicamentos más prometedores, y que está en su segunda fase de estudio, se llama lenacapavir. Según los datos presentados en febrero, durante la 29.ª Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2022), se espera que este tratamiento inyectable dos veces al año actúe contra las cepas del VIH resistentes a otros medicamentos.

Aunque podría necesitar refuerzo con otros medicamentos antirretrovirales, logró altas tasas de supresión virológica y aumentos clínicamente significativos de CD4 en personas que viven con VIH y cuyo virus no respondía eficazmente a su terapia actual. Sin embargo, el medicamento que ya se utiliza en Puerto Rico para un mes o cada dos meses no necesita tratamiento oral.

Por otro lado, Bosques Rosado informó que se están realizando estudios en Puerto Rico con anticuerpos monoclonales dirigidos a detener la replicación del virus. Son diferentes tipos de medicamentos, pero todos están dirigidos a detener la replicación del virus y a ser medicamentos de larga duración.

“Es bien importante que la población entienda que lo primero es hacerse la prueba y conocer su estatus, porque es la manera de saber si se necesita tratamiento o no. Si necesitas tratamiento, lo recomendable es empezar lo antes posible, sin importar la carga viral ni el CD4. Debe haber un diálogo entre el participante de la clínica y el médico para que se escoja el tratamiento que más se ajuste al estilo de vida del paciente”, subrayó la infectóloga.

De hecho, al lograr la supresión del virus se logra que no progrese y se puede conseguir el control del VIH. “Con la supresión viral ocurre lo que llamamos ‘indetectable es igual a intrasmisible’. Estudios demuestran que si la persona que vive con VIH tiene una supresión viral que no se puede detectar, no se puede transmitir el virus a la pareja negativa. Eso es importante, porque es lo que sustenta que estar indetectable es igual a no transmitirlo. Se protege a la persona que vive con VIH, porque no progresa la enfermedad, pero también se transfiere a la comunidad”, afirmó Bosques Rosado.

Ciertamente, acabar con la epidemia del VIH va a depender de que las personas que viven con el virus estén suprimidas y que se evite la progresión, así como la transmisión. De esta forma, menos personas viven con copias altas, menos personas se infectan y se puede eliminar esta epidemia que afecta a Puerto Rico desde 1978.

En la actualidad, las nuevas modalidades de tratamiento se alejan muchísimo de los comienzos de la epidemia. Sin duda, los medicamentos se han convertido en medicamentos seguros y tolerables. Los efectos más comunes son: diarreas, malestar en el estómago, dolor de cabeza o insomnio. Según la doctora, son efectos secundarios que se consideran leves y que, muchas veces, ocurren dentro de las primeras semanas, en lo que el paciente se acostumbra, pero luego desaparecen.

“Yo le digo a mis pacientes que pueden hacer de todo con moderación, siempre que cumplan con su tratamiento. Es igual a las otras enfermedades crónicas que necesitan sus medicamentos ya sea orales o inyectables”, puntualizó Bosques.

Por otra parte, están los avances de tratamientos preventivos que han logrado disminuir a un por ciento las transmisiones de madres a hijos. Este es uno de los logros más importantes para evitar las transmisiones y reducir el número de las personas que viven con el VIH. Incluso, en Puerto Rico no se reportan casos positivos en bebés desde el 2012.

De acuerdo con el doctor Alexie Lugo, gerente de la División de Prevención VIH/SIDA del Departamento de Salud, para mantener esta estadística, es vital que la mujer embarazada se realice la prueba desde su primera cita prenatal y en su último trimestre de embarazo.

Los profesionales de la salud coinciden en que la mejor manera de frenar la transmisión del virus es que las personas se informen sobre el VIH y adquieran conocimiento sobre su estatus de infección. Es decir, hacerse la prueba para, en caso de un resultado negativo, mantenerse sanos con las medidas preventivas. De igual forma, en caso de un resultado positivo comenzar de inmediato un tratamiento antirretroviral, que en la actualidad son altamente efectivos.

La supresión del virus y el control de la propagación es posible, ya que indetectable es igual a intransmisible.

Para más información sobre las pruebas del VIH, medidas de prevención o tratamientos, visita salud.gov.pr o llama a la línea informativa 787-765-1010.

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