PRESENTADO POR
Regalos para Mamá
Se adhiere a los criterios de The Trust Project

Claudia Serrano: maternar desde la conciencia

Reflexiona sobre los cambios físicos, emocionales y cotidianos que llegaron con la maternidad, sin esconder el cansancio ni las contradicciones que la acompañan

8 de mayo de 2026 - 12:00 PM

Claudia Serrano, profesional en marketing y creadora de contenido con su hijo Emiliano Andrés Rodríguez Serrano. (BrandStudio)

Claudia Serrano no evade las contradicciones de la maternidad. En sus redes puede compartir una receta saludable con la misma naturalidad con la que habla de agotamiento, culpa o duelo. No hay una narrativa de perfección, sino una práctica constante de conciencia desde el amor. Si ella está bien, los suyos también lo estarán.

Cuando se describe como madre, la imagen que le viene es clara y poderosa.

“Soy una leona”, dijo la profesional en marketing y creadora de contenido. Protectora, presente, atenta, capaz de hacer lo que sea por su hijo. Pero esa fuerza instintiva no excluye la vulnerabilidad que convive con ella.

El nacimiento de su hijo no solo marcó una nueva etapa, sino una transformación profunda.

“Parí una nueva versión de mí”, contó. Habla de un cambio inmediato, casi automático, donde el instinto maternal “toma los controles” y reordena las prioridades. Su hijo se convirtió en el centro, pero también en una brújula para guiarse en esta nueva etapa.

Ese instinto, aseguró, fue clave en uno de los momentos más retantes, cuando detectó que algo no estaba bien en la alimentación de su bebé. Esa intuición la llevó a buscar respuestas, a insistir hasta encontrar la ayuda necesaria.

Pero no todas las decisiones han sido tan claras ni tan celebradas. Una de las más difíciles fue renunciar a la lactancia exclusiva.

“Siempre pensé que era lo más natural e instintivo del mundo”, dijo. La realidad fue muy distinta. La recuerda como compleja, cargada de capas emocionales y, sobre todo, de presión externa.

Hoy practica la lactancia diferida y suplementa con fórmula, pero no sin haber atravesado un proceso de duelo.

“Es bien loco cómo uno siente culpa… vergüenza”, admitió. En su reflexión hay una crítica directa a ciertas dinámicas dentro de la comunidad de madres que se enfocan exclusivamente en crear expectativas iguales para todas y que, lejos de acompañar, pueden pesar.

“Lo importante es que el bebé esté alimentado y mamá esté bien”, resumió, con una claridad que desarma cualquier juicio.

Si algo ha tenido que soltar —sin romantizarlo— ha sido la libertad. La espontaneidad de antes se transformó en logística. Salir de casa implica planificación, anticipación, una lista interminable de objetos y tiempos.

“Tengo que prepararme casi medio día antes”, dijo bromeando, pero sin ocultar la carga real que eso implica.

En medio de esos cambios, su relación con el cuerpo ha encontrado un nuevo lenguaje. Más que aceptación inmediata, habla de gratitud.

“Me vuela la cabeza ver a mi bebé y pensar que hace tres meses estaba dentro de mí”. Esa conciencia la ha llevado a practicar una autocompasión más activa. En momentos de incomodidad procura recordarse y reconocerse por todo lo que su cuerpo ha logrado.

Ese enfoque hacia el cuidado personal no es accesorio, sino central. Serrano insistió en tratarse con respeto, en darse el tiempo necesario para recuperarse. No desde la exigencia, sino desde la coherencia con lo que predica. Es buscar la manera de llevar una vida más consciente y menos acelerada.

En el espacio digital, su apertura también tiene límites. Comparte procesos —como las dificultades de alimentación de su bebé, incluyendo frenectomías y alergias— con la intención de acompañar a otros padres que atraviesan situaciones similares.

“El camino puede ser muy solitario”, reconoció. Pero al mismo tiempo, mantiene una cautela activa sobre cuánto exponer, especialmente a medida que su hijo crezca.

A diferencia de otras narrativas, Serrano no romantiza su experiencia.

“Me siento más condicionada”, admitió. Su bebé tiene apenas tres meses y la sensación de pérdida de independencia es real.

Su honestidad se vuelve aún más directa cuando enumera lo que nadie dice lo suficiente. Que la lactancia puede ser difícil, la falta de sueño y las carencias de un sistema que no está diseñado para apoyar a las madres. No hay adornos en esa afirmación, solo una verdad compartida desde la experiencia.

Sin embargo, en medio de ese cansancio y esas tensiones, el amor triunfa cada día. Serrano habla de su hijo como su legado, una “semillita” que ella y su esposo están cultivando desde el compromiso y el agradecimiento hacia un vínculo tan hermoso.

Al pensar en el futuro, quiere que su hijo la vea como algo más que su madre. Como una mujer trabajadora, visionaria, que construye lo suyo con esfuerzo. Alguien “que sueña en grande y no hay quien detenga”.

En esa declaración hay una intención clara de no desaparecer dentro de la maternidad, sino expandirse a través de ella. Incluso en los días grises. Incluso cuando no es bonita. Porque, para Serrano, maternar también es sostener la complejidad sin dejar de avanzar.

La autora es periodista colaboradora de Suplementos.

BrandStudio
Este contenido fue redactado y/o producido por el equipo de Suplementos de GFR Media.

Ups...

Nuestro sitio no es visible desde este navegador.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: