


“¿Tú estás segura?”
Esa fue la pregunta que hizo la doctora Edith Irizarry Toledo cuando su hija, Alexandra Serpa Irizarry, le anunció que seguiría sus pasos como especialista en radiología.
De inmediato, sus ojos se llenaron de lágrimas de alegría y orgullo. La mayor de sus cuatro retoños —quien estuvo a su lado en la época de formación y residencia— había elegido la profesión que, desde pequeña, conquistó su corazón.
Pero la historia no termina ahí. Hoy, la doctora Serpa Irizarry, especialista en imágenes de la mujer, es también su colega en el Women’s Imaging & Breast Center de CIRT, en Ponce, donde ambas fusionan experiencia, conocimientos y una visión vanguardista en beneficio de la salud de la mujer.
Nacida en Nueva York y criada en Lares, Irizarry Toledo creció escuchando historias sobre su fenecida abuela materna, María Mercedes González, a quien apodaban ‘la doctora comadrona’ del barrio Espino.
Sin embargo, más allá de las anécdotas familiares, la radióloga diagnóstica de 62 años resaltó que no tuvo un referente directo que le inspirase a estudiar Medicina.
“Es una inclinación que siempre estuvo presente desde mi niñez. Yo siempre supe que iba a ser médico; es lo que quería hacer por el resto de mi vida”, relató la egresada del St. Vincent’s Medical Center en Connecticut, Estados Unidos.
Por su parte, la doctora Serpa Irizarry confesó que, “me gocé de tener a ambos padres médicos; mami, como radióloga diagnóstica y, mi papá es médico nuclear”.
“Las ciencias siempre fueron un camino. Me sentía atraída. Ver a mis padres dedicarse a ayudar a otros fue mi mayor inspiración. Siempre supe que quería seguir sus pasos; quería trabajar con la salud de la mujer”, contó la doctora de 34 años.
Aunque en un inicio no sabía que sería a través de la radiología e imágenes del seno, su paso por la Escuela de Medicina de Ponce la ayudó a definir su rumbo. “Fui descartando cosas que encontraba que no eran para mí. Me gustó mucho la cirugía, pero sabía que no iba a ser cirujana porque es un estilo de vida un poco distinto”, reveló.
Su deseo de ser madre también influyó en su decisión.
“Aunque crecí viendo a mi mamá trabajar toda la vida, descubrí que la radiología me permitía trabajar directamente con un cirujano. También es anatomía, toma de decisiones y ayudar a otros médicos a tomar decisiones”, afirmó la exalumna de West Virginia University.
“Una vez estoy en radiología, encontrar mi camino hacia el cuidado de la salud de la mujer fue bastante claro. Así puedo servir a esta población vulnerable a través de las imágenes de seno”, afirmó.
Así las cosas, su progenitora se quedó sin palabras al escuchar que su hija mayor seguiría su huella.
“Es curioso porque, lo primero que le dije fue: ‘¿Tú estás segura?’ Yo seguía con incredulidad porque yo quería que ella hiciera algo que la hiciera feliz todos los días”, recordó Irizarry Toledo.
“Pero estoy feliz por mí, por el orgullo que siento de que haya seguido mis pasos y, feliz por ella, porque sé que es lo que la hace feliz”, recalcó.
Para Irizarry Toledo, tener a su retoño como colega y compañera de trabajo, “es como un sueño”.
“Mucha gente me pregunta y se oye un poco cursi. Pero es que mi hija comenzó a trabajar con nosotros, en CIRT, en octubre de 2025 y todavía no me lo creo. La felicidad y el orgullo… esas palabras se quedan cortas en cómo me siento”, confesó.
Igualmente, reconoció las capacidades y talentos de su hija en el aspecto profesional, mientras que aseguró: “Para mí, tenerla trabajando con nosotros, es un proceso de aprendizaje”.
“Tener a Alexandra, recién graduada, con sus boards y, un año en radiología con especialidad en la mujer, para mí es un activo. Yo aporto la experiencia de 25 años trabajando con la salud de la mujer, pero ella trae nuevas ideas y nueva tecnología”, sostuvo.
En tanto, la doctora Serpa Irizarry describió la dinámica de “exitosa”.
‘Yo acabo de estudiar, estoy a la vanguardia con la tecnología y el conocimiento, pero no hay nada que reemplace los años de experiencia que tiene la doctora Irizarry. En ese aspecto, yo gozo de esa mentoría que recibo de ella. Es como una simbiosis del conocimiento más nuevo y cómo las cosas han cambiado”, manifestó.
“Así que son 25 años de experiencia en mi bolsillo. Se puede decir de esa manera y qué mejor que los conocimientos más nuevos, combinados con sus años de experiencia, tratando, precisamente, la salud de la mujer. Ambas tenemos la suerte de poder trabajar de esa manera”, insistió.
Finalmente, ambas coinciden en un propósito común: cerrar brechas en el cuidado de la salud de la mujer.
Por eso, aspiran a darles herramientas a las mujeres para que “ellas conozcan su cuerpo y sepan cómo cuidarse. Que cuando entren por la puerta, reciban el cuidado que tanto necesitan”.
La autora es periodista colaboradora de Suplementos.

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