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El regreso de las mujeres al trabajo presencial presenta retos, pero coincidieron en que, cuando estas cuando forman parte del mundo laboral, este es más exitoso.
El regreso de las mujeres al trabajo presencial presenta retos, pero coincidieron en que, cuando estas cuando forman parte del mundo laboral, este es más exitoso. (Shutterstock)

La crisis provocada por la pandemia de la COVID-19 generó un retroceso de una década en los niveles de participación laboral de las mujeres, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

“El regreso al trabajo para las mujeres va a ser, sumamente, difícil porque este casi año y medio ha colocado a las mujeres en una posición de mucha más pobreza, desigualdad y carga, en lo que se refiere al cuidado de los niñas, niños, viejos y viejas”, sostuvo la psicóloga Mercedes Rodríguez López.

Ante las continuas fallas estructurales y estatales para comprender que la brecha de género requiere acciones colectivas, indicó que las mujeres deberán armarse de herramientas prácticas y emocionales para que el retorno al trabajo presencial no agudice más la participación femenina en el mercado laboral.

Planificar para prolongar el día

Según la trabajadora social Karla Morales Febus, la carga que la sociedad impone a la mujer aumenta cuando se convierte en madre. Por lo mismo, de cara a la reincorporación física al espacio de trabajo, instó a las mujeres a planificar sus tareas diarias de forma que no les asfixien.

“Es importante que nos sentemos y pensemos cuáles son nuestras prioridades ahora mismo, qué cosas puedo organizar antes de entrar, nuevamente, al mercado laboral y cómo voy a ajustar mis horarios”, sostuvo.

Incentivar la comunicación abierta

Desde el inicio de la pandemia, las mujeres triplicaron las labores realizadas en el hogar, en especial las destinadas al cuidado de dependientes. Para Rodríguez López, la reincorporación a la presencialidad conlleverá un proceso de desapego que tiene a la comunicación como protagonista.

“El tema de la comunicación no es poca cosa porque una de las cosas que las madres debemos hacer, sistemáticamente, es formar una red de comunicación continua con nuestras hijas o hijos y nuestros dependientes sobre cuál es la rutina del día, cuál es el orden de las cosas, qué esperar”, destacó la psicóloga.

“Las madres siempre hemos sido instrumentales en ofrecer la tranquilidad emocional. Aunque no tengamos la respuesta correcta o completa, o dudemos un poquito de qué es lo que va a pasar, podemos, con nuestra voz, gesticulación, abrazo y cercanía, transmitir seguridad”, señáló Rodríguez López.

Crear una red de contención

Más allá de la responsabilidad que deben asumir los hombres en la crianza o tareas del hogar, Morales Febus subrayó la importancia de delegar tareas como quién busca a las niñas y niños en la escuela o quién les puede cuidar durante una tarde.

“Debemos tratar de identifcar esas redes de apoyo que, a veces, no vemos que están ahí, así como mantener las redes que tenemos a distancia que nos funcionan para motivarnos, escucharnos, desahogarnos y validarnos”, propuso la también manejadora de casos de Taller Salud- organización feminista de base comunitaria dedicada al desarrollo de la mujer.

“Es válido sentirnos abrumadas, sentirnos cansadas, sentirnos confundidas con la realidades nuevas que vamos a enfrentar porque el Estado no da seguridad”, agregó la trabajadora social, quien cada tercer viernes de cada mes dirige un espacio para madres que necesiten un área de encuentro empático y comprensivo.

De la mano de los hábitos saludables

Como para cualquier ser humano, el descanso, la dieta balanceada y la actividad física son hábitos que ayudan a tratar el estrés y la ansiedad. No obstante, Rodríguez López reconoció que puede resultar complejo que estas rutinas tengan cupo en la apretada agenda de las mujeres.

“Quizás podemos incorporar, dentro de nuestra rutina laboral y en la casa, pequeños espacios donde podamos hacer ejercicios mentales, de relajación, meditación o visualización de cinco o 10 minutos. Muchas veces no nos damos cuenta de que estamos supercargadas y que ese pequeño espacio nos puede traer un poquito de paz para pensar en lo que nos afecta y lo tenemos que hacer”, recomendó la psicóloga.

Para ambas expertas, el regreso de las mujeres al trabajo presencial presenta retos, pero coincidieron en que, cuando estas forman parte del mundo laboral, este es más exitoso.

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