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La adolescencia es una etapa de la vida que puede ser tanto confusa como fascinante.
La adolescencia es una etapa de la vida que puede ser tanto confusa como fascinante. (Shutterstock)

Las expectativas de tus padres y tus propias expectativas. Las notas, las tareas escolares y los exámenes. Tus amistades y tu tiempo libre. La presión de grupo y los cambios en tu cuerpo. El acoso o los abusones. Tus emociones y tus sentimientos. Las metas y tu futuro... Esas son algunas de las preocupaciones comunes de la adolescencia, una etapa de la vida que puede ser tanto confusa como fascinante. Y que con la crisis sanitaria mundial, ahora esta generación se enfrenta a nuevos y mayores retos. Todo un “reggaetón” de estrés.

“El nivel de estrés que viven los adolescentes en el marco de la pandemia es bien grande, hay desesperanza y desasosiego”, dice la doctora Lourdes A. López Vega.

“Desafortunadamente se deprimen, se aíslan y pueden llegar al suicidio”, advierte la vicepresidenta de la Asociación de Psicólogos Escolares de Puerto Rico (APEP), quien agrega que “muchos adolescentes carecen de estrategias para reducir sus niveles de estrés, pero tenemos que estar conscientes de que su ritmo de vida cambió totalmente, que tienen un desplazamiento de horarios tremendo, las demandas de trabajo son distintas ahora con la educación a distancia o en su casa y la relación con su núcleo familiar se ha deteriorado”.

Para la psicóloga -con práctica en Coamo y Cayey- es importante que los padres refuercen “los horarios de reglamento. Hay jóvenes que se quedan hasta muy tarde en la noche metidos en la internet o con los juegos de vídeo, no duermen lo suficiente y al día siguiente hay que obligarlos para que se levanten a estudiar. Entonces, no tienen la concentración ni el enfoque necesarios para aprender ni ejecutar sus tareas. Se van a cansar. Se van a molestar. Y ahí vienen problemas de conducta”.

“Especialmente ahora, los jóvenes necesitan una agenda medida para el tiempo para estudiar, un tiempo de juego, tiempo para que la familia comparta y tiempo para que ese adolescente haga tareas en el hogar. Si eres grande y eres parte de ese núcleo familiar, las cosas de la casa también te tocan. Muchas veces, los adolescentes se meten en un caparazón y no quieren salir de ahí”, prosigue la experta, “pero, eso no es saludable”.

No obstante, “el esparcimiento que los adolescentes necesitan no es más tiempo en internet, ni en videojuegos”, asegura la psicóloga. “Necesitan vida en comunidad, contacto con la naturaleza, que en la casa haya un área que sea de su agrado para que toda la familia se divierta, que escuchen música, que se ejerciten, que vayan al parque, aunque haya que hacer un ajuste de horario y siguiendo siempre las reglas para evitar el contagio” con el COVID-19.

Además, “a los adolescentes no les puedes hablar con rodeos. Tienes que darles la información real y de primera mano. Hay que hablarles con propiedad del COVID-19 y asegurarte de que entiendan que usar una mascarilla significa cuidar su vida”, afirma López Vega.

La psicóloga, que ha visto un aumento en los adolescentes que acuden con sus padres para consultarle, abunda “que la telemedicina no suele ser efectiva en el caso de los adolescentes. Si estás tratando con desatención, con falta de interés o de motivación, difícilmente vas a ser efectivo hablándoles a través de un monitor, eso es para adultos. Los adolescentes tienen otro idioma”.

Sal a la naturaleza, disfruta sus olores y colores. Te sentirás bien.
Sal a la naturaleza, disfruta sus olores y colores. Te sentirás bien.

La caja de herramientas antiestrés del adolescente

1. No te compares

  • Ten un punto de vista realista sobre lo que puedes hacer y lo que no. Revisa periódicamente cuáles son tus metas y trata de hacer todo lo que puedas, pero no te obsesiones por alcanzar la perfección. Nadie es perfecto. Por eso, evita ser negativo o demasiado criticón. Recuerda que cada persona es diferente, con habilidades y talentos distintos. ¿Cometiste un error? No te tomes las cosas tan en serio y trata de verlo con sentido del humor.
  • Cambia tu concepto del éxito. Para tener éxito no tienes que hacer las cosas mejor que los demás, ni empeñarte por ser siempre el número uno. Esfuérzate por hacer las cosas lo mejor que puedas.
  • Ten fe en ti mismo. No te des por vencido, ni te agobies. La escuela puede ayudarte a descubrir habilidades que no sabías que tenías, así que aplícate en los estudios, que cuando notes tu progreso, te alegrarás de haberte esforzado.

2. Administra tu tiempo

  • Establecer un horario no le restará espontaneidad y emoción a tu vida. Al contrario, si aprovechas mejor el tiempo podrás cumplir con tu agenda y cuando termines, habrá tiempo para otras cosas. Por ejemplo, ¿pierdes horas de sueño o dejas cosas sin estudiar por culpa de la televisión, la computadora o tu celular? Decide en qué momentos vas a usar la tecnología y no permitas que te distraiga de las actividades importantes.
  • Las listas pueden ser muy útiles, sobre todo cuando tienes muchas cosas pendientes. Usa la agenda de tu celular, el calendario de la computadora, un calendario de escritorio o hasta una libreta pequeña que puedas llevar a todas partes. Anota tus responsabilidades, aparte de las fechas límite y las pausas que necesitas para esparcirte, pero todo en orden de prioridad. Las tareas complejas puedes dividirlas en asignaciones más pequeñas y así no te sentirás abrumado por el trabajo.
  • Ser limpio y ordenado te ayudará a no perder el tiempo buscando lo que necesitas. Por eso, guarda las cosas en su sitio lo más pronto posible, no esperes a que el desorden en tu cuarto, en tu clóset o en tu mesa de estudio, se salga de control. Recuerda que el día tiene la misma cantidad de horas para todos, así que aprovechar bien el tiempo depende de ti.

4. ¡Relájate!

  • Aparta tiempo para la diversión. Seguro tienes un pasatiempo o algo que te gusta mucho. ¿Tocas un instrumento, pintas, coses, cocinas o eres coleccionista? ¿Tienes un blog o te gustan los videojuegos? Claro, en tiempos de pandemia las cosas han cambiado mucho, pero si aprendes a manejar las plataformas virtuales podrás seguir compartiendo ratos agradables con tus amigos o convertirte en un viajero virtual, conociendo otros países, museos y atracciones.
  • Haz cosas por los demás, eso te subirá la moral. ¿En tu barrio hay un abuelito o algún enfermo que no puede hacer la compra? Pregúntale por teléfono o mensaje de texto qué le hace falta y déjale las provisiones frente a su puerta. Puedes ahorrar y hacer donaciones electrónicas a las instituciones con cuya misión te identificas. También apartar tiempo para tu desarrollo espiritual. La meditación y la oración le han servido a muchos a experimentar paz interior. Incluso cuando das tu apoyo a un amigo, eres solidario.
  • Pon por escrito tus sentimientos. Sobre todo cuando te sientas solo o pesimista. Habla con tus padres o un amigo de confianza y desahógate. Ojo, los hombres de verdad también lloran. Ten en cuenta que es normal sentir tristeza, frustración y hasta ira, de vez en cuando. Pero si sospechas que padeces de depresión grave o has pensado en el suicidio, no te avergüences y pide ayuda de inmediato.

5. Cuida tu mente y tu cuerpo

  • Una buena noche de descanso - ocho horas como mínimo- te ayudará a sobrellevar el estrés y mejorará tu memoria. Igualmente, tendrás más posibilidades de sacar buenas notas si no tienes que luchar con el sueño para estudiar. Cuando no duermes bien, no rindes igual.
  • Cuida tu higiene. Esto revela respeto por ti y por los demás. También, sentirte fresco, oloroso y bien puesto, te ayudará con tu autoestima. ¿Te has fijado que alguien muy atractivo puede sentirse lo más feo del mundo y alguien con menos atributos físicos, considerarse estrella de cine? Tu actitud cuenta muchísimo en cómo te ves, de qué manera te proyectas y hasta cómo te tratan los demás. Pero la belleza más importante es la que llevas por dentro, nunca se limita a la apariencia. Especialmente en tiempos de pandemia, lávate las manos con frecuencia, ponte la mascarilla y practica el distanciamiento social. La higiene y la buena salud siempre van de la mano.
  • ¿Crees que estás muy joven como para tener que preocuparte por tu salud? Comer bien y hacer ejercicios te ayudará siempre. Mejorarán tu estado de ánimo, tus niveles de energía y tu sistema inmunológico estará en su punto. No es un secreto: ingiere menos comida chatarra y consume más frutas y vegetales. También, elige un ejercicio que te guste y dedícale por lo menos veinte minutos, tres veces por semana. Eso sí, evita los vicios y los excesos. Pero tampoco te saltes comidas, ni te obsesiones con el peso. Lo más importante es que estés saludable.
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