


Un hombre lucha contra la muerte. La ambulancia cruza el país a toda velocidad, mientras los paramédicos intentan estabilizarlo. Pero a un hospital de la capital ya llegó, no su cuerpo, pero sí toda su información: la forma de su corazón, sus alergias, el resultado del laboratorio que le hicieron hace 30 minutos y el flujo exacto del medicamento que gotea en su brazo.
Esa escena, que parecería lejana, extraña, está empezando a verse en el país.
Y es que, actualmente, la innovación hospitalaria va más allá de los grandes robots. Está en sistemas que mejoran la experiencia de los pacientes, simplificando procesos y reduciendo el error humano.
“Estamos viendo mucho trabajo en el área de interoperabilidad para compartir información”, apuntó Oscar Misla Villalba, presidente de Ciracet, una empresa puertorriqueña con 28 años de experiencia asesorando hospitales, aseguradoras y médicos en la adquisición de tecnología y sistemas de información.
Antes, si un paciente del sur era trasladado a San Juan, llegaba, en ocasiones, con muy poca información sobre los procedimientos previos.
“Centro Médico, si no tiene los datos, tiene que repetir todos los estudios. Eso es un gasto grandísimo para el erario… y un riesgo de seguridad para el paciente”, destacó el ingeniero.
Ahora, con el toque de un botón, las instituciones comparten información vital.
Sistemas hiperconectados
Esa interoperabilidad también se ve en un paciente oncológico que recibe un medicamento intravenoso y, de repente, su ritmo cardiaco se acelera. Comienza a descompensarse.
Lo que antes hubiera hecho que una alarma chillara hasta que un enfermero corriera a la habitación; hoy, “el mismo sistema envía alertas e, inmediatamente, ajusta la dosis de forma automatizada”, explicó.
El point of care (punto de cuidado) está logrando que los sistemas de información y los equipos médicos puedan interconectarse.
Así, los protocolos de los medicamentos también se cargan en, por ejemplo, la bomba de infusión y el paciente recibe la combinación, la cantidad y la frecuencia correcta.
“Ya eso empezó a verse en instituciones en Puerto Rico”, agregó el experto.
Portales dinámicos
La transformación digital también ha comenzado a cambiar la experiencia cotidiana de quienes reciben servicios médicos.
Un paciente con poco tiempo libre puede entrar a su perfil en el portal electrónico y sacar una cita. Entonces, a su ritmo, va realizándose las pruebas requeridas y subiendo los resultados.
Cuando está todo listo, el sistema le avisa: ya puede llegar.
“Eso facilita la continuidad del cuidado”, sostuvo. “Muchas veces, un paciente sale del hospital y tiene que ir a su médico de cabecera. Antes tenían que regresar a buscar los resultados; ahora, puedes accederlos digitalmente”.
Incluso, los familiares pueden monitorear el progreso de su ser querido.
“Ese tipo de comunicación mejora la satisfacción del paciente”, añadió.
La IA agéntica
Ahora, imagina que un adulto mayor se recupera en su hogar en Ponce tras una intervención para destaparle una arteria. De repente, le suena el teléfono.
Una voz le llama por su nombre: “¿Cómo se siente hoy? Los resultados indican que su nivel de warfarina requiere de atención. Le estamos haciendo una cita con su médico”. Y el paciente acepta.
Quizás, él nunca sabrá que quien le llamó fue una inteligencia artificial (IA) agéntica, un sistema autónomo capaz de ejecutar acciones.
En Puerto Rico, se estima que 1 de cada 10 adultos padece enfermedades cardiovasculares, según Salud. Y aquellos que son intervenidos, en su gran mayoría, toman anticoagulantes, como la warfarina, que requiere de un monitoreo constante.
“Los médicos tienen que estar llamando”, dijo el directivo. “[Ahora] puedes configurar aplicaciones, herramientas, para que hagan directamente la llamada… El mismo sistema se vuelve un agente”.
Autonomía hospitalaria
A nivel macro, esa misma eficiencia operativa está llevando a las instituciones a independizarse.
Ante la incertidumbre de vivir en una isla caribeña, hay hospitales que han comenzado a construir pulmones mecánicos para no depender de camiones que les lleven cilindros de acero.
“Están empezando a generar su propio oxígeno y eso les redunda en una eficiencia económica, además de continuidad de servicio”, mencionó.
Y si “dos puntos definen una línea”, con tres proyectos gestándose en el archipiélago, parece que se volverá una tendencia, como lo fue en su momento la cogeneración de electricidad.
Tecnología para retener talento
La innovación tecnológica, en Puerto Rico, también es seducción laboral, que repercutirá en un beneficio para los pacientes, ya que tendrán más profesionales y un estándar de cuidado más alto.
Por ejemplo, en un quirófano fuera del área metropolitana, un cirujano ortopeda recién graduado toma los controles de un brazo robótico Mako.
Hace cinco años, ese joven, tal vez, hubiera firmado un contrato en Florida o Nueva York. Pero el hospital puertorriqueño decidió comprar el aparato de última generación.
El cirujano, entonces, se siente motivado mientras el robot corta un hueso en la rodilla con una precisión que el pulso humano difícilmente lograría.
“¿Cómo atraigo a los mejores profesionales?”, se cuestionarían algunos hospitales locales. “Pues voy a invertir y les voy a comprar unos ‘juguetes’ que les gusten para que vengan”, relató el ejecutivo.
En ese continuo crecimiento de la robótica, las instituciones han adquirido equipo especializado en cirugía como Da Vinci, para urología, y los de Stryker o Medtronic para la columna vertebral.
“La innovación es que están empezando a usar la robótica para otras áreas clínicas, como cirugía de la mujer, musculoesqueletal, gastroenterología, cardiología y neuro”, detalló.
La apuesta por la sustitución
Sin embargo, Misla Villalba estima que cerca del 75 % de las inversiones actuales en la isla van dirigidas a sustituir aparatos de los años 90, como el MRI o CT scan, por equipos que cuentan con una tecnología más precisa.
“Todas están con capacidades adicionales para trabajar oncología”, puntualizó. “Así como la integración de la IA”.
Un paciente necesita de urgencia un ultrasonido. El único tecnólogo no está disponible. Pero el hospital cuenta con un aparato preconfigurado que, al entrar los parámetros, realiza el trabajo automáticamente.
Asimismo, la IA integrada en CT scan calcula cuánta es la radiación exacta que requiere para tomar la mejor imagen y, a la vez, no lastimar al paciente.
“No necesitas más unidades, necesitas que las que tengas sean de mejor eficiencia, de mejor calidad”, aseguró.
Un futuro prometedor
En unos años, la tecnología cambiará drásticamente la dinámica. El médico entrará al consultorio y, en vez de ir al teclado, se acercará al paciente: “¿Cómo te sientes? ¿Ves nublado?”, le preguntará. Mientras hablan, algo les escucha.
La IA ambiental (ambient documentation) captará la voz, entenderá la jerga médica boricua y redactará, en tiempo real, el expediente.
“Los médicos dejan de atender al paciente por estar documentando”, indicó el empresario.
Con IA ambiental e IA generativa, que ya autocompleta reportes al ingresar resultados de un estudio, la atención médica promete ser más humana.
De ahí llegaremos a la última frontera, la difuminación de los límites físicos de los hospitales.
En las convenciones internacionales ya se habla de hospital at home (hospital en casa) y de bedless hospitals (hospitales sin camas).
Y es que se cree que las instituciones hospitalarias quedarán reservadas para cirugías e intensivos.
En lo que eso llega, la revolución tecnológica en Puerto Rico ya es una realidad.
“Aquí hay un ritmo de adquisición bastante alto”, afirma. “Nosotros sí invertimos en tecnología y sabemos sacarle provecho”.
El autor es periodista colaborador de Puerto Rico Saludable.

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