Las vacunas previenen las enfermedades y nos permiten disfrutar de la calidad de vida que todos merecemos. (Shutterstock)

Todos los organismos vivientes buscan el mejor ambiente para desarrollarse y sobrevivir.

Los virus y las bacterias no son la excepción así que necesitan encontrar dónde poder multiplicarse, alimentarse, vivir y asegurar que su especie no desaparezca.

Los seres humanos somos, muchas veces, el ambiente perfecto para que algunos de estos organismos logren sus propósito de sobrevida. Realmente, alojamos miles de millones de organismos en nuestro cuerpo. Por esto, estamos susceptibles a enfermarnos con condiciones infecciosas a lo largo de nuestra vida.

Afortunadamente, nuestro sistema inmune, logra eliminar la mayoría de estas infecciones como, por ejemplo, el catarro común. En otros momentos, nos enfrentamos a organismos muy agresivos y contagiosos que pueden causar una enfermedad severa, daño permanente y hasta la muerte. Son precisamente contra estas infecciones que deseamos tener una protección segura y eficaz.

Las vacunas nos sirven para producir esa protección o defensa dirigida específicamente contra las infecciones más severas.

Cuando nacemos, nos hemos expuesto mínimamente a infecciones con el potencial de causar daño, pero nacemos sin las defensas específicas para infecciones que existen y pueden ser serias o mortales. Es por esta razón que existen una serie de vacunas que se recomienda recibir durante la infancia y la niñez. Estas vacunas son contra la hepatitis B, la hepatitis A, el rotavirus, la difteria, el tétano, la tos ferina, la haemophilus influenza b, la streptococo pneumonia, la polio, el sarampión común y alemán, las paperas, la varicela e influenza. Cada vacuna tiene una recomendación específica en cuanto a la cantidad de dosis, tiempo entre dosis y edad para administrarse. Estas recomendaciones están basadas en estudios científicos rigurosos, controlados y corroborados. Siguiendo los esquemas recomendados es que se asegura la producción de las defensas necesarias para la protección de dichas enfermedades.

Con el coronavirus, hemos podido ver cómo una infección recorre el planeta entero, causando enfermedad y muerte. Otras infecciones tienen el mismo potencial. Existen vacunas para prevenir que esto suceda. Les exhorto a que mantengan sus vacunas y la de sus hijos al día.

La autora es presidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría.

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