Aunque las vacunas contra el COVID-19 tienen un objetivo preventivo, tanto los pacientes con la enfermedad como los recuperados deben recibir la vacuna. (Shutterstock)

Para lograr una inmunidad de rebaño o población, Puerto Rico necesita vacunar del 80 al 85 % de su población. Es necesario que la gente se informe y conozca su importancia. Eso representa poco más de 2.5 millones de individuos de los 3.2 que habitan en la isla. Se ha diseñado un plan por fases de vacunación de acuerdo con el riesgo de contagio que tiene cada individuo y que se tiene que respetar. Por cada persona que se vacuna previo a su fase de turno, es un puertorriqueño frente a la enfermedad que tiene que esperar innecesariamente o un paciente que puede morir mientras espera. La paciencia paga y cada persona tendrá el derecho a la vacunación. Vacunarse no es obligatorio, pero sí recomendado.

Las vacunas, hasta el momento, no son recomendadas para menores de 16 años ni para mujeres embarazadas ni lactantes, ya que los estudios no se realizaron es estas poblaciones. No obstante, el Colegio Americano de Ginecólogos y Obstetras y la Cooperativa de Médicos Obstetras Ginecólogos de Puerto Rico, en conjunto, entienden que no hay contraindicación para vacunarse pasado el primer trimestre en especial toda embarazada que se encuentre en los grupos de mayor riesgo y en profesiones en contacto directo con la población afectada, siempre que cuente con la autorización de su médico.

¿Dónde estamos?

Vamos camino a los 100,000 profesionales de la salud vacunados y con la apertura paulatina de once centros de vacunación de la Guardia Nacional, el número continuará aumentando y el proceso será uno más fluido en las siguientes fases. Se ha determinado que los sábados de 8:00 am a 4:00 p.m. sea un día de vacunación exclusivamente para médicos y dentistas. Con la integración de las iglesias al Departamento de Salud, la Guardia Nacional y VOCES Coalición de Vacunación de Puerto Rico, podremos alcanzar un 85 % de inmunización poblacional y salir del encierro producido por el COVID-19.

Recomendaciones

Solo completando las dos dosis recomendadas en los tiempos establecidos es que se logra la inmunización. La primera dosis es una vacuna y la segunda es un refuerzo. El 95% de la eficacia de la vacuna de Pfizer-BioNtech se alcanza a los siete días de recibida la segunda dosis; el 94.1% de eficacia de Moderna se logra a los 14 días. La primera vacuna provee un 50 % de protección, pero se desconoce la inmunidad que proporciona por lo que es necesaria la segunda para obtener la eficacia comprobada. Por requerimiento federal al colocarse la primera vacuna se crea un registro que contiene el dato de la formula administrada y establece la cita para la dosis subsiguiente.

Aunque las vacunas tienen un objetivo preventivo, tanto los pacientes con COVID-19 como los recuperados del virus deben recibir la vacuna, ya que se desconoce, al momento, la duración que confiere la vacuna. Esto aún no se ha documentado. Pfizer hizo estudios clínicos a 43,500 personas y Moderna a 30,000. Ante la detección de mutaciones del virus ambas farmacéuticas han declarado que sus vacunas protegen de las mutaciones documentadas. Luego de recibida la vacuna no se pueden reducir las medidas de seguridad (uso de mascarilla, distanciamiento físico y lavado de manos) y prevención hasta pasado unos seis meses y alcanzada la inoculación masiva.

No puede haber renuencia a vacunarse. La reticencia a la vacunación puede ser el desconocimiento de la tecnología moderna. La tecnología mRNA utilizada es una de vanguardia e hizo posible, en once meses, tener una vacuna que en el pasado hubiese sido imposible. Es bueno saber que no es la primera vez que usamos la secuencia genética del genoma para hacer vacunas.

La autora es la decimocuarta cirujana general de los Estados Unidos y portavoz de VOCES Coalición de Inmunización y Promoción de la Salud de Puerto Rico.