

2 de julio de 2026 - 3:33 PM

Cuando quiso hacerle un regalo a su padre, que se sacrificó mucho para criarlo como padre soltero, a Lee Geon Hui se le ocurrió una idea poco habitual: un mensaje en video animado mediante inteligencia artificial de su difunto abuelo, a quien su padre echa mucho de menos.
Lee escribió un mensaje y, en diciembre, contrató a la empresa tecnológica Vaice, con sede en Seúl, Corea del Sur, para que creara un breve video en el que apareciera una réplica digital de su abuelo leyéndolo. El personaje virtual se refirió a su padre como “mi hijo más querido” y se disculpó por haberlo obligado a ayudar en las labores del campo cuando era niño y por haberse opuesto a la decisión de su hijo de convertirse en peluquero.
“Mi padre dijo que no iba a ver el video. Pero al final lo vio y se le saltaron las lágrimas. Así que me sentí recompensado”, declaró Lee, un oficinista de 28 años, en una entrevista reciente. “Escribí el guion... porque era lo que realmente quería decirle a mi padre”.
Un número cada vez mayor de surcoreanos con conocimientos digitales está explorando las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial para crear recreaciones en video de personas fallecidas: varias empresas emergentes ofrecen videos con recreaciones generadas por inteligencia artificial de seres queridos, mientras que en programas de televisión se han mostrado versiones generadas por inteligencia artificial de estrellas del pop y actores fallecidos.
Este sector emergente suscita tanto esperanzas como inquietudes. Hay quienes afirman que esta práctica puede servir de consuelo a las personas en duelo, pero otros sostienen que plantea cuestiones éticas, psicológicas y jurídicas complejas.
“Es un arma de doble filo, ya que tiene que ver con las emociones humanas”, afirmó Yong Man Ro, experto en inteligencia artificial del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea. “A medida que las tecnologías de inteligencia artificial se integran en la vida de las personas, también pueden generar experiencias culturales y situaciones que nunca antes habíamos vivido”.
El director ejecutivo de Vaice, Jeongu Won, declaró que su empresa atiende a unos 300 clientes al mes, principalmente personas de entre 40 y 50 años que desean videos de sus padres fallecidos. Otros solicitan videos de sus abuelos fallecidos como regalo para sus propios padres.
Won explicó que su empresa necesita unas cuantas fotografías y breves muestras de voz del fallecido para crear un avatar. Según indicó, un video básico de entre tres y cinco minutos cuesta 600,000 wones (unos $390).
Muchos clientes reproducen esos videos generados por inteligencia artificial cuando sus familiares se reúnen para realizar rituales conmemorativos en honor a sus seres queridos o durante las principales festividades coreanas, explicó Won, quien añadió que, por lo general, son los propios clientes quienes escriben los guiones.
Won señaló que la mayoría incluye las palabras “te quiero”, mientras que otros expresan su pesar por conflictos que quedaron sin resolver con sus padres fallecidos y su esperanza de superarlos.
El abuelo de Lee murió inesperadamente en un accidente automovilístico antes de que él naciera, y Lee dijo que siempre sintió que su padre lamentaba no haber podido demostrarle que había logrado salir adelante como peluquero y formar una familia.
“No sé mucho sobre mi abuelo. Pero cuando vi las lágrimas resbalando por el rostro de mi padre, me emocioné un poco al darme cuenta de que todavía lo extraña”, dijo Lee.
Según Choi Yu Ha, ejecutivo de JL Standard, cuando la empresa lanzó un servicio similar hace cinco años, algunos clientes en duelo lo recibieron con recelo porque temían que les reavivara el dolor. Sin embargo, la aceptación de esta tecnología se está extendiendo, en parte gracias a las recreaciones digitales de artistas fallecidos que han aparecido en televisión.
Won afirmó que ningún cliente le ha comentado que el servicio haya dificultado su proceso de duelo.
No obstante, los especialistas advierten que recrear digitalmente a personas fallecidas plantea importantes dilemas éticos y podría afectar a personas vulnerables al difuminar la línea entre la realidad y el mundo virtual.
Choung Wan, profesor emérito de la Facultad de Derecho de la Universidad Kyung Hee de Seúl, afirmó que se necesitan con urgencia leyes para proteger la dignidad y otros derechos de las personas fallecidas. Según explicó, estas normas deberían prohibir la creación de una versión generada por inteligencia artificial de una persona fallecida si esta se opuso antes de morir y establecer límites claros al uso comercial de su imagen y su voz.
Los expertos sostienen que los dilemas éticos podrían volverse mucho más complejos con la aparición de los llamados “griefbots” o “deathbots”, programas capaces de simular conversaciones bidireccionales entre personas en duelo y versiones generadas por inteligencia artificial de sus seres queridos fallecidos. Algunas empresas emergentes ya experimentan con este tipo de productos.
“Desde el punto de vista psicológico, un duelo saludable implica reconocer la ausencia del ser querido y superar el dolor de su pérdida”, afirmó Choung. “Sin embargo, conversar con un sistema de inteligencia artificial que simula a una persona viva podría obstaculizar ese proceso de aceptación y, por el contrario, dejar a las familias atrapadas en una fantasía”.
Won aseguró que es cauteloso respecto al lanzamiento de un chatbot basado en inteligencia artificial, ya que las conversaciones en tiempo real no podrían ser supervisadas por la empresa y podrían generar problemas éticos imprevistos.
Aun así, tanto la tecnología como su aceptación avanzan rápidamente.
Choi afirmó que los avances tecnológicos permiten reproducir con un detalle sorprendente incluso las arrugas y los poros de la piel de una persona fallecida, y que los clientes aseguran que las representaciones generadas por inteligencia artificial se parecen mucho a sus seres queridos.
Ro señaló que los chatbots interactivos todavía deben superar algunos obstáculos tecnológicos, como la falta de sincronía entre sus respuestas y sus expresiones faciales. Además, tienden a parecer menos humanos a medida que las conversaciones se prolongan.
“Hay quienes se preguntan por qué no podemos mantener una conversación de una hora con los chatbots, aunque sí podamos hablar con ellos durante cinco minutos. Se están realizando esfuerzos para desarrollar esa tecnología”, afirmó Ro.
Ro contó que grabó un video de un minuto con representaciones generadas por inteligencia artificial de sus propios padres, tras el fallecimiento de ambos el año pasado, y que lo reprodujo durante una reunión familiar con sus hermanos. Cuando todos vieron las versiones digitales de sus padres diciendo “No se preocupen” y “Cuídense”, se emocionaron profundamente.
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