

1 de julio de 2026 - 10:52 PM

La empresa creadora de ChatGPT, OpenAI, informó este viernes que limitará el lanzamiento de su nuevo modelo de inteligencia artificial a petición de la administración del presidente Donald Trump, en medio de un proceso sin precedentes de revisión gubernamental de productos de IA por riesgos de ciberseguridad.
Horas más tarde, su principal competidor, Anthropic, anunció que el Gobierno de Trump autorizó un lanzamiento limitado de su modelo más avanzado de ciberseguridad, dos semanas después de que el Departamento de Comercio de Estados Unidos prohibiera de forma efectiva su uso.
Ambas compañías indicaron que sus nuevos modelos estarán disponibles únicamente para un grupo reducido de socios de confianza. OpenAI explicó que su nuevo sistema de IA, denominado GPT-5.6 Sol, solo podrá ser utilizado por clientes aprobados por la administración Trump.
“No creemos que este tipo de proceso de acceso gubernamental deba convertirse en la norma a largo plazo”, señaló OpenAI en un comunicado. La empresa aseguró que esta fase de pruebas es una medida temporal mientras avanza hacia una disponibilidad más amplia en las próximas semanas.
El lanzamiento escalonado del nuevo sistema de OpenAI ocurre después de que el Gobierno actuara este mes contra Anthropic, desarrolladora del chatbot Claude. La empresa retiró temporalmente dos nuevos modelos de IA, Fable 5 y Mythos 5, pocos días después de presentarlos, para cumplir con una directriz de Trump que bloqueaba su uso por parte de ciudadanos extranjeros.
Este viernes, el Gobierno levantó parcialmente las restricciones sobre Mythos 5, permitiendo que vuelva a utilizarse por un grupo reducido de expertos en ciberseguridad y operadores de infraestructura crítica, informó Anthropic.
La Casa Blanca indicó que continúa colaborando con las principales empresas de inteligencia artificial para afrontar los desafíos que plantea el rápido avance de esta tecnología.
Las autoridades estadounidenses han expresado una creciente preocupación desde que Anthropic advirtiera a principios de este año que su modelo Mythos era especialmente eficaz para detectar vulnerabilidades de software que podrían ser aprovechadas por ciberdelincuentes para atacar redes informáticas críticas.
A principios de junio, Trump firmó una orden ejecutiva que establece un marco para que el Gobierno federal evalúe durante un máximo de 30 días los riesgos para la seguridad nacional de los sistemas de inteligencia artificial más avanzados antes de su lanzamiento público. Aunque la participación de las empresas es voluntaria, el mecanismo aún no se ha implementado por completo.
Algunos aliados del presidente han responsabilizado a Anthropic y a su director ejecutivo, Dario Amodei, de impulsar la necesidad de una mayor supervisión gubernamental.
OpenAI afirmó que su nuevo modelo Sol (pronunciado “sol”, como la palabra en español) es más eficaz para ayudar a detectar y corregir vulnerabilidades informáticas que para facilitar ciberataques, y aseguró que no supera los niveles de riesgo establecidos por la propia compañía. Sin embargo, reconoció que podrían surgir riesgos imprevistos, especialmente si el modelo se combina con otras herramientas.
“La incertidumbre, junto con el importante salto en sus capacidades, es la razón por la que acompañamos este lanzamiento con mayores medidas de seguridad y una distribución gradual”, explicó la empresa.
Hasta el momento, OpenAI no ha revelado la identidad de los cerca de 20 clientes autorizados para utilizar el nuevo modelo.
La congresista demócrata Lori Trahan expresó su preocupación por el hecho de que la administración Trump esté decidiendo qué empresas pueden acceder a los modelos más avanzados de inteligencia artificial.
“Sin una ley, sin un proceso claro y sin supervisión, son funcionarios designados en Washington quienes deciden quién tiene acceso y quién no”, afirmó.
Varios expertos en tecnología también criticaron las restricciones impuestas a Anthropic. El especialista en ciberseguridad de la Universidad de Stanford, Alex Stamos, sostuvo que no existe una base técnica que justifique las medidas adoptadas contra la compañía.
“Si la administración realmente quiere que Estados Unidos supere a China en esta carrera tecnológica, esta es una de las peores decisiones que podría tomar”, aseguró.
El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, conversó esta semana con el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, como parte de una serie de negociaciones entre ejecutivos del sector y funcionarios de la administración Trump.
Anthropic también ha participado en esas conversaciones, aunque mantiene una relación más tensa con el Gobierno. La empresa respondió con una demanda judicial después de que la administración ordenara a las agencias federales dejar de utilizar su chatbot Claude.
El incremento de la supervisión gubernamental añade un nuevo desafío para OpenAI y Anthropic, que exploran la posibilidad de salir a bolsa en Wall Street.
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