Este ejemplo demuestra que la práctica del biohacking apunta a un futuro en el que más y más personas podrían recurrir a esta técnica (YouTube/Amie DD).

Sin duda alguna, los vehículos Tesla destacan por su tecnología, además de su precio, tanto así que el Model 3 no viene con una llave física, por lo que solo puede desbloquearse y encenderse con un teléfono móvil, un llavero inteligente o una tarjeta con un chip.

Basta con acercar dicha tarjeta al vehículo para poder abrirlo. Sin embargo, Amie DD, una ingeniera de software estadounidense, decidió ir más allá y se implantó el chip de la tarjeta en su antebrazo.

A través de un vídeo publicado en su cuenta de YouTube, explicó que hace años se implantó una etiqueta RFID (chip) en su brazo, que había usado para abrir la puerta de su casa y enviarle al navegador de un celular su sitio web personal.

Por ello, cuando adquirió su Model 3 se dio cuenta de que probablemente podría hacer algo similar con la tarjeta de acceso. No tuvo suerte al transferir el software a su chip existente, por lo que decidió extraer el chip de la tarjeta e implantarlo en su brazo.

Para obtener el chip RFID, disolvió una de las tarjetas que Tesla entrega junto con el Model 3. Luego lo encapsuló dentro de un biopolímero con la ayuda de Dangerous Things, una compañía especializada en el biohacking (implantes de chips).

Una vez que el hardware estaba listo y el chip seguía funcionando aún fuera de la tarjeta, era necesario realizar el implante. Para ello acudió a un estudio de expertos en modificaciones del cuerpo llamada Shaman Modifications. Amie DD asegura que visitó a varios doctores, pero ninguno quiso hacer el procedimiento por ser algo "cuestionable".

Aún así, Amie DD confiesa que el alcance del chip no es demasiado bueno y tiene que acercar el antebrazo aproximadamente a una pulgada del vehículo para que este lo detecte.

Lo cierto es que este ejemplo demuestra que la práctica del biohacking apunta a un futuro en el que más y más personas podrían recurrir a esta técnica, y aunque hay algunas incógnitas sobre la salud de quienes se someten a esta práctica, de momento no parece haber estudios que demuestren efectos negativos para estos procedimientos.


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