Parte de los estudiantes universitarios que desarrollaron el satélite boricua PR-CuNaR2. Al centro, el profesorAmílcar Rincón Charris.
Parte de los estudiantes universitarios que desarrollaron el satélite boricua PR-CuNaR2. Al centro, el profesorAmílcar Rincón Charris. (Suministrada)

Puntual, a las 8:30 de la mañana de hoy, martes, ante la mirada ansiosa de una docena de estudiantes de la Universidad Interamericana en Bayamón, finalmente fue puesto en órbita el satélite Puerto Rico CubeSat NanoRocks-2 (PR-CuNaR2). Y ahí permanecerá por los próximos dos años.

Se trata del primer satélite boricua en orbitar la Tierra, pero su larga travesía hasta el espacio comenzó hace largos años.

“Esperamos que esto sea el ejemplo de que en Puerto Rico tenemos el talento y la capacidad de desarrollar todo lo que nos propongamos. Somos un país pequeñito, pero con mucho talento y muchas ganas de hacer cosas. Invito a la juventud de Puerto Rico a seguir estudiando, sobre todo carreras que nos lleven a ser un país tecnológico. Y que sigamos soñando”, expresó el profesor Amílcar Rincón Charris, principal investigador del proyecto.

La puesta en órbita del PR-CuNaR2 se dio desde la Estación Espacial Internacional (EEI, en inglés) por la Agencia Espacial Japonesa. El doctor Rincón Charris detalló que, de inmediato, el satélite se mantuvo unos 30 minutos totalmente apagado, y luego comenzaría a prender los elementos en su interior para dar inicio al experimento.

Aquí puedes ver la liberación del satélite puertorriqueño:

“Cuando el satélite sale (a órbita), va a empezar a dar vueltas en todos los sentidos. Entonces, hay un sistema de control que lo va a alinear, para que luego la antena pueda mirar hacia la Tierra, porque si la antena está mirando, por ejemplo, hacia el espacio, pues no tenemos comunicación con nuestras antenas”, abundó el profesor.

Una vez completado este proceso, inicia la recopilación de información en vídeos a través de archivos, para futuro análisis en colaboración con la Universidad Central de Florida.

Son millones (de dólares) lo que cuesta colocar algo al espacio. El poner algo en el espacio está sobre alrededor del millón. Eso lo pagó la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio). Uno de los requisitos para que la NASA aprobara esta propuesta es demostrar que tienes la trayectoria y el expertise necesario para colocar algo en el espacio. Nosotros hemos trabajado en esto por 10 años”, agregó.

Instituciones educativas de distintas partes del mundo, desde Estados Unidos hasta Turquía, se han acercado al equipo de la Interamericana para que les ayuden a desarrollar sus propios satélites.

“Ahora mismo tenemos universidades, por ejemplo, de Nueva York, en la Universidad de Michigan, la Universidad de Florida Central. Hay una universidad hasta en Turquía que nos solicitó que fuéramos como profesor visitante para ayudarlos a desarrollar un satélite. Hemos llegado a nivel de Centroamérica, Argentina, mi país de Colombia”, resaltó.

“Ha puesto a Puerto Rico en el mapa en el desarrollo de tecnología como esta. Eso es importante”, agregó.

Cerca de 25 universitarios del Departamento de Ingeniería de la Interamericana en Bayamón participaron en el desarrollo del primer satélite boricua. Uno de ellos, Jesús Marrero Colón, está en su quinto año como estudiante de Ingeniería de Computadoras y es el líder del área de software del PR-CuNaR2.

“Esto es grande, es algo que nos sirve de motivación. Esto es una meta trazada y nos motiva a seguir trazando más, más y más”, compartió con El Nuevo Día. “Pienso seguir en lo que sería el mundo de aeroespacial, si Dios me lo permite desarrollar algo propio y seguir aprendiendo”.

El satélite boricua fue lanzado al espacio el pasado 29 de agosto, a las 3:14 a.m., a bordo de la cápsula Dragon en el cohete Falcon 9, como parte de una misión conjunta entre la NASA y la compañía SpaceX. Al día siguiente, a las 10:40 a.m., la cápsula se acopló a la EEI y el PR-CuNaR2 permaneció allí hasta su lanzamiento a órbita.

Desde esta mañana, el PR-CuNaR2 se encuentra en la órbita 51.6. El equipo escogió esta órbita para que el aparato pase diariamente dos veces sobre Puerto Rico hasta un máximo de 10 minutos.

“En el satélite estamos corriendo un experimento de partículas de diferentes tamaños y diferentes materiales que están flotando y nosotros las estamos grabando. Lo que estamos mirando es su velocidad, su posición, cómo interactúan unas con otras. Eso nos permite verificar las teorías de formación del universo, y verificarlo de manera experimental, con datos”, explicó Rincón Charris sobre el propósito de la misión.

En otras palabras, estas partículas colisionarán simulando la formación de asteroides, planetas y estrellas jóvenes. Una cámara tomará fotos y vídeos de las colisiones para ser enviadas a la Interamericana en Bayamón.

Con un peso de 5.6 libras y mide cuatro pulgadas de ancho por cuatro pulgadas de largo y 12 pulgadas de alto, está preparado para orbitar durante dos años. Mediante la integración de celdas fotovoltaicas, el satélite carga las baterías que le proveen la energía para funcionar. Como no tiene propulsores, será atraído por la atmósfera y se desintegrará sin crear desechos espaciales.

💬Ver comentarios