El satélite boricua viajó a la Estación Espacial Internacional en la cápsula Dragon.
El satélite boricua viajó a la Estación Espacial Internacional en la cápsula Dragon. (Ramón “Tonito” Zayas)

La cápsula Dragon, en donde viaja el satélite boricua PR-CuNaR2, se acopló con éxito este lunes a la Estación Espacial Internacional, anunció la Universidad Interamericana.

“Hoy con mucha emoción y orgullo a través de la tecnología pudimos ver el momento en que nuestro satélite PR-CuNaR2 se acopló a la Estación Espacial Internacional. Esto significa que nuestro satélite está a un paso de comenzar a orbitar el planeta tierra”, expresó el profesor Amilcar Rincón, director del proyecto académico.

Ahora, el próximo paso será en octubre, cuando el PR-CuNaR2 sería eyectado con un brazo extensible de la empresa Nanoracks. Solo resta esperar que la Administración Nacional Aeronáutica y el Espacio (NASA) realice unas pruebas de rigor al PR-CuNaR2 para colocarlo en la órbita 51.6.

El lanzamiento del satélite boricua ocurrió a las 3:14 a.m. de ayer, domingo, desde Cabo Cañaveral. Viajó en una nave de SpaceX cargada con hormigas, aguacates y un brazo robótico de tamaño humano.

El satélite, desarrollado por estudiantes del recinto de Bayamón de la Interamericana, estudiará la formación y desarrollo de asteroides, planetas y estrellas jóvenes.

El PR-CuNaR2 es lo que se conoce como un nanosatélite o satélite pequeño, pues solo mide 4 pulgadas de ancho por 4 pulgadas de largo y 12 pulgadas (un pie) de alto. Pesa 5.6 libras y está hecho de aluminio. Tiene celdas fotovoltaicas (solares), baterías y otros materiales aprobados para utilizarse en el espacio.

En su interior, contiene micropartículas de acero inoxidable y silicio que emulan asteroides. En condiciones de microgravedad, esas micropartículas colisionarán simulando la formación de asteroides, planetas y estrellas jóvenes.

Una cámara tomará fotos y vídeos de las colisiones para ser enviadas a la Inter en Bayamón, donde se analizarán en un laboratorio.

Las imágenes también serán estudiadas por el Instituto Espacial de la Florida y el Departamento de Física de la Universidad de Florida Central, ya que ambas instituciones colaboran con la investigación.

“Cada paso en este proceso de desarrollo e investigación es impresionante y aspiracional. Ver que lo que iniciamos en un salón de clases hace 13 años como una posibilidad ya es una realidad es una gran satisfacción para todos los estudiantes que han sido parte de este proyecto, para mí y para nuestra institución”, concluyó el profesor Rincón.

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