“Estamos siendo cuidadosos”. Experto del DRNA explica el primer avistamiento de esta especie invasiva en la isla.

Una especie de reptil invasivo conocida como “lagarto de fuego” fue avistado, por primera vez, en Puerto Rico, cerca del parque de patinetas de Punta Las Marías, entre San Juan y Carolina, alertó la secretaria del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), Anaís Rodríguez Vega.

Una fotografía, tomada por el pescador recreacional Víctor García, muestra a la Agama agama, con sus colores distintivos, posando en el tronco de una palma en la zona costera.

El director interino de la División de Investigación y Manejo Pesquero del DRNA, Ricardo López, explicó que los colores aposemáticos de la agama común son una estrategia antidepredatoria, ya que deja saber a posibles depredadores que es una especie tóxica o de desagradable sabor.

“Esta especie puede crecer hasta 18 pulgadas de longitud y es oriunda de África subsahariana. Es considerada invasora, especialmente en las zonas urbanas del estado de Florida. Personalmente, he visto poblaciones densas en Fort Lauderdale, donde viven muchos puertorriqueños”, explicó el científico en un parte de prensa.

El experto también destacó que esta especie “es muy conspicua, rápida y activa buscando alimento durante el día, excepto por las horas más calurosas”. Además, que suelen vivir en grupos sociales que incluyen un macho dominante (territorial), cerca de media docena de hembras y machos subordinados.

“El centro del territorio suele estar marcado por la presencia de un objeto físico, como un árbol o una roca, en el que se congregan estos lagartos”, añadió.

Estos lagartos, continuó López, son principalmente insectívoros. y poligínica: un macho con un harén. Puede reproducirse durante todo el año en áreas que reciben lluvias constantes. La hembra cavará y pondrá una nidada de 5 a 7 huevos que eclosionarán en un período de 8 a 10 semanas. En Florida existe evidencia que las hembras pueden poner hasta 27 huevos anuales.

El funcionario también destacó que, aunque esta especie no es venenosa, si una persona es mordida, igualmente la profilaxis sugerida es lavar la herida con agua y jabón para eliminar posibles bacterias.

¿Cómo llegó a Puerto Rico?

Como el avistamiento fue a 1.6 millas del punto más cercano a la pista de aterrizaje y despegue del aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín, López planteó la teoría de que la especie pudo haber llegado al país en uno de los aviones que con frecuencia llegan de Fort Lauderdale.

“Aunque esta especie es difícil de mantener en cautiverio, pues a menudo no logra establecerse o alimentarse bien, no se puede descartar que se pudo dar su entrada a la isla a través del tráfico ilegal de especies como mascotas. Así como puede llegar esta especie, es predecible que otras invasoras lo hagan, especialmente provenientes de los lugares donde la especie se encuentra en altas densidades y hay viajes directos a Puerto Rico, particularmente aquellos lugares que son relativamente de corta distancia y con temperaturas tropicales”, añadió.

Entre otros ejemplos, mencionó las especies basilisco marrón (Basiliscus vittatus) y los lagartos de cola rizada (género Leiocephalus) del estado de Florida.

“Aunque este sea el reporte de un solo avistamiento por un ciudadano interesado, es de por sí una alerta porque ya está demostrada la capacidad que tiene esta especie para invadir y colonizar los ambientes tropicales. Aunque es imposible predecir el efecto que una invasión de esta especie pudiera tener en la ecología, economía y salud pública, debemos ser precavidos y prudentes”, sostuvo López.

Por su parte, la secretaria del DRNA recordó que el traslado de especies del exterior podría ser un delito.

“Aunque no sabemos aún de qué manera llegó el agama, debo reiterar de todos modos que traer especies exógenas a la isla está regulado por normas y reglamentos y requiere permisos del DRNA. No apegarse a estos procesos puede ser un delito y conlleva multas. Estamos sufriendo de una serie de especies exógenas para los que no hay depredadoras naturales, como caimanes e iguanas de palo, entre otras, que son una seria amenaza para la vida humana y/o para otras especies que habitan en la isla”, puntualizó.

Mientras, exhortó a las personas que reporten los avistamientos al Cuerpo de Vigilantes, al teléfono 787-999-2200.

“La colaboración ciudadana es esencial para la preservación y conservación de los recursos naturales. Identificar especies exógenas y alertar a las autoridades es una gran aportación que merece nuestro agradecimiento”, manifestó.

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