Conservan el hábitat de la cotorra puertorriqueña con la siembra de 20,000 árboles nativos

La iniciativa, una colaboración del DRNA, Protectores de Cuencas y el Servicio federal de Pesca y Vida Silvestre, contó con la participación de 75 dueños de terrenos

11 de febrero de 2024 - 4:00 PM

A principios de 2023, el DRNA liberó 17 cotorras puertorriqueñas en el Bosque Estatal de Río Abajo, ubicado entre Utuado y Arecibo. (Jorge A Ramirez Portela)

Como parte de los esfuerzos de conservación de la cotorra puertorriqueña, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y la organización sin fines de lucro Protectores de Cuencas, en colaboración con el Servicio federal de Pesca y Vida Silvestre (USFWS, en inglés), sembraron 20,000 árboles nativos en terrenos privados, localizados entre los bosques de Maricao, Río Abajo y Guajataca.

El proyecto, subvencionado con $594,423 del USFWS, comenzó en 2019 y culmina en febrero, y busca crear corredores ecológicos para aves, con especial énfasis en la cotorra puertorriqueña, especie en peligro de extinción, principalmente, por la pérdida de hábitat.

“A la vez que perdemos nuestros árboles nativos, también perdemos nuestras aves endémicas”, destacó la secretaria del DRNA, Anaís Rodríguez Vega, quien añadió que factores como el paso del huracán María, en 2017, y la deforestación masiva, han contribuido a la perdida de corredores ecológicos. “Proyectos como este ayudan a la conservación de la especie”, añadió.

La iniciativa contó con la participación de 75 propietarios de terrenos en los que se sembraron los árboles, precisó, por su parte, Robert Viqueira, director ejecutivo de Protectores de Cuencas, entidad que estuvo a cargo de la ejecución del proyecto.

“El proyecto fue superacogido. Eran 75 (participantes); nos llegaron más de 125 solicitudes en todo ese proceso. El proyecto, estamos pensando en algún momento duplicarlo para aumentar la cantidad de personas, porque hay mucha gente interesada”, manifestó Viqueira, quien detalló que solo queda pendiente llevar a cabo la siembra en una finca para concluir oficialmente.

Los terrenos donde se realizaron las siembras cuentan con un letrero que reza: “En esta finca ayudamos a conservar la cotorra puertorriqueña y su hábitat”.
Los terrenos donde se realizaron las siembras cuentan con un letrero que reza: “En esta finca ayudamos a conservar la cotorra puertorriqueña y su hábitat”. (Suministrada)

El esfuerzo contempló la siembra de aproximadamente 22 especies de árboles y arbustos, que incluyen el yagrumo hembra (Cecropia schreberiana), la palma real (Roystonea borinquena) y el roble nativo (Tabebuia heterophylla).

“Lo que se busca es que estos árboles sirvan de hábitat para la cotorra, pero también para alimentarse”, explicó Viqueira. Señaló que, a pesar de que el proyecto estaba enfocado en la cotorra puertorriqueña, otras especies se benefician de la siembra.

Asimismo, las áreas seleccionadas para el proyecto responden a los puntos donde el DRNA ha liberado cotorras puertorriqueñas, precisó Viqueira. Los municipios participantes son Adjuntas, Florida, Isabela, Lares, Maricao, Las Marías, Mayagüez, Sabana Grande, San Germán, San Sebastián, Utuado y Yauco.

A principios de 2023, el DRNA liberó 17 cotorras puertorriqueñas (Amazona vittata) en el Bosque Estatal de Río Abajo, ubicado entre Utuado y Arecibo, lo que aumentó la población del ave en estado silvestre en esta área natural protegida a entre 210 y 230 individuos, unos niveles no vistos en 69 años.

“Un compromiso” de los participantes

Para participar en el proyecto de forestación, los propietarios de las fincas debían solicitar y presentar evidencia de titularidad, detalló Viqueira. Luego, personal de la entidad sin fines de lucro y el DRNA evaluaron los terrenos para determinar si, en efecto, había suficiente espacio para sembrar los árboles.

Los participantes firmaron un acuerdo de colaboración, con el que se comprometieron a mantener los árboles sembrados. Empero, no hay una penalidad si los propietarios no cumplen con lo establecido en el documento.

“Es, más bien, un compromiso de la persona, que se compromete a no cortarlo y se compromete a mantenerlo. Pero no se establece una penalidad. No es lo que buscamos; lo que buscamos es que la gente se sienta parte de algo y sienta que es importante”, destacó Viqueira.

Los terrenos donde se realizaron las siembras cuentan con un letrero que reza: “En esta finca ayudamos a conservar la cotorra puertorriqueña y su hábitat”.

El esfuerzo contempló la siembra de aproximadamente 22 especies de árboles y arbustos, que incluyen el yagrumo hembra (“Cecropia schreberiana”), la palma real (“Roystonea borinquena”) y el roble nativo (“Tabebuia heterophylla”).
El esfuerzo contempló la siembra de aproximadamente 22 especies de árboles y arbustos, que incluyen el yagrumo hembra (“Cecropia schreberiana”), la palma real (“Roystonea borinquena”) y el roble nativo (“Tabebuia heterophylla”). (Suministrada)

“Uno de los participantes más grandes fue Para la Naturaleza, que tiene muchas propiedades en esa área y pudieron integrarse”, recalcó el director ejecutivo, quien indicó que se sembraron cerca de 6,000 árboles en tres terrenos de la organización sin fines de lucro.

Además de la donación de los árboles y la siembra, el proyecto incluyó labores de mantenimiento en un término de cuatro meses.

“Durante el período de mantenimiento, si, por ejemplo, algún árbol no se daba muy bien, se reemplazaba”, indicó. “Se le dio una orientación a cada dueño de terreno de cómo mantener esa especie a largo plazo, cómo hacer las podas, cómo controlar las especies invasivas”, continuó.

Buscan más fondos

Cuando finalice el proyecto, dijo Viqueira, la meta es identificar nuevos fondos para, eventualmente, visitar todos los terrenos nuevamente para evaluar los árboles y reemplazarlos de ser necesario.

Rodríguez Vega afirmó, por su parte, que el DRNA busca identificar más fondos federales “para cumplir no solo con este proyecto, sino todos aquellos que sean cónsonos con la misión y visión del Departamento”. La secretaria subrayó, además, que la agencia encamina otros proyectos de reforestación en áreas como el Corredor Ecológico del Noreste.

“Proyectos como este y alianzas con organizaciones sin fines de lucro, como lo son Protectores de Cuencas y otras tantas que tienen alianzas con el Departamento, son la fórmula o la receta al éxito para poder impactar, de manera positiva, nuestros recursos naturales y poder hacer los proyectos de restauración necesarios alrededor de toda la isla”, puntualizó Rodríguez Vega.

Además de la donación de los árboles y la siembra, el proyecto incluyó labores de mantenimiento en un término de cuatro meses.
Además de la donación de los árboles y la siembra, el proyecto incluyó labores de mantenimiento en un término de cuatro meses. (Suministrada)
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