El Cuerpo de Vigilantes del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) investiga la caza “indiscriminada” y presuntamente ilegal de guacamayos en varias urbanizaciones del área metropolitana, confirmó hoy, miércoles, la secretaria interina Anaís Rodríguez.

En Guaynabo, los incidentes ocurrieron en Garden Hills Sur y Torrimar, y además del Cuerpo de Vigilantes, en la pesquisa colaboran el Negociado de la Policía y la Policía Municipal, indicó Rodríguez. Mientras, en San Juan, las capturas se dieron en El Paraíso, en Río Piedras.

“Al momento, no existe en la agencia una solicitud de permisos para la caza o captura de guacamayos en estado silvestre, según disponen la Ley 241 de Vida Silvestre de Puerto Rico y el Reglamento #6765, en los que se establece las especies que requieren un permiso del DRNA para ser capturadas en estado silvestre”, dijo Rodríguez por escrito.

Agregó que, en el caso de El Paraíso, aunque el DRNA no ha recibido querellas, ordenó una investigación “de inmediato” –tan pronto El Nuevo Día divulgó esta tarde las denuncias de los residentes– para determinar la legalidad o ilegalidad de la práctica, detenerla (de ser necesario) e identificar a los responsables.

“Cazar o capturar animales, sin atenerse a las regulaciones establecidas en la Ley de Vida Silvestre y el Reglamento #6765 del DRNA, es ilegal y conforma un delito menos grave, que la ley sanciona con penas de hasta seis meses de cárcel y/o multa no mayor de $500″, indicó, tras precisar que la práctica supone, además, una falta administrativa de $5,000 por cada ejemplar capturado ilegalmente.

Rodríguez explicó que, como norma general, las especies exóticas capturadas solo pueden venderse a un exportador comercial certificado por el DRNA. Comprar especies exóticas a un cazador que no tenga los permisos otorgados por la agencia es igualmente ilegal.

El Negociado de la Policía informó, a través de una portavoz, que “al momento no se han creado” querellas sobre caza o captura ilegal de aves en Garden Hills Sur, Torrimar o El Paraíso.

De noche o madrugada

Los residentes de El Paraíso, entre los que está el ecólogo Ariel Lugo, científico emérito del Servicio Forestal federal y exdirector del Instituto Internacional de Dasonomía Tropical, proveyeron a El Nuevo Día vídeos de las cámaras de seguridad de sus residencias, en los que se observa a personas cargando escaleras y caminando por las calles de la comunidad tarde en la noche o de madrugada.

Según su relato, dichas personas utilizan las escaleras para acceder a los nidos que los guacamayos hacen en las palmas y otros árboles y llevarse los pichones.

Al menos, tres guacamayos adultos han aparecido muertos desde finales de julio, lo que Lugo y otros vecinos atribuyeron a que los perpetradores “acaban con las mamás” que defienden a sus crías.

“Los guacamayos se han convertido en una especie de ave preferida en esta área. Cuando empezaron a llegar a El Paraíso, se convirtieron en la atracción de la urbanización. La gente se alegra muchísimo con ellos y, por eso, ahora todo el mundo está alterado porque no se puede creer lo que está pasando”, dijo.

“Entendemos que el departamento tiene unas épocas de caza, en las que se permite cazar ciertas especies, pero, en términos generales, no se puede cazar aves en los bosques. Sin embargo, de pronto vemos que la política es distinta en la ciudad, bajo la idea errónea de que son invasoras o indeseables, cuando es todo lo contrario”, agregó Lugo, al explicar que, en El Paraíso, hay un parque municipal, por lo que se presume que los guacamayos están protegidos.

Destacó que, en Puerto Rico, “la vida silvestre es como las playas: le pertenece al pueblo”, y el DRNA es su custodio. El gobierno federal no interviene, a menos que sea una especie en peligro de extinción enlistada. Bajo esa premisa de “recurso patrimonial”, afirmó, el DRNA “debe cumplir su función de conservación”.

“Los guacamayos no le hacen daño a nadie. Al estar en la ciudad, no compiten con nada, incluyendo especies en peligro. Son ecosistemas distintos, pero yo no sé si ellos (DRNA) entienden eso. Aquí, hay una oportunidad importante para la protección de la vida silvestre en Puerto Rico”, sostuvo.

Por su parte, Sandra Soto Bayó, también residente en El Paraíso, expresó: “Las agencias tienen políticas bien restrictivas para las especies nativas, pero en el caso de la vida silvestre introducida no se ve lo mismo, y esto puede ser lo que vemos aquí. Pero no puede ser. Esta caza indiscriminada tiene que parar”, afirmó.

Javier Vizcarrondo, administrador de Garden Hills Sur, confirmó que el último incidente ocurrió tan reciente como el sábado pasado. “Se encontró un guacamayo muerto y estamos a la espera de recibir la querella de la Policía”, indicó.

Lugo relató, entretanto, que, “hace varios años”, confrontó a dos individuos que entraron con escaleras a El Paraíso para atrapar pichones de guacamayos. Para su sorpresa, le mostraron un permiso del DRNA autorizando la captura de esa y otras especies invasoras.

Por otro lado, Soto pidió a la agencia que, de aparecer otro guacamayo muerto en la urbanización, se lo lleven y le realicen una necropsia para determinar “las causas reales”. Soto y otros residentes sospechan que los perpetradores envenenan a los adultos al llevarse a sus crías.

Aunque las causas de las capturas están bajo investigación, los vecinos sospechan que los pichones son vendidos en el mercado subterráneo.

Tres guacamayos han aparecido muertos desde finales de julio.
Tres guacamayos han aparecido muertos desde finales de julio. (Suministrada)
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