

19 de junio de 2026 - 1:47 PM

Una técnica no invasiva que utiliza la luz para revelar el contenido oculto de los huevos de gallina podría permitir conocer el sexo de los pollitos antes de su nacimiento y ayudar a frenar la práctica de matar a millones de ellos al nacer si son machos.
Un estudio que publica la revista Newton y encabeza el Politécnico de Milán (Roma) indica que cuando la luz penetra en la cáscara intacta de un huevo de ave, rebota una y otra vez, y los fotones recorren hasta dos metros dentro del diminuto interior del huevo de gallina, de cuatro centímetros.
Las técnicas de espectroscopia óptica, que revelan de forma no invasiva las propiedades físicas, químicas o estructurales de una muestra mediante la luz, se han utilizado tradicionalmente en medicina o para abordar cuestiones agrícolas, como la medición de frutas y madera.
Al iluminar la estructura óptica de los huevos de gallina, los investigadores podrían determinar el sexo del embrión en desarrollo que se encuentra en su interior, evaluar la calidad del interior del huevo y determinar si han sido fecundados.
Aunque estas técnicas basadas en la luz también se han utilizado para estudiar las propiedades de los huevos, “la compleja forma en que la luz se propaga a través del huevo se ignora en gran medida”, explicó Lennard van den Tweel, de la empresa de tecnología de incubación HatchTech B.V. y uno de los firmantes del estudio.
Este fenómeno, que no se había observado hasta ahora, podría ayudar a investigar el contenido del huevo de forma no invasiva, incluso durante el desarrollo embrionario en huevos fertilizados e incubados, lo que permitiría abordar el dilema ético que supone el sacrificio selectivo de los pollitos machos, agregó el investigador.
Dado que los pollitos machos no pueden poner huevos y no crecen lo suficientemente rápido como para resultar rentables, cada año se sacrifican más de 300 millones de ellos poco después de nacer, solo en las incubadoras europeas, señala la revista.
Para investigar las propiedades ópticas aún desconocidas de los huevos de gallina, los investigadores midieron el tiempo que tardan las partículas de luz, o fotones, en las longitudes de onda del espectro visible y del infrarrojo cercano en recorrer distancias específicas a medida que atraviesan huevos enteros.
El equipo estudió el papel de la cáscara del huevo como una esfera integradora que atrapa los fotones dentro del espacio cerrado y analizó el comportamiento de estos a medida que la luz atraviesa las cáscaras, tanto antes de la incubación como durante los ocho días de desarrollo embrionario.
Los investigadores también quieren estudiar cómo cambian los efectos de los fotones que han observado a lo largo del proceso de desarrollo del embrión de gallina, así como las propiedades ópticas de cada uno de los componentes del huevo
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