Para proponer su teoría, el nutricionista se ampara en aseveraciones de que el cáncer no es un enfermedad genética del todo, sino una metabólica. (semisquare-x3)
Para proponer su teoría, el nutricionista se ampara en aseveraciones de que el cáncer no es un enfermedad genética del todo, sino una metabólica. (David Villafañe)

“Una vez puedes corregir el mitocondrio disfuncional, tienes la capacidad, posiblemente, de atacar la base de todas las enfermedades degenerativas, especialmente el cáncer”.

Así explicó el doctor ponceño, Michael González, quien luego de décadas de rechazo a esta aseveración, recibió la validación de su teoría por investigadores, científicos y clínicos de relevancia mundial que ven en esta propuesta un avance que podría cambiar la medicina moderna para siempre. 

El apoyo científico lo recibió con la publicación de sus investigaciones teóricas en diversas revistas médicas. Gracias a estas comunicaciones entre el nutricionista y los expertos interesados en su teoría, se han dado las primeras conversaciones para coordinar un estudio clínico y poner la investigación a prueba. De surgir correcta sería algo innovador en el mundo de la medicina. 

“El último artículo que se publicó sobre corrección mitocondrial es nuestro regalo a la humanidad. Es un resumen de todo lo que yo he hecho en el campo de la investigación durante toda mi vida; desde la high school. Muchas de las ideas mías que se consideraban fuera de rango en el mundo científico por fin fueron aceptadas a través de este escrito que en el mundo científico se conoce como un “concensus paper”, añadió González.

La teoría fue desarrollada completamente en Puerto Rico, bajo el curso del también catedrático de la Escuela Graduada de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas. Con esta publicación, el investigador ponceño logró transformar el paradigma de cómo se estudian y se tratan todas las enfermedades degenerativas, específicamente el cáncer.  

“Siempre se pensaba el cáncer como una enfermedad genética. A partir de este escrito, se plantea científicamente como una enfermedad metabólica primariamente que tiene efectos genéticos. Este detalle puede cambiar todos los parámetros de tratamiento de esta enfermedad”, expuso González, cuyo motor de motivación para estudiar el cáncer lo fueron la muerte de su abuelo, su abuela y su madre a causa de esta enfermedad.  

“Si nuestro concepto expuesto está correcto en su esencia las terapias de cáncer van a cambiar", añadió.

¿Cómo se lograría?

"En adelante, las terapias se enfocarían en recuperar la funcionalidad mitocondrial para que ocurran dos cosas. La primera es que si corriges el mitocondrio vas a tener la energía necesaria para hacer la rediferenciación celular. Esto significa que una célula que se hizo maligna volvería a ser benigna. Si esto no pudiera ocurrir porque el proceso está muy adelantado se puede restaurar apoptosis (muerte celular inducida) y moriría la célula de cáncer. Esto es lo que ocurre, la célula al no tener la energía necesaria tratará de sobrevivir y para sobrevivir se dividirá para mantenerse con vida. Te quedas con dos mecanismos: o hay rediferenciación o hay apostosis; tienes dos formas de eliminar cáncer con la misma terapia", asegura el experto.   

Entre los doctores que han validado esta teoría como una de avanzada en el campo científico se destacan Garth Nicolson, nominado al Premio Nobel; Thomas Seyfried, renombrado investigador que estudia el cáncer como una enfermedad metabólica;  Barry Barclay, destacado científico que identificó las sustancias tóxicas que dañan las mitocondrias; Jaime Matta, considerado como uno de los mejores toxicólogos puertorriqueños; entre otros.  

El concepto de que el cáncer es una enfermedad metabólica se remonta al 1928 con el premio nobel Otto Warburg, ese concepto no me lo adjudico. Mi contribución consiste en haberle dado otro giro a ese pensamiento. Considero que las investigaciones subsiguientes no se hicieron de forma correcta porque una vez que sacas al mitocondrio de la célula, que es su casa, se comporta de un modo distinto. Entonces los resultados que obtienes son resultados in-vitro, distintos a la realidad y no reflejan necesariamente lo que ocurre en vivo. Ese ha sido un gran problema”, concluyó el doctor González.

Para el nutricionista, que cuenta con dos doctorados, la presentación de su más reciente publicación es un sueño hecho realidad que incluyó la ayuda de un grupo de pioneros del campo de la medicina integrativa.

"Mi gratitud como científico va a todos estos excelentes profesionales que son una parte integral de la vanguardia de la ciencia que ayuda al avance del conocimiento científico", puntualizó.

González es uno de los primeros hispanoamericanos y puertorriqueños en ser admitido a la Salón de la fama internacional de medicina ortomolecular en abril de 2016.


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