El Título III de la Ley Helms Burton fue puesto en marcha el mes pasado por el Gobierno de Estados Unidos (EFE/Yander Zamora) (semisquare-x3)
El Título III de la Ley Helms Burton fue puesto en marcha el mes pasado por el Gobierno de Estados Unidos (EFE/Yander Zamora)

La Habana - El mayor efecto de la puesta en ejecución en Estados Unidos del Título III de la Ley Helms-Burton ha sido crear un clima de miedo en la comunidad de negocios, más que provocar una avalancha de pleitos legales, lo que demuestra que la intención de la estrategia estadounidense es minar el clima de inversiones en Cuba, aseguraron hoy empresarios y diplomáticos en la capital cubana.

El Ministerio de Relaciones de Cuba (Minrex) convocó hoy a una charla en hotel El Nacional en la cual el gobierno cubano transmitió a las delegaciones diplomáticas y las empresas que hacen negocios en la isla el mensaje de que el país dará toda la protección legal y logística necesaria ante la aplicación del Título III.

Según las autoridades cubanas, la nueva Constitución, así como las leyes de la isla, protegen a los inversores de cualquier acción contemplada en la Helms-Burton e impide que las entidades, funcionarios o ciudadanos de Cuba colaboren con tribunales estadounidenses o extranjeros para dirimir estos pleitos.

Igualmente, las leyes cubanas estipulan que cualquier empresa o persona que demande a Cuba o a una empresa con operaciones en la isla bajo la Helms-Burton, quedará impedida de hacer cualquier tipo de negocios en el futuro en el país.

Esta ley lo que pretende es ser una amenaza contra las empresas que hacen negocios con Cuba… El Gobierno de Cuba ofrece todas las garantías y protección legal en nuestro país”, dijo el director para Estados Unidos del Minrex, Carlos Fernández de Cossío, en un salón repleto de diplomáticos y empresarios.

El Título III de la Ley Helms Burton fue puesto en marcha el mes pasado por el Gobierno de Estados Unidos tras ser postergado una y otra vez por todos los presidentes estadounidenses desde 1996.

El presidente Donald Trump decidió ponerlo en ejecución como medida de presión hacia Cuba, lo que ha desatado la ira de la Unión Europea (UE), el mayor inversor en Cuba, así como de Canadá, México y Japón, naciones que tienen intereses comerciales en tierras cubanas, pero que también tienen amplias operaciones en Estados Unidos.

El Título III es una sección de la Helms-Burton que permite que ciudadanos o empresas estadounidenses demanden a compañías cubanas o de terceros países que “trafiquen” con bienes nacionalizados tras el triunfo de la Revolución cubana en 1959.

Hasta el momento se han producido cuatro demandas, una por la empresa Exxon-Mobil, que reclama activos a la Cuba Petróleos S.A.; dos contra la empresa de cruceros Carnival, por el uso de muelles que estadounidenses estiman que son de su propiedad; y la otra contra empresas turísticas cubanas por la operación de un hotel en Cienfuegos. Se cuaja, además, un pleito de clases para reclamos similares.

Hasta el momento, fuera de la estadounidense Carnival, no han surgido demandas contra compañías que no sean estatales cubanas.

El motivo de ello estriba en la complejidad para ganar un pleito de esa índole y a la realidad de que los países que podrían estar afectados, como el bloque de la UE, Canadá, México, Japón y el propio Cuba, aprobaron “leyes antídoto” que neutralizan y penalizan en esas naciones las acciones que se tomen en los tribunales de Estados Unidos.

El embajador de la UE en La Habana, Alberto Navarro, expresó que las acciones legales no serán tan numerosas como se ha especulado y que el daño mayor que ha provocado la acción de Estados Unidos es crear un clima de confusión, por lo que llamó al gobierno cubano a aprovechar la coyuntura y crear un marco más flexible y productivo para la inversión extranjera y el comercio como una medida para salir del subdesarrollo.

Inivitó a Cuba a unirse al convenio de colaboración económica que la UE pondrá en marcha el año próximo y  adelantó que en los próximos meses visitarán la isla importantes dirigentes europeos para cerrar acuerdos. Las visitas enviarán, igualmente, el mensaje de que la UE defenderá sus intereses en Cuba y sostendrá el interés del bloque europeo de invertir en la isla a largo plazo.

El presidente de la Asociación de Comerciantes Españoles en Cuba, Xulio Fontecha, indicó que, más que las posibles demandas, los empresarios temen a las presiones externas que han venido con el clima creado por la política de Estados Unidos.

Afirmó que los empresarios españoles ha recibido todo tipo de amenazas por operar en Cuba y que algunos de sus suplidores en el extranjero han prohibido que importen sus productos a la isla por temores a represalias.

Explicó que algunos bancos, como en Panamá y Costa Rica, han dejado de hacer transacciones hacia y desde Cuba por miedo a sanciones, lo cual complica el clima de negocios.

El francés Christian Noel Fournier, quien opera una importadora de cosméticos, bebidas y otros vienes desde Francia, aseguró que el mayor problema es el “miedo”, más que el tema legal, porque “muchas marcas me están pidiendo que las retire del mercado cubano, porque no entienden lo que pasa y quieren evitar problemas”.

El empresario instó a las autoridades cubanas y a las europeas, a iniciar un proceso didáctico, que enseñe que no hay nada que temer si se hace todo bajo el marco regulatorio para el caso cubano.

La italiana Lucía Altieri, quien desde 1989 opera en Cuba, reveló que tenía cerrado un acuerdo para la exportación a Italia de langostas y camarones cubanos, pero que el negocio se cayó “con los contenedores preparados”, por la aprobación del Título III.

“Hay mucho miedo, pero tenemos que luchar contra él y enfrentar a Estados Unidos y su política”, sostuvo la empresaria.  


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