El presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel (semisquare-x3)
El presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel. (EFE)

La Habana, Cuba - Los efectos de la presión económica desatada por Estados Unidos han comenzado a sentirse en Cuba, que sufre los primeros visos de problemas de abastecimiento y de financiación, los cuales se sienten de lleno en los mercados cubanos, donde la población empieza a pasar más trabajo del normal para conseguir los insumos básicos.

El propio presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció la coyuntura especial que vive el país en una visita oficial que hizo el miércoles a la provincia oriental de Granma.

“Sabemos que estamos viviendo tiempos difíciles”, dijo Díaz-Canel. “Hemos tenido problemas de abastecimiento, de financiamiento y otras limitaciones producidas por las nuevas medidas de Estados Unidos, la persecución financiera y el recrudecimiento del bloqueo”, expresó.

Son tiempos difíciles y los cubanos fueron alertados sobre la ola que les viene para encima desde el pasado 10 de abril, cuando en el discurso de proclamación de la nueva constitución, el expresidente y primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), Raúl Castro Ruz, sostuvo que “es necesario que estemos alertas y conscientes de que enfrentamos dificultades adicionales y que la situación pudiera agravarse en los próximos meses.  No se trata de regresar a la fase aguda del Período Especial de la década de los años 90 del siglo pasado; hoy es otro el panorama en cuanto a la diversificación de la economía, pero tenemos que prepararnos siempre para la peor variante”.

Esos “tiempos difíciles” comienzan a sentirse en las calles, donde los cubanos pululan a diario para conseguir los insumos básicos de alimentación, transporte y tratamientos médicos.

El primer gran golpeado ha sido el subsidio estatal a través de la llamada “libreta de abastecimiento”, un modelo parecido al sistema de cupones estadounidense, pero que en Cuba constituye la fuente principal de alimentos en la mayoría de los hogares.

No ha habido un pronunciamiento público en cuanto al nivel de los recortes, pero El Nuevo Día ha consultado con diversas familias cubanas y todas reportan que se le notificaron reducciones en casi todos los renglones de consumo, como los huevos, el aceite, la leche, el pan y las carnes.

Lo mismo ocurre con las medicinas, que suelen darse de manera gratuita o a precios altamente subvencionados, las cuales están siendo racionadas y no se permite adquirir más allá de las dosis básicas.

Un ejemplo de los problemas de abastecimiento son los huevos, que nunca faltan en la canasta básica cubana. Su venta fuera del sistema de la libreta de abastecimiento ha sido prohibida y es sumamente difícil conseguir huevos en los mercados estatales comunes, por lo que un cartón de 30 unidades que costaba entre $1.50 y $2.00, hoy se vende, si se encuentra, a entre $4.00 y $6.00, dependiendo la zona.

Con el pollo, el aceite y la harina pasa más o menos igual, sólo que lo que se adquiere en los mercados está limitado a dos unidades por persona.

No hay una situación de falta de abastecimiento generalizada ni gente pasando hambre, como ocurrió en el llamado periodo especial tras la caída de la Unión Soviética, pero sí se ha hecho más difícil conseguir los productos esenciales.

El problema de escasez surge porque la producción nacional se ha visto mermada por la falta de pago a suplidores de insumos como alimento animal, piezas de remplazo para las fábricas o combustible para la cadena de distribución.

“Está duro conseguir pollo, conseguir huevos y hasta puerco. He tenido que ir a cuatro mercados distintos y hacer colas de hasta dos horas para poder comprar algo de pollo y aceite. Yo no quiero vivir otro periodo especial”, dijo a El Nuevo Día la habanera Rosa Delia Alexander, de 73 años.

El origen de la crisis se explica desde dos variantes.

La primera estriba en el bloqueo o embargo económico de Estados Unidos, el cual se ha recrudecido desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, quien ha presionado con dureza a la isla, sobre todo, desde que estalló el conflicto político en Venezuela.  

Cuba venía de un periodo de gracia económica provocado por el acercamiento promocionado por la administración de Barack Obama, pero ese crecimiento se derrumbó y la presión de Trump, que incluye desde el intento de bloquear el suministro de petróleo venezolano hasta la expansión del alcance de la Ley Helms-Burton, se ha convertido en un problema serio para la débil economía de la isla, que se espera apenas crezca un nominal 1.0 por ciento este año.

La estrategia de Estados Unidos se ha centrado en generar suficiente incertidumbre para persuadir a los potenciales inversores de poner dinero en Cuba, a los tanqueros internacionales de llevar petróleo venezolano subvencionado a los puertos cubanos y de disuadir a los viajeros estadounidenses de dejar dólares en el país, de modo que la disponibilidad de efectivo se reduzca y provoque una crisis de disponibilidad de divisas aguda.

La segunda causa se origina en el daño autoinfligido. La ley de inversión extranjera no acaba de afincarse debido a la extensa burocracia y a las intenciones del gobierno cubano de crear empresas con capital privado, pero manteniendo el control mayoritario sin hacer inversiones de capital, lo cual desmotiva a los inversores.

Por otro lado están la corrupción y la ineficiencia, que tiran por la borda importantes recursos de importación o limitan la producción nacional, lo cual inglige un daño doble a la economía, a lo que se suman los problemas estructurales comunes de un modelo socialista, como la alta subvención de alimentos y servicios de salud.

La combinación de ambos factores ha derivado en la acumulación de deuda hacia los suplidores internacionales, quienes han limitado sus importaciones o las han detenido por completo, hasta tanto Cuba comience a pagar deudas retrasadas, algunas de las cuales datan de tres años.

Sólo en el caso de España, la deuda ronda los $400 millones, por lo que el gobierno español estableció un programa de incentivos que permitirá a los empresarios cobrar su dinero, mientras Cuba asume la deuda directamente con el Estado español, dejando vía libre a restablecer el comercio y las nuevas inversiones, pero comprometiendo a las autoridades cubanas a hacer los pagos correspondientes o exponerse a perder ese fondo de asistencia.

Díaz-Canel asegura que Cuba sacará los pies del plato y que la estrategia de Estados Unidos no los doblegará.

“Vamos a salir adelante”, dijo el presidente cubano. “Nada de eso nos amilana y con firmeza vamos a seguir combatiendo y vamos a seguir venciendo. Ese es el mayor homenaje que podemos hacer a Fidel y la mejor manera de perpetuar la Revolución”.


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