La investigación sobre el asesinato de Carlos Muñiz Varela aún no ha sido esclarecida. (GFR Media)

La Habana, Cuba - Poco antes de las seis de la tarde de 28 de abril de 1979, se escucharon nueve detonaciones en la calle California, de Guaynabo. Desde un auto habían baleado a Carlos Muñiz Varela, un joven de 25 años que manejaba otro vehículo y lo estrelló contra un árbol cuando le alcanzaron dos de los plomos. Murió poco después en un centro médico por uno de los disparos en la cabeza.         

Muñiz Varela había emigrado de niño desde Cuba a Puerto Rico. Para la fecha de su muerte era presidente de la Agencia de Viajes Varadero, con la que llevaba turistas a la isla socialista y un activista pro-diálogo entre los exiliados cubanos y el gobierno de Fidel Castro Ruz, mediante la Brigada Antonio Maceo, además de simpatizante de la independencia boricua, por lo que se convirtió en blanco de los grupos más extremistas de la oposición a la Revolución Cubana que operaban en la “Isla del Encanto”.

Aquel crimen no ha sido resuelto y a 40 años de los sucesos, publican en Cuba, país natal del empresario asesinado y con el cual mantuvo una estrecha relación, el libro de investigación “La contrarrevolución cubana en Puerto Rico y el caso de Carlos Muñiz Varela”, que ya tuvo salida por la puertorriqueña Ediciones Callejón (2016 y 2017) y ahora podrá leerse en la “Mayor de las Antillas”.      

Raúl Álzaga Manresa y Ricardo Fraga del Valle, amigos de Carlos Muñiz, y el profesor y exdiplomático cubano Jesús Arboleya, firman el volumen que vendió miles de ejemplares en Puerto Rico y levanta expectativas en Cuba, donde la víctima es considerada un mártir, a tal punto que el presidente Miguel Díaz-Canel mencionó el caso en una reunión con emigrados cubanos en Estados Unidos durante su primera visita como mandatario en 2018.      

 “Él ha sido una figura venerada en Cuba, sus luchas todo el tiempo fueron a favor de esta isla, hay escuelas aquí que llevan su nombre, creo que el libro tendrá muy buena recepción”, explica Jesús Arboleya a El Nuevo Día.

Para el prestigioso analista de las relaciones Cuba-Estados Unidos, “la riqueza de este libro está sobre todo en que traza la investigación de la muerte Carlos en la mayor parte de los casos a partir de fuentes primarias, documentos oficiales desclasificados del FBI, la CIA, la Policía de Puerto Rico”.

Editado en Cuba por el sello Ciencias Sociales y ya en librerías, el volumen da cuenta de una exhaustiva pesquisa independiente llevada a cabo por Álzaga, Fraga y la familia Muñiz, quienes trabajaron durante años, y trabajan aun, para desbaratar los nudos que en varias etapas se han establecido para la investigación, tanto por las autoridades federales y la policía de Puerto Rico, como en el FBI, la CIA y otras entidades norteamericanas.

El abogado y exdiplomático Ricardo Alarcón, quien fuera presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba, afirmó en las palabras de prólogo que el texto “más que necesario, es imprescindible” y “por muchos conceptos, una obra extraordinaria”.

“Él (Muñiz) sintetiza, en su existencia breve y heroica, la hermandad entre dos pueblos. Hacerle justicia es indispensable para que de verdad pueda haber una convivencia civilizada entre las dos islas y el imperio que las trató siempre como territorios que le pertenecían”, escribió Alarcón.

En el volumen se incluyen capítulos destinados a relatar las conexiones históricas de los pueblos boricua y cubano durante el siglo XIX y la primera mitad del XX, así como el involucramiento de los cubanos emigrados luego de la revolución de Castro Ruz, en áreas importantes de la sociedad puertorriqueña, como la publicidad, el comercio, los medios de comunicación y otras empresas.

También abunda en el surgimiento y acción durante un período de convulsión política de organizaciones radicales de derecha como el Frente Revolucionario Democrático (FRD), Alfa 66, los Comandos L, la Representación Cubana en el Exilio (RECE), la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), Frente de Liberación Nacional Cubano (FLNC), Omega 7 y Comando Cero, entre otras, muchas de ellas reconocidas como “terroristas” por la propia inteligencia estadounidense.

El caso de Muñiz Varela no fue aislado, sino que, sostienen los investigadores en el libro, es el más visible de un contexto político de “Guerra Fría” contra el comunismo, que en Puerto Rico se expresó particularmente con otras acciones, como el asesinato del hijo de Juan Mari Bras, Santiago Mari Pesquera (en 1976); el de dos jóvenes independentistas en el Cerro Maravilla (julio de 1978), y el secuestro y desaparición de otro cubano en Puerto Rico, Orlando Canales (1986).

Según Fraga del Valle “el libro le proporciona al lector una mirada nunca radiografiada con tanta exactitud y rigurosidad investigativa de esa violenta época que en Puerto Rico nos tocó compartir, sufrir y luchar junto al pueblo cubano”.

Los autores tienen grandes expectativas con el lanzamiento en La Habana, que oficialmente será en septiembre durante la Semana de Solidaridad con Puerto Rico.

“Su salida amplía el marco de influencia y conocimiento por parte del lector en cuanto a la relación histórica de cubanos y puertorriqueños, con sus virtudes y defectos. Es un instrumento no solo para analizar y narrar una realidad sino para impulsar y crear un estado de opinión que permita investigar y esclarecer el asesinato de Carlos Muñiz”, explicó Álzaga Manresa, quien cree que las más de 400 páginas del libro, en las que se señalan sospechosos y cómplices, “están vivas”, pues son agenda pendiente para la justicia boricua, cuyas autoridades en la persona de la hoy gobernadora Wanda Vázquez se comprometieron a trabajar el caso.

Álzaga Manresa sostiene que “ya se tiene un expediente criminal digitalizado de casi 800 páginas, reduciendo las posibilidades que las evidencias recopiladas se vuelvan a extraviar, perder o destruir, algo que ha ocurrido en el pasado como parte de una línea invisible o no tan invisible por encubrir y obstaculizar la investigación”.

Sin embargo, si las vías no estuvieron expeditas para el esclarecimiento del asesinato de Carlos Muñiz Valera durante la administración de Barack Obama, aunque se lograron avances, y ahora en la era de Donald Trump el panorama se ha tornado incierto, tanto por el desinterés de la Casa Blanca de llegar a una relación normal con el gobierno cubano, como por la convulsión política y administrativa que vive Puerto Rico.

“En los últimos dos años se han logrado importantes conversaciones y acuerdos entre las autoridades federales y locales para trabajar en unas direcciones concretas que permitan concluir dicha investigación. Se esperaba que en las últimas semanas se realizarán pasos en esa dirección, pero la crisis política del país ha puesto en espera dichas gestiones, siempre con el temor que se tenga que empezar de nuevo a partir de la última etapa que se había alcanzado”, dijo el empresario, quien continuó por décadas con el negocio de viajes de su amigo.

El profesor Jesús Arboleya, quien cree que el libro “tiene a su favor ser prácticamente el relato de un caso policíaco”, no duda en calificar los casos mencionados como “crímenes políticos que tuvieron mucha repercusión y forman parte del reclamo, no sólo de la izquierda, sino también de otros sectores que quieren que se haga justicia”. 


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