La banda Blondie, liderada por la cantante Debbie Harry. (horizontal-x3)
La banda liderada por la cantante Debbie Harry ofreció anoche el primero de dos conciertos en Cuba. (blondie.com)

LA HABANA, Cuba.- Entre la nostalgia de quienes crecieron en las décadas del 70 y el 80 del pasado siglo, y el descubrimiento de las nuevas generaciones, se movió el primer y vibrante concierto en Cuba de la banda norteamericana Blondie.

La alineación legendaria del punk, el new wave y el pop actuó a teatro lleno en la capital de la “Mayor de las Antillas”, e incluso quedaron personas merodeando en las afueras del Mella, una de las más importantes salas de presentaciones del país. Algunos espectadores hicieron fila durante ocho horas para llevarse una entrada.

El espectáculo abrió con el grupo Síntesis, uno de los más experimentales de los últimos 30 años en Cuba y nominados al Latin Grammy 2002 por el CD “Habana a flor de piel”. Su propuesta que combina el rock con la herencia rítmica afrocubana fue muy aplaudida, un buen preámbulo para la entrada de una banda como Blondie, también abierta a beber de disímiles referentes.

Luego de cinco temas de los cubanos, todo estaba listo para que los autores del hit “Call me” irrumpieran en escena ante un público ansioso por rockear y compuesto, además, por decenas de norteamericanos que se enrolaron en un viaje de cuatro días de intercambio cultural, cuyo plato fuerte son los conciertos de Blondie, grupo de más de 40 años de historia e integrante del Salón de la Fama del Rock & Roll.

La vocalista Debbie Harry, de 73 años, irrumpió en escena con desenfado y al mejor estilo punk, portando una chaqueta donde se leían en varios idiomas un mensaje ambientalista. La acompañaban Christopher Stein (guitarra), Leigh Foxx (bajo), Matt Katz-Bohen (teclados y sintetizadores) y Tommy Kessler (guitarra).

“Hemos deseado estar aquí por mucho tiempo, gracias por hacerlo realidad, ¿están felices?”, dijo Harry ante un público fascinado, y agregó que es “muy excitante estar aquí, gracias”.

Exponentes del calibre como Audioslave, The Dead Daisies y Rick Wakeman ya vinieron a Cuba, pero luego de los míticos Rolling Stones, Blondie es la primera gran banda en pasar por encima de las tensiones políticas agravadas con la administración de Donald Trump y llegar hasta la “Mayor de las Antillas”, donde los numerosos fanáticos del rock se resignaron a seguir a sus ídolos internacionales desde muy lejos.  

Una quincena de canciones coreadas en su mayoría por los asistentes bastó para que los músicos parecieran encontrarse “como en Nueva York”, según afirmó la propia Harry. No faltaron clásicos de su repertorio cuya sonoridad se alimentó de las sonoridades latinoamericanasy caribeñas, como “Rapture”, “The tide is high” y “Sugar on the Side”.

“Heart of glass”, el tema del gran álbum Parallel Lines con el que tendieron un puente incomprendido en su momento entre el punk y la música disco, levantó a todo el teatro de sus asientos. Espectadores de varias generaciones fueron seducidos por la estética “ochentera” de los videos proyectados y por el carisma de Debbie Harry, quien aunque algo más moderada en su performance todavía es dueña de una energía impensable si no fuésemos testigos de su actuación, y de su voz que aún está al servicio y a la altura del show.

Canciones emblemáticas como “Atomic” contaron con la ejecución impecable de poderosos solos de guitarras, especialmente del virtuoso Tommy Kessler, y la colaboración del cubano Degnis Bofill en las congas de “Rapture”, entre otras. Por último, “The tide is high” reunió en el escenario a ambas bandas en una misma interpretación y Síntesis fue muy elogiada.

Hoy, sábado, en la noche Blondie sube a escena para el segundo y último de los conciertos pactados, en el que los acompañará durante el preámbulo el cantante y compositor cubano David Torrens.


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