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Arturo Norat codueño de Víktor Pollo en Kissimmee, sirve una amplia porción de pollo asado para un cliente.
Arturo Norat codueño de Víktor Pollo en Kissimmee, sirve una amplia porción de pollo asado para un cliente. (Carla D. Martínez Fernández)

Kissimmee, Florida – La franquicia de comida puertorriqueña Víktor Pollo hizo su entrada oficial al mercado de Florida, y en las tres semanas desde que abrió el primer establecimiento, su famoso pollo ha cautivado los paladares tanto de la diáspora boricua como de los comensales estadounidenses.

Como muchos de los empresarios puertorriqueños que han hecho el “cross over” a Florida, la idea de abrir una sucursal en Florida Central venía rondando la cabeza de Arturo Norat y su esposa Shayra Santiago, dueños fundadores de la cadena boricua.

Pero no le dieron serio pensamiento hasta que cientos de sus clientes, que se habían mudado a estas tierras luego del huracán María en el 2017, comenzaron a escribirle para que trajera el famoso pollo.

“Empezaron a escribirnos por Facebook que viniéramos para acá”, dijo don Arturo. En junio realizaron un viaje exploratorio, identificaron el establecimiento y, en apenas cuatro meses, abrieron su primer restaurante de expansión en los Estados Unidos. Ubicado en el 1220 W Vine Street en Kissimmee, el establecimiento es fácil de reconocer gracias a su rótulo rojo que muestra un pollo con birrete al que le acompaña el lema “El maestro del pollo”.

Los negocios boricuas que venden pollo asado abundan en Florida Central, cada uno con su sazón distintiva. Pero en Víktor Pollo apuestan a una fórmula que podría explicar el tránsito pesado que ha generado el establecimiento sin publicidad alguna. Es una receta secreta pero se trata de una salsa  especial que aplican a los pollos en los últimos 15 minutos en el horno.

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Y claro, el pollo es fresco. Lo compran en una granja cercana de la Florida Central para garantizar el mejor sabor posible, explicó Shayra Norat, una de las hijas del matrimonio, y quien está a cargo de la tienda de Kissimmee con lo cual el matrimonio hace un pase de batón a la nueva generación.

A lo anterior se sume un ingrediente irresistible en estos tiempos: el precio de la comida. Por ejemplo, por $6.25 se puede llevar medio pollo, arroz con gandules y viandas. Con $9.25 le puede agregar a lo anterior una orden de costilla y longanizas que traen cada semana desde Coamo. El combo familiar, que incluye un pollo entero, costillas, arroz con gandules y yuca le costaría $24.95. Advertencia: las porciones son generosas.

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“Y el arroz es grano mediano. Como aquí no se consigue, lo tenemos que traer desde Puerto Rico”, dijo la joven Shayra al explicar que este tamaño de arroz es el preferido por los puertorriqueños. A ese menú se agregan los plátanos maduros y la batata y postres como los flanes y tres leches, entre otros.

Esta aventura astronómica de los Norat comenzó hace casi 30 años cuando Arturo y su esposa abrieron “El fogónde Arturo” en Ponce, donde se vendía pollo, lechón y otros platos criollos y que estaba debajo de un árbol de algarrobo. Más tarde, lo vendió para darle vida a Víktor Pollo en su natal Coamo.

¿De dónde sale el nombre? Don Arturo contó que así se llamaba un empleado que tenían en el negocio y que era famoso en Coamo por lo mucho que sabía a la hora de asar pollo.

Lo que tal vez no imaginó ese empleado era que su nombre se convertiría en una marca desplegada en un food truck en Santa Isabel cerca de la salida a la autopista; en un vagón en Guayama, en el sector Melania; en otro negocio en Coamo, donde antes estaba su competidor; en un vagón en el barrio Coto Laurel de Ponce; en otro en Villa del Carmen, cerca del Pince Hilton; y un vagón en Caguas.

“Estoy en proceso de abrir otro en el Barrio Beatriz de Cayey, pero llevo cuatro meses esperando por los permisos. Y mientras eso pasaba, abrimos este en Kissimmee”, dijo don Arturo quien asombrado con la avalancha de gente que ha llegado a este establecimiento ya le está dando vueltas en su mente a la idea de abrir en Poinciana y en Tampa.