Raúl Orellana, quien estuvo presente el día que Nikolas Cruz asesinó a 17 personas en la escuela superior Marjory Stoneman Douglas en Parkland, fue admitido como el único alumno en todo Estados Unidos para estudiar trompeta en la prestigiosa y exclusiva escuela de música Curtis Institute de Filadelfia.

Orlando.– En momentos en que las noticias que fluyen desde la escuela superior Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida, se concentran en la matanza de 17 personas ocurrida en 2018 y, más recientemente, en dos suicidios vinculados al tiroteo, un joven puertorriqueño de 18 años ha cambiado la tónica lúgubre en esa ciudad.

Raúl Orellana, estudiante de ese plantel y que estaba en la escuela ese trágico 14 de febrero del año pasado, fue admitido como el único estudiante seleccionado en todo Estados Unidos para estudiar trompeta en la prestigiosa y exclusiva escuela de música Curtis Institute de Filadelfia.

El día que Nikolas Cruz entró a la escuela Marjory Stoneman Douglas y disparaba a diestra y siniestra, Orellana estaba en el edificio de al lado en su clase de banda.

Se activó la alarma de incendio y empezamos a salir y mientras salía escuché los disparos”, contó el joven.

En la tragedia murieron dos integrantes de esa banda: un trombonista y una joven bailarina, narró. En honor a ellos y al resto de las víctimas Orellana se propuso perfeccionar su talento como trompetista, pero era algo que, en ese momento, veía como un pasatiempo. En su menta estaba la meta profesional de convertirse en médico.

Cuando ocurre la masacre, la banda de la escuela llevaba tiempo ensayando para un evento en el Carnegie Hall en Nueva York, una plaza anhelada por muchos músicos y artistas. Lograron ese acceso a la codiciada tarima, luego que su banda fuera una de las seleccionadas tras participar en el New York Windband Festival.

“Pero como había ocurrido la tragedia, no sabíamos qué iba a pasar. No sabíamos si íbamos a ir. Pero el director y nuestros padres pensaron que era bueno que asistiéramos pues iba a ser una manera de demostrar que somos fuertes. Además, esa era la forma en que íbamos a rendirle tributo a nuestros compañeros que murieron”, dijo Raúl.

La experiencia en el escenario le cambió la vida. “Ver que la música puede sanarte aun luego una tragedia tan grande como esa, me hizo pensar que ser música es lo que quiero ser como profesional”, contó.

Esa experiencia le fue abriendo puertas a campamentos especializados de música, logró interactuar con músicos de orquestas sinfónicas y con otros estudiantes, la mayoría más adelantados con él musicalmente.

“Yo empecé a tocar la trompeta cuando tenía como 12 ó 13 años, cuando llegué a sexto grado. Tomaba clases de banda y en esa clase te ponen a tocar todos los instrumentos, pero los maestros me recomendaron que la trompeta era el instrumento que debía escoger pues lo hacía bien”, contó el joven quien se mudó a Florida en el 2011 cuando la empresa para cual trabaja su padre lo transfirió a Fort Lauderdale, como a media hora al sur de Parkland.

Tras decidir que quería ser trompetista profesional de música clásica, Raúl comenzó a identificar universidades y escuelas de música. Su lista la encabezaba el Curtis Institute de Filadelfia.

“Fue la escuela que más me gustó pues el maestro de trompeta allí es el trompetista principal en la Orquesta Sinfónica de Filadelfia, David Bilger”, dijo.

Pero tenía otras audiciones, una de ellas en la escuela de artes Juilliard en Nueva York. Pero el cambio de temperatura (en Florida estaba en los 70 grados y en Nueva York en los 20) le afectó su desempeño en esta prueba. “Fue la peor audición que he hecho y temía que me pasara lo mismo en Curtis Institute”, contó.

Antes de la audición en Curtis Institute, tuvo que enviar un video donde aparece tocando la trompeta. Era parte de los requisitos iniciales. Cerca de 100 jóvenes enviaron grabaciones.

De ese grupo, escogieron a 22 para una audiencia en persona y Raúl quedó entre los seleccionados. De esos 22 quedaron cuatro entre los que había estudiantes más experimentados, incluyendo algunos que ya habían completado su bachillerato en música. De esos cuatro, solamente uno sería escogido.

“Me fui y al día siguiente recibió un email del profesor de trompeta David Bilger preguntándome en qué posición de preferencia de mi lista de escuelas tenía a Curtis Institute. Le dije la verdad: que era mi primera opción. Una semana después me volvió a escribir pidiéndome mi número telefónico pues necesitaba hablarme. Pensaba que era para explicarme por qué no me habían seleccionado”, contó.

La llamada se materializó al día siguiente. Y como todo joven, pidió privacidad a sus padres en lo que atendía su llamado. Claro, sus padres se encargaron de merodear a Raúl mientras hablaba por teléfono, tratando de disimular el desespero de conocer el veredicto. Desfilaban de un lado para otro por la casa como si tuvieran tareas que hacer, cuando en realidad perseguían pescar en el aire alguna pista que es aliviara la ansiedad de conocer cuál fue la decisión.

Raúl, fuiste el único estudiante admitido. Te hemos escogido a ti”, le dijo el Bilger quien no sólo fue el mensajero de la noticia, sino que será el profesor del joven boricua.

Orellana contó que lloró de emoción junto a sus padres y que el próximo 4 de agosto se mudará de Parkland a Filadelfia a emprender un camino que lo llevará a poner el nombre de su islita en el mapa de los logros.

“Trabajé mucho para lograr esto, pero también lo hice porque sé que la música puede cambiar vidas como lo hizo con la mía tras esta tragedia. Es lo que quiero lograr y demostrar que aun cosas tan negativas pueden convertirse en algo positivo”, dijo.


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