Familiares y amigos recuerdan a las víctimas.

Orlando – Marely Menéndez cruzaba a pie y a toda prisa la avenida Orange en Orlando dejando atrás el edifico de lo que fue la discoteca Pulse y que ahora es un monumento interino en honor a las 49 víctimas que perecieron la madrugada del 12 de junio, hace exactamente tres años.

Caminaba rápido tratando de esquivar el agresivo tráfico de la mencionada vía, pero su ligereza era también por el coraje que sentía. “Quitaron todas las fotos de nuestros muchachos que habíamos puesto allí”, dijo Menéndez, original de Manatí, mientras señalaba hacia atrás en dirección a la discoteca. “Me siento decepcionada. Vinimos para ver sus fotos, no las de otras personas que no fueron víctimas”, añadió.

“Esto todo se ha comercializado”, dijo al referirse a un quisco en una esquina de la antigua discoteca donde vendían camisetas, alfileres y otros recordatorios. “Hay que ver quién está cogiendo eso dinero”, agregó la madre de Gilberto Ramón Silva Menéndez, de 25 años, y quien murió esa madrugada.

“Yo iba a ir esa noche a la discoteca, pero no me había pintado el pelo y no iba a ir así. Mi hijo, que era el que me arreglaba el pelo, me dijo que me lo lavara y me fuera así, pero no. Algo grande evitó que yo fuera esa noche”, dijo al otro lado de la acera del lugar de la tragedia y a donde llegaban calladamente personas a dejar flores, a tomar fotos y a observar el lugar.

“Esa noche era el cumpleaños de la expareja de mi hijo. Aunque ya no estaban juntos se llevaban muy bien. Iban a celebrar en Pulse”, agregó la mujer quien vive en Orlando hace cinco años. “Pero esa noche recibió siete tiros por la espalda y esos fueron tiros de la Policía”, declaró molesta. Ella es parte de las familias que ha entablado demandas contra la Uniformada y también contra los dueños de Pulse.

Algunas familias sostienen que algunas víctimas de esa tragedia murieron tras ser alcanzadas por balas de los agentes durante el intercambio con el pistolero Omar Mateen, quien abrió fuego esa madrugada en la discoteca, conocida por ser frecuentada por personas de la comunidad homosexual pero también por heterosexuales.

También han demandado a los dueños de la discoteca sosteniendo que en el lugar no había suficiente seguridad. “Lo que había era un policía, que cuando empezaron a disparar, ya se había ido detrás de un muchacho que era menor, que no tenía identificación y trataba de entrar a la discoteca”, comentó Marely.

“Este dolor no para. Cada vez es peor, aunque también lo recuerdo con alegría pues mi hijo era un charlatán, un gran bailarín. Era tremendo. Él siempre quiso ser famoso y, pues…lo logró”, dijo la madre.

Como una hora antes, en el centro de Orlando, familiares y amigos de las víctimas se congregaron en la rotonda exterior de la Iglesia Metodista Unida de Orlando en donde se efectuó una ceremonia de recordación. Durante ocho minutos se leyeron los nombres de las 49 víctimas y, por cada uno de ellos, se escuchó una campanada de la iglesia.

Los nombres fueron leídos por tres personas. Una de ellas era la puertorriqueña Mayra Alvear, cuya hija Amanda, también murió en esa tragedia. Mayra se convirtió en una de las voces más prominentes luego de la tragedia por su dramático llamado a la unidad y la compasión.

Uno de los aspectos más llamativos es que su liderato a favor de las comunidades LGBTT es que su hija fallecida no era homosexual. La joven estaba en la discoteca pues Pulse celebraba esa noche su fiesta latina y era un lugar frecuentado también por hispanos en general.

Esa madrugada del 12 de junio de 2016 el ritmo y el volumen alto quizás de un merengue o una salsa afincada impidió que se escuchara el “bip” de algún reloj cuando dieron las 2:00 a.m. Pero varios minutos más tarde el ruido sordo de una carretilla de detonaciones interrumpió la fiesta y convirtió la celebración en una tragedia que hoy, tres años más muchos recuerdan en esta ciudad.

“Hay un legado mayor que esta tragedia y es el de unir a la gente y que haya tolerancia”, dijo Alvear en un aparte luego de la ceremonia.

Hoy, el gobernador republicano de Florida, Ron DeSantis, ordenó que en todo el estado las banderas ondearan a media asta en memoria de los que fallecieron esa madrugada en la discoteca y firmó una ley para declarar el 12 de junio de cada año como el Día de Recordación de la Tragedia de Pulse. La orden estipula que, en esa fecha, cada año, a las 9:00 a.m., se observará un momento de silencio en honor a los que murieron.

Por su lado, el congresista puertorriqueño, el demócrata Darren Soto, suscribió una medida para que el área donde ubicaba la discoteca como se designe de forma oficial como un lugar conmemorativo. El proyecto de ley fue suscrito también por los congresistas Stephanie Murphy y Val Demmings.

Asimismo, el exgobernador y ahora senador federal Rick Scott presentó una resolución para honrar hoy a las 49 víctimas de esta tragedia. La resolución, suscrita por el senador Marco Rubio, fue aprobada de forma unánime.


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