La Cámara baja, dominada por los demócratas, aprobó un proyecto a favor de la estadidad para Washington D.C. (The Associated Press)

Washington D.C.- La estadidad para Puerto Rico, basada en el criterio de sectores demócratas de que puede ampliar sus escaños en el Congreso, sería un error y representaría admitir un “estado con un movimiento secesionista”, según un editorial del influyente diario estadounidense The Wall Street Journal.

El periódico considera que la política pública del gobierno federal ha sido que estaría dispuesta a admitir a la isla como estado si los puertorriqueños lo quisieran.

Pero, al rechazar la idea de que Puerto Rico sea un estado de Estados Unidos, el editorial advirtió que ha habido “fuerte resistencia” en la isla a la estadidad y una “significativa población quiere un ‘Estado Libre Asociado’ independiente”.

“Los resultados de un referéndum de 2012 han sido disputados, y el lado contrario a la estadidad boicoteó un referéndum posterior (en 2017). Al admitir el territorio en un acto de política partidista arriesgada, un Estados Unidos polarizado absorbería un estado con un movimiento secesionista”, indico el diario conservador.

El editorial – el principal de su edición impresa del sábado y que se publica a dos semanas del referéndum estadidad sí no en la isla-, cuestionó los reclamos que hacen sectores demócratas que promueven la admisión de Puerto Rico y Washington D.C. como estados solo para asegurar el control del Senado estadounidense, sin tener en cuenta la realidad política en la isla y en Estados Unidos.

La Cámara baja federal aprobó en junio pasado un proyecto de ley dirigido a convertir a Washington D.C. en el estado 51. La medida, sin embargo, fue frenada en el Senado de mayoría republicana. Este cuatrienio, sin embargo, el Congreso ni celebró audiencias sobre el tema del status de Puerto Rico.

Tanto el presidente Donald Trump como el líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, han rechazado la estadidad para Puerto Rico y Washington D.C., por entender que es parte de la agenda demócrata para controlar la cámara alta y añadir más escaños en la Cámara baja federal.

Mientras, el líder de la minoría demócrata del Senado, Charles Schumer-, ha indicado que le encantaría admitir a la capital federal y a la isla, si su partido obtiene mayoría en estas elecciones y decide eliminar la regla del filibusterismo, que exige por lo menos 60 de 100 votos para aprobar normalmente legislación. Pero, ha acentuado que contrario a Washington D.C., Puerto Rico aún tiene que votar a favor de la estadidad.

“La admisión de estados por ventaja partidista era común a medida que la frontera de Estados Unidos avanzaba hacia el oeste en el siglo XIX, pero no tendría precedentes en la era moderna. Los estados más nuevos, Alaska y Hawai, fueron admitidos como pareja, en 1959, para mantener el equilibrio político del Senado”, agregó The Wall Street Journal en su editorial.

Los electores de Washington D.C. han votado abrumadoramente a favor de la estadidad y de los demócratas. Pero, el periódico alude a que la capital estadounidense fue creada con el objetivo de que ningún estado controle el gobierno federal.

En el caso de Puerto Rico, el editorial puntualizó que aunque los electores de la isla “a veces eligen candidatos alineados con el Partido Republicano” en Estados Unidos, “los demócratas probablemente tendrían una ventaja una vez que el tema de la estadidad se elimine de la política puertorriqueña”.

La admisión de nuevos estados no debe descartarse “indefinidamente”, sostuvo el periódico, que expresa preocupación de que se pueda alegar que hay racismo en la oposición a las propuestas de estadidad para Washington D.C., con una alta población negra, y Puerto Rico.

Pero, “hacer que el Senado se convierta en un nuevo frente en el ciclo de escalada partidista de Estados Unidos podría deslegitimar las instituciones en formas que ni siquiera sus defensores pueden imaginar”, añadió.

Para el periódico, el presidente Trump “ha socavado muchas normas políticas estadounidenses del siglo XX” y “si los demócratas obtienen el poder, deben decidir si quieren restaurar la normalidad o actuar según su propia versión de hacer política arrasando con todo del siglo XIX”.

“Ojalá pudiéramos decir – sentenció el editorial-, que el último resultado no es más probable”.