Esta empresa fomenta la diversión, educación y conservación ambiental.

Un matrimonio fajardeño se atrevió a romper barreras para que más personas pudieran disfrutar de ciertas actividades acuáticas, incluyendo a quienes presenten alguna discapacidad o aquel que quiera cumplir su última voluntad, deleitándose con la impresionante vida marina.

Se trata de Pirate Snorkeling Shack, una empresa de turismo y deportes acuáticos creada por Héctor Orta Cruz y su esposa Coralis Encarnación, quienes encontraron la manera de cumplir el sueño de pacientes con diversas condiciones, entre estos, cáncer, lupus, amputación de extremidades, espectro de autismo, sin dejar a un lado a otros que anhelen una experiencia diferente.

El proyecto dedicado a la exploración y conservación de los recursos naturales a través de actividades acuáticas como “snorkeling”, kayak y “paddleboarding”, está certificado por la Compañía de Turismo de Puerto Rico, utilizando como base de operaciones el área de la Reserva Natural Cabezas de San Juan y Ensenada Yegua de Fajardo.

“Nos dedicamos al ecoturismo y la conservación. Aparte de los tours, tenemos proyectos de conservación, que la gente aprenda sobre la importancia de los arrecifes y el ecosistema marino. Que se diviertan a la vez que conservan nuestros recursos”, explicó Orta Cruz.

El grupo cuenta con tres recorridos, siendo el primero “snorkeling lesson”, dirigido a personas mayores de cinco años que no saben nadar o que tienen miedo al mar. Ahí se utilizan técnicas de yoga para que puedan calmarse y entrar al agua.

Somos Fajardo
Somos Fajardo (El Nuevo Día)

“Viene gente con pánico al agua y hemos logrado que esas personas pierdan el pánico y logren hacer la actividad. Es una actividad bien segura, siempre hay un guía con las personas. También está diseñado para personas que tienen alguna discapacidad”, expuso el joven de 35 años.

Resaltó que entre los participantes han tenido personas legalmente ciegas, con los cuales utilizan un equipo especial para que puedan ver debajo del agua.

“Vino una persona de 32 años con lupus, esta fue su última actividad y dos días después falleció. Su mamá nos llamó llorando, pero se fue contándole su experiencia a todo el mundo. Estuvo dos minutos viendo los peces y el resto lo que hizo fue flotar. Se liberó”, confesó.

“Tuvimos una persona con triple amputación, un brazo y las dos piernas. Era un militar puertorriqueño que perdió sus extremidades en Irak. Hemos tenido personas con parálisis. Se toma en cuenta qué pueden hacer; no solo utilizamos máscaras, sino otros equipos”, resaltó sobre la actividad de hora y media de duración.

Esta empresa, creada en 2013, ha sido fuente de empleo para otros jóvenes del pueblo, ya que operan con entre 10 a 15 empleados.
Esta empresa, creada en 2013, ha sido fuente de empleo para otros jóvenes del pueblo, ya que operan con entre 10 a 15 empleados. (Alejandro Granadillo)

Orta Cruz destacó que “queremos que todo el mundo disfrute y aprenda, aunque sea dos minutos, porque no le podemos decir ‘no se puede’ a todo el mundo”.

“El segundo mini ecotour es un ‘snorkeling lesson’ con kayak, muy educativo. Les va a mostrar el ecosistema terrestre costero y luego les va a enseñar el arrecife. Dura dos horas y media”, dijo.

“El tercero es de tres horas, vamos al arrecife grande. Es un arrecife de barrera bien protegido. Nos hemos encargado de que se mantenga en óptimas condiciones, ya que tomamos el curso de curar los corales debido a la enfermedad que les afecta. Esperamos que nos entreguen los permisos y empezar a curarlos”, mencionó. Mientras que su esposa Coralis advirtió que no se permite alimentar a los animales durante el recorrido, tampoco arrancar un pedazo de arrecife para guardarlo como recuerdo, ni llevar utensilios desechables.

“En la bahía pueden encontrar diferentes tipos de vida marina, proveemos un mapa de los animales más comunes que vemos en el área. Tenemos indicaciones de no tocar los arrecifes, no alimentar los peces porque eso va en contra del ecosistema marino porque ellos no están acostumbrados al pan ni a otras comidas. Eso afecta la cadena alimenticia”, expresó.

“No recolectamos especies. No permitimos que se llevan estrellas de mar. Solo fotos. Trabajamos en la restauración de los corales y protección al ecosistema, ya que nos provee a nosotros, y tenemos que darle el triple”, insistió Coralis.

La variedad de vida marina que puede observarse en los recorridos en kayak es amplia.
La variedad de vida marina que puede observarse en los recorridos en kayak es amplia. (Alejandro Granadillo)
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