5 de abril de 2026 - 2:45 PM
“Amo a Puerto Rico, es mi hogar lejos de casa”.
La frase no es casual ni protocolar. Sale con naturalidad de Ike Diogu, quien años después de dejar huella como jugador en el Baloncesto Superior Nacional (BSN), regresa a la isla —y específicamente a los Leones de Ponce— con un nuevo rol: asistente técnico.
Para Diogu, este retorno no es solo profesional; es emocional.
Seleccionado en la novena posición del sorteo de 2005 de la NBA, el exdelantero tuvo una carrera de ocho temporadas en la liga estadounidense, donde vistió el uniforme de seis franquicias. Sin embargo, fue en Puerto Rico donde encontró una conexión distinta con el juego.
Su debut en el BSN llegó en 2012 con los Capitanes de Arecibo, pero fue en Ponce donde cimentó su legado, siendo pieza clave en el campeonato de 2014. Esa historia compartida es la que ahora lo trae de vuelta.
El pasado 20 de marzo, los Leones anunciaron a través de las redes sociales su integración al cuerpo técnico, marcando el inicio de una nueva etapa para el exjugador.
En entrevista con El Nuevo Día, Diogu relató que la oportunidad surgió casi de manera orgánica, impulsada por su deseo de mantenerse cerca del deporte.
“Vine el año pasado a un juego de los Leones y, llevando bastante tiempo lejos del juego y aún amándolo, sentía un ansia por seguir siendo parte del baloncesto”, explicó.
Ese impulso lo llevó a dar el primer paso.

Tras asistir al partido como espectador, decidió comunicarse con la organización para explorar maneras de aportar. La respuesta abrió una puerta que hoy se traduce en su primera experiencia como entrenador.
“Todavía estoy aprendiendo, todo esto es nuevo para mí”, admitió sobre su transición del tabloncillo al banco.
Pero si algo tenía claro era el lugar donde quería hacerlo.
“Los Leones son una franquicia muy apegada a mi corazón”, afirmó el nigeriano, quien también expresó su agradecimiento por la oportunidad y su compromiso de dar lo mejor en esta nueva faceta.
El reto no es menor. Los Leones atraviesan un inicio irregular de campaña con marca de 2-4, un escenario que exige ajustes. Aun así, Diogu mantiene la perspectiva de quien conoce bien la dinámica del juego.

“El baloncesto es un juego de ajustes y cambios. Es temprano en la temporada y todo puede pasar”, concluyó.
En Ponce, donde alguna vez celebró un título, Diogu comienza ahora a construir otra historia. Una distinta, sí, pero impulsada por el mismo vínculo que lo hizo quedarse: el amor por el juego y por una isla que ya siente como su hogar.
Aparte de Arecibo y Ponce, Diogu militó con los Vaqueros de Bayamón en 2018.
En 2014, año que ganó el cetro con los Leones, Diogu promedió 17.8 puntos y 9.3 rebotes. Los entonces dirigidos por Nelson Colón ganarían el ‘back to back’ al año siguiente, pero sin el nigeriano, que jugó en China.
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