Emmy Andújar, con el balón, y Ramón Clemente (izquierda) podrían ser convocados por la Federación de Baloncesto para los partidos de la próxima ventana de FIBA en noviembre. Andújar y Clemente estarán activos en la 'burbuja' con Aguada y Quebradillas, respectivamente. (Jorge A Ramirez Portela)

Nada frenará la acción en la ‘burbuja’ del Baloncesto Superior Nacional (BSN) una vez arranque la competencia el 10 de noviembre.

En este episodio del podcast Tiempo Extra, el director de torneo del organismo, José Solá, afirmó que el torneo no sufrirá ninguna pausa en medio del compromiso del Equipo Nacional en la segunda ventana clasificatoria al AmeriCup a finales de noviembre, cuando los equipos deberán liberar a los canasteros reclamados por la Federación de Baloncesto para los compromisos ante Bahamas y México.

Con marca de 0-2, Puerto Rico tiene en agenda jugar el 27 y 30 de noviembre en una sede por determinar, confligiendo con la parte final de la fase regular del torneo 2020 del BSN y con el inicio de la postemporada. La fase regular culminará el 29 y el partido decisivo entre el octavo y noveno lugar por el último boleto a los playoffs se jugará el 30. Y las series de cuartos de final iniciarán el 1 de diciembre.

Esto significa que los jugadores reclamados por la Federación podrían perder poco más de una semana, ya que deberán reportarse 72 horas antes del primer partido. Y un equipo que esté peleando por el pase a los playoffs y pierda a un jugador titular durante este periodo podría verse afectado.

“La ‘burbuja’ de FIBA no se puede detener. Hay una obligación de las franquicias de liberar a esos jugadores para que participen de la ventana. Todas las personas que trabajan en la confección de los planteles tienen contemplado configurar los rósters, teniendo en mente la posibilidad de perder algunos jugadores. Esperamos que sean los menos”, dijo Solá.

Los periodistas Noel Piñeiro Planas y Carlos Rosa Rosa conversaron con el debutante directivo del BSN, quien también explicó todos los protocolos establecidos en las ‘preburbujas’ y en la ‘burbuja’ para evitar los contagios de coronavirus entre todos los participantes de este evento, cuyo costo asciende a $4 millones.